El fútbol mexicano encontró una fórmula que habrá que pulir, pero al menos en cuanto a la fase final se refiere, llegó para quedarse
Proteger a los equipos grandes y populares, a los que más invierten, a la televisión y al espectáculo, fueron los motivos para cambiar el formato de competencia en el fútbol mexicano.
Muchos coincidimos en que la abolición del ascenso y descenso fue una de las peores decisiones en la historia del balompié mexicano, una decisión que supone un golpe duro a la esencia del fútbol, un golpe directo al espíritu deportivo que lo único que fomenta es la mediocridad.
Pero la fórmula 4+8-4 llegó para quedarse, una ecuación que ayuda para que los equipos de mayor convocatoria tengan más posibilidades de estar en la fiesta grande, abona a la televisión y a los aficionados.
El punto medular para que esta fórmula MX tenga el éxito esperado será mejorar el espectáculo, que de eso hemos tenido muy poco en el Guard1anes 2020, el regreso del público a las tribunas, cuando esto sea posible, seguramente sumará en este sentido.
No podemos negar que una Liguilla con América, Chivas, Pumas y Cruz Azul es sumamente atractiva y más aún si se suman los Tigres y los hermanos incómodos León y Pachuca, a ellos se agregó un sorprendente Puebla que puso el drama que todos estábamos esperando. Lo hecho por la franja es la excepción que confirma la regla. El platillo de la Liguilla es muy atractivo.
En estos tiempos de COVID donde debemos cuidarnos, guardar distancia social y nos prohibieron las reuniones, los aficionados al fútbol tendremos la posibilidad de disfrutar de la fiesta grande del fútbol mexicano, aunque esta vez sea solo por la televisión. Algo es algo, ¿no? Y ante la falta de reuniones por la pandemia esta fiesta no me la pierdo y sin el MUTE de por medio.
Para que me entiendan en mi fiesta habrá alfombra roja y caravanas, muchas plegarias y cuando eso no sea posible, ¡Caramba! ¡No lo puedo creer! habrá, aficionados que viven la intensidad del fútbol, seguramente también algo, notable, sobresaliente doctor y bueno hasta el gol que no cuenta.
Ah y como plegaria, con alma, vida y corazón, quiero escuchar, la pelota está en el fondo y ojalá que la última frase sea: El América, el América es campeón del fútbol mexicano.
Para concluir, el sincretismo del fútbol mexicano encontró una fórmula que habrá que pulir, pero al menos en cuanto a la fase final se refiere, la fórmula MX llegó para quedarse.
