El equipo austríaco prescindió de Checo Pérez al cierre de 2024 por falta de resultados y desde entonces ubicó dos pilotos, pero la ecuación sigue siendo la misma.
En la base de Milton Keynes se vive un quebradero de cabeza que parece no tener solución: el segundo Red Bull. Bajo el techo de la escudería de las bebidas energizantes conviven el oro y el barro, sin escalas. De un lado del box está Max Verstappen, ganador de los últimos cuatro títulos y una máquina de sumar puntos. El gran problema está en el compañero. Los popes del team sentaron a tres pilotos al lado del neerlandés en las últimas diez carreras y no hay caso, no encuentran alguien que pueda anotar consistentemente y eleve las acciones austríacas en la pelea por la corona de Constructores. La última opción elegida, Yuki Tsunoda, tampoco funciona y el GP de España fue la señal de alerta máxima con el último lugar que ocupó en la clasificación y el 13º en la competencia.
¿Red Bull solo puede ser manejado por Verstappen? Es posible. Checo Pérez fue el compañero del neerlandés durante cuatro temporadas (2021-2024). El contrato del mexicano vencía al cierre del ejercicio anterior, pero su buen arranque llevó a la escudería a renovarlo para 2025 después de la séptima fecha. Pero el tapatío entró en un fortísimo bajón de rendimiento y sus números se derrumbaron. Los jerarcas del equipo optaron por rescindir el vínculo con Pérez antes de estrenarlo (habrían pagado 18 millones de dólares) en busca de una opción que, en los planes de Red Bull, les otorgara más competitividad. Liam Lawson fue el elegido, pero el neozelandés duró apenas los dos primeros Grandes Premios de este año antes de ser degradado a Racing Bulls. Christian Horner, el director, y Helmut Marko, asesor deportivo, eligieron a Tsunoda. Pero tampoco funcionó.
Los números son elocuentes. En las últimas 27 carreras, el chasis conducido por Verstappen anotó 438 puntos, es decir, poco más de 16 de promedio por cita. El segundo Red Bull sumó ¡56! Fueron 49 con Checo, siete con Yuki y nada de la mano de Lawson. Con esas cifras, luchar por el título de Constructores es imposible. Para colmo, el japonés sufrió un durísimo accidente en la clasificación del GP de Emilia-Romagna que trajo como resultado una costosa factura.
Después de la clasificación de Montmeló, Marko habló con Sky Alemania sobre la actuación de Tsunoda: “El rendimiento es decepcionante. Estuvo relativamente cerca de Max el viernes. Y ahora, en la clasificación, nada funcionó”. Y agregó: “Terminar último, incluso si el coche no es completamente idéntico al de Verstappen, es algo que debemos cuestionarnos internamente”.
¿Esos cuestionamientos internos pueden llevar a otro cambio de piloto? Parece difícil, especialmente dentro de su propia cantera. Isack Hadjar es la revelación de la temporada, con un rendimiento en Racing Bulls que está muy por encima de lo que se esperaba de él. Sus berrinches en F2 dieron paso a un piloto aplomado y veloz en F1, pero apurarlo para tratar de exprimirlo en Red Bull puede ser imprudente, más con el caso Lawson como fresco testigo. Ya casi no quedan cartas por jugar en Milton Keynes, solo aguardar por el resurgir de Tsunoda y seguir disfrutando del oro que trae Verstappen cada vez que se pone el casco.
