España le ganó 2-0 a Francia en Dallas, por las semifinales del Mundial 2026. Otra vez, la Furia Roja se impuso en un choque que cada vez se parece más a un clásico.
El conjunto de De La Fuente fue el total dominador del juego y se metió de manera justa en la final de la Copa del Mundo. Aquí, las claves de este encuentro:
España anuló al ataque de Francia
La ofensiva que se había llevado a cada uno de los rivales que se cruzó en el camino estuvo prácticamente desaparecida y tuvo que ver con el trabajo de su rival. De La Fuente planteó un partido incómodo para Dembélé, Mbappé, Olise y Barcola. No hubo ataques con espacios para explotar la velocidad o demasiadas situaciones de uno contra uno, donde se hacen fuertes estos cuatro futbolistas.
España tocó el balón durante gran parte del primer tiempo, presionó alto mientras el físico le dio y marcó el ritmo hasta cuando tuvo que entregar la tenencia.
Concentración total para no dar lugar a la remontada
Más allá del acertado plan de juego, en España hay que destacar la mentalidad de un equipo que no se salió del libreto nunca y que sabe de lo que es capaz.
Francia no tuvo herramientas para romper el partido que le planteó el rival y lo pagó con la eliminación.
Los laterales jugaron un partido especial
Probablemente los dos puntos más altos. Marc Cucurella es el alma de España. Ataca cada vez que puede y con mucho criterio. A la hora de defender demuestra la jerarquía que lo llevó a ser refuerzo de Real Madrid. El sector izquierdo tuvo un dueño y Dembélé, o cada uno de los que intentó por ese sector, se encontraron con una barrera imposible de superar.
Por derecha estuvo otra de las figuras. Pedro Porro también brilló en este partido estelar y lo coronó con un golazo. Además de la combinación técnica con Olmo, la jugada deja en claro que España no renunció a atacar ni con la ventaja a su favor.
Mbappé, figura del Mundial y desaparecido en Dallas
Nadie puede negar que Kylian lució un nivel impresionante en esta edición de la Copa del Mundo. Los ocho goles y tres asistencias en siete partidos hablan por sí solos, pero también hacen resonar aún más su ausencia en la semifinal.
Mbappé probó por el centro en los minutos iniciales, se tiró a la izquierda en diferentes momentos del partido y hasta tuvo que retrasarse cuando no encontraba la pelota. Nunca logró ser determinante.
Pudo intentar nada más que tres remates. Ninguno fue al arco y rodos fueron desde afuera del área. España, en conjunto, sacó de la cancha la figura de su rival.
