El partido eterno: Argentina vs. Inglaterra, por las semifinales del Mundial 2026

Diego Armando Maradona, héroe argentino en los cuartos de final del Mundial 1986 contra Inglaterra. Getty Images

"Por todos los pibes que no pueden gritar esta victoria", declamó Víctor Hugo Morales apenas Ali Bennaceur, el árbitro tunecino, pitó el final del partido que Argentina acababa de ganarle 2-1 a Inglaterra por los cuartos de final del Mundial de 1986. Aunque en la previa muchos protagonistas habían asegurado que solo se trataba de un partido de fútbol, la Guerra de Malvinas aún estaba latente. La majestuosa actuación de Diego Armando Maradona, cargada de épica, talento y picardía, le dio al equipo de Carlos Bilardo un triunfo que trascendió el torneo para ingresar en la memoria del mundo. Ese encuentro histórico fue mucho más que un partido. Fue, como sintetizó a la perfección Andrés Burgo en el título de su libro más logrado, El partido.

Maradona, autor del mejor gol de la historia de los Mundiales apenas cuatro minutos después del de "la mano de Dios", le había puesto paños fríos al encuentro en la previa. Las preguntas que vinculaban al enfrentamiento con Malvinas, esa absurda guerra de 1982, eran inevitables, sin embargo Diego, aún no tan punzante dialécticamente, dijo: "No se puede mezclar el fútbol con la guerra, yo de política no hablo. Sería una falta de respeto a nuestros muertos que están enterrados en las Islas. Solo será un simple partido".

Está claro que de simple no tuvo nada. Por el desarrollo y por sus goles, pero sobre todo por lo que lo antecedió, por lo que rodeó al encuentro y por las cuatro décadas posteriores en las que siguió -y sigue- siendo tema de conversación y análisis.

Con el paso del tiempo, Maradona fue soltando sensaciones, resignificadas o no, de aquella tarde del Azteca que lo elevó a los cielos del fútbol mundial y lo hizo volar como el "barrilete cósmico" que describió Víctor Hugo. "Jugué contra Inglaterra pensando en Malvinas", aseguró Diego, según detalló Burgo. Y agregó: "En nuestra piel estaba el dolor de todos los pibes que habían muerto. Estábamos defendiendo nuestra bandera, a los pibes muertos, a los sobrevivientes".

Otro Argentina vs. Inglaterra en un Mundial

Argentina e Inglaterra vuelven a enfrentarse, esta vez por las semifinales del Mundial 2026. Pasaron 40 años y un puñado de días. También, otros dos cruces mundialistas, en 1998 y 2002. Sin embargo, la historia siempre retrocede hasta el duelo de 1986. Y también a Malvinas, aunque Lionel Scaloni, en la conferencia de prensa posterior al sufrido triunfo ante Suiza, gambetee la cuestión, a lo Diego: "El partido contra Inglaterra es un partido de fútbol, no más que eso, no busquemos otra cosa. Ellos tienen un gran DT, al que admiro mucho, y tengo una gran relación con él. Pero no hay nada más que no sea fútbol".

Scaloni, quien en 1982 recién cumplió 4 años, rápidamente se desmarcó de la historia extrafutbolística. El director técnico necesita enfocarse en el choque de semifinales. También que así lo hagan sus futbolistas, quienes no solo no habían nacido cuando Leopoldo Galtieri, presidente de facto, le declaró la guerra a la Inglaterra de Margaret Thatcher, sino que tampoco vivieron la gesta de Maradona y compañía en 1986.

La película El partido, basada en el libro de Burgo, dirigida por Juan Cabral y Santiago Franco, recorre la línea de tiempo de este enfrentamiento desde mucho antes de haberse visto las caras en una cancha de fútbol. Las Invasiones Inglesas y Malvinas como territorio de constante disputa marcan una tensión que se remonta a la época del Virreinato del Río de la Plata. Entonces, abordarlo como "solo un partido de fútbol" aparta lo inapartable. Evita lo inevitable.

"No era un partido más, era 'el partido'", resalta Oscar Ruggeri en la película, que atinadamente se pregunta: ¿Cuándo empieza un partido? ¿Cuándo termina?

A la semifinal del Mundial 2026, en Atlanta, la separan cuatro décadas de aquel partido infinito. Sin embargo, la referencia, aunque se deseara, no se puede eludir como Diego hizo "para dejar en el camino a tanto inglés".

Tampoco puede gambetearse el conflicto bélico. Está ahí, en la memoria. En la canción que los hinchas gritaron hasta quedarse sin voz durante Qatar 2022, que recordaba a "los pibes de Malvinas que jamás olvidaré", y en la nueva que popularizaron ahora los jugadores desde el vestuario y los hinchas en las tribunas y en las calles, tanto en Estados Unidos como en Argentina: "Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo".

La eternidad y la infinitud de este partido excederá el duelo del miércoles. Y, al mismo tiempo, a este enfrentamiento se le presenta la oportunidad de escribir un nuevo capítulo de la historia. Importante, por ser el primero de Lionel Messi contra el seleccionado británico. Por ser el trampolín hacia la final de la Copa del Mundo: la séptima para Argentina, en busca del cuarto título, o la segunda para Inglaterra, que sueña con su segunda corona mundial.

Las Islas, Maradona y Messi, unidos por un partido eterno, infinito. Por EL PARTIDO.