Más de la mitad de los 43 futbolistas que emigraron en la última década volvió a México antes de cumplir dos temporadas en Europa
Las recientes transferencias de Armando González al Olympiacos de Grecia y Patricio Salas al Famalicao de Portugal vuelven a colocar sobre la mesa una pregunta recurrente en el futbol mexicano: ¿por qué cuesta tanto consolidarse en Europa?
En los últimos diez años, 43 futbolistas mexicanos llegaron al futbol europeo. Sin embargo, más de la mitad regresó antes de cumplir dos temporadas. Otros permanecieron más tiempo, aunque sin lograr continuidad o sin cumplir con las expectativas que acompañaron su llegada, como ocurrió con Diego Lainez, Jorge Sánchez, Rodolfo Pizarro o César Huerta.
Para Ricardo La Volpe, una de las claves está en la elección del destino y en el proyecto deportivo que recibe al jugador.
“Yo me atreví a hablarle a él, no sé a qué representante tienes, pero lo mandaba al Ajax. ¿Por qué? Porque está considerado al Ajax que enseña a jóvenes y todo eso. Se va a España a un Betis donde me lo hacen de cuarto volante a correr. Entonces es cuando yo digo, bueno, tiene cualidades ofensivas y me lo mandas a desgastar 70 metros para atrás. No bueno, y después lo mataban acá”, señaló sobre el caso de Diego Lainez.
✈️ Los préstamos tampoco garantizaron resultados
Tras la pandemia, varios clubes apostaron por enviar jóvenes mexicanos a Europa con la intención de facilitar procesos de adaptación y abrir nuevas rutas para futuras transferencias.
En ese periodo, 11 jugadores con proyección salieron a préstamo hacia equipos europeos. La mayoría llegó a filiales o categorías inferiores, pero ninguno permaneció de manera definitiva.
José Juan Macías, Santiago Muñoz, Jorge Ruvalcaba, Santiago Naveda y César Garza forman parte de una generación que regresó a la Liga MX después de experiencias breves y con escasa participación.
Las dificultades no siempre estuvieron relacionadas con el rendimiento deportivo. La adaptación a un nuevo entorno también suele influir en la permanencia de los futbolistas.
“El propio futbolista decide que ya es hora de regresar, que ya es hora de estar en casa, porque realmente el origen llama. Hay pocos deportistas que pueden también resistir tanto tiempo fuera. ¿Y por qué pueden resistir tanto o por qué pueden no resistir tanto tiempo fuera? Pues probablemente por esto, o sea, porque el idioma, el idioma es durísimo. O sea, parece increíble”, explicó la psicóloga deportiva Margarita Cerviño.
📉 Pocos llegan a las principales ligas
La mayoría de los mexicanos que llegaron a Europa lo hicieron a competiciones fuera de la élite del continente.
Desde 2016, apenas nueve de los 43 futbolistas que llegaron al futbol europeo fueron contratados por equipos de España, Inglaterra o Italia.
Johan Vásquez destaca como uno de los pocos casos recientes de estabilidad. El defensa mexicano se ha mantenido en la Serie A y logró hacerse de un lugar en el Genoa.
Otros todavía buscan abrirse camino. Es el caso de Obed Vargas, quien intenta ganarse una oportunidad en la estructura del Atlético de Madrid.
“Creo que no es fácil salir de Alaska, jugar futbol y luego salir de Estados Unidos y estar acá. Estoy enfocado en lo que tengo que hacer y demostrarle a la gente del Atlético de Madrid que estoy hecho para estar aquí”, comentó.
🌍 Menos salidas después del Mundial
La disminución en el número de transferencias también ha reducido la presencia mexicana en Europa.
Después del Mundial de Qatar 2022, sólo dos futbolistas mexicanos concretaron movimientos hacia clubes europeos: Armando González y Patricio Salas.
La cifra contrasta con el impulso exportador que buscó el futbol mexicano durante los años posteriores a la pandemia y refuerza una tendencia que ya era visible: la dificultad no está únicamente en colocar jugadores en Europa, sino en que encuentren continuidad y permanezcan el tiempo suficiente para desarrollar una carrera en el extranjero.
