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Gareth Bale cumple 30 años entre la incertidumbre

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MADRID -- La incertidumbre marca el 30 cumpleaños de Gareth Bale. El galés, nacido el 16 de julio de 1989, llega al ‘tercer piso’ concentrado en Montreal sin saber si a su regreso a Europa, Madrid seguirá siendo su casa.

Gareth Bale tiene tres años más de contrato con el Real Madrid, hasta junio de 2022, y ninguna intención de moverse del que ha sido su hogar desde 2013, a pesar de tener todo en contra: un entrenador que lo hizo a un lado tras perder la confianza en él, una directiva que considera que ya ha amortizado los 100 millones de euros que en su día pagó por él y necesita capitalizarse para cumplir con el Fair Play financiero (y con más urgencia cada día que pasa) y una afición que nunca le ha tenido paciencia.

Cuando Bale llegó a Madrid hace ya seis años, lo hacía como la apuesta a futuro; el eventual ‘sucesor’ de Cristiano Ronaldo. Como el jugador decisivo, líder y mito de la institución. Un hombre que marcaría una época.

Esa misma temporada celebró sus primeros dos títulos; una Copa del Rey y una Champions League. En ambos fue fundamental, sobre todo en el primero, marcando sobre el reloj el tanto del triunfo sobre Barcelona.

Desde entonces, ha levantado 12 trofeos más; es decir, 14 en total. Cuatro Champions, cuatro Mundiales de Clubes, tres Supercopas de Europa, una Liga, una Copa y una Supercopa de España.

El galés estrena su etapa de madurez como un histórico. De la institución; de la selección de Gales.

En Madrid no lo ven así. Perpetuamente comparado con el hombre que estaba llamado a ser y no el que es, sale perdiendo.

En su momento fue el jugador más caro del mundo, y hasta este verano en que Real Madrid fichó a Eden Hazard por 130 millones de euros, también del equipo merengue.

Es el primer británico que atraviesa la barrera de los 100 goles con el Real Madrid. Suma 102 en 231 partidos. El primero en conquistar cuatro títulos de Champions League. También es el máximo goleador histórico de Gales, con 31 goles en 77 partidos. Un “logro” que el jugador coloca entre los más destacados de su carrera “si no el que más”, según dijo al superar a Ian Rush, que dejó una marca de 28 tantos con su selección.

“Es un gran honor romper un récord con tu país”, agregó el jugador.

Gareth Bale es de pocas palabras. Un tanto tímido y retraído. De pasiones sencillas, la familia y el golf. Eso le ha acarreado críticas al por mayor.

Seis años y sigue sin hablar (públicamente) en español. Porque no quiere, no porque no lo entienda. Aun así le llueven críticas

por ello pues para un creciente sector de la sociedad es una mal entendida “falta de adaptación”.

Su gesto serio es mal interpretado como apatía. Su preferencia por permanecer en casa antes de socializar, como falta de integración al grupo. A Bale se le critica hasta que vea por sus intereses y se empeñe en triunfar (más) como merengue. “Mal agradecido”, fue la última que le gritaron.

La última campaña fue una catástrofe para el equipo blanco, pero fue Bale el que pagó los platos rotos. El Bernabéu focalizó su inconformidad con el pésimo desempeño del equipo en un solo jugador. “El golfista”.

No le ayuda la fragilidad. Ha sufrido más de 30 lesiones, varias de gravedad, quedándose hasta dos meses consecutivos sin jugar en más de una ocasión.

Una de tantas, una recaída en pleno clásico ante el Barcelona, provocada por sus ganas de volver a la cancha antes de tiempo desató el conflicto con el entrenador Zinedine Zidane

Pero ha sido caer en desgracia lo que ha sacado a la superficie el carácter del jugador. Desde que el técnico le informó que estaba fuera de sus planes, lo ha intentado todo para revertir su suerte.

Probó con una actitud desafiante. A través de su agente, Jonathan Barnett, ha dejado claro su mensaje. “No tiene intenciones de salir”, ha dicho varias veces. Y ante cada rumor del posible interés de otro equipo, desde Manchester United hasta el Bayern Munich, pasando por China, la misma respuesta. Un rotundo no. En el campamento Bale no se escucharán ofertas que no garanticen las condiciones que tiene en el equipo merengue.

“Él está feliz en Madrid”, ha insistido el representante.

Y feliz se le ha visto desde que volvió al trabajo. Un cambio de estrategia en su batalla por defender sus intereses, al que ha ayudado el hecho de que, más allá de los rumores, el Real Madrid no haya recibido una oferta satisfactoria, para el club o para el jugador, por su fichaje.

Bale ha lucido en plena forma y con una sonrisa perpetua desde que inició la pretemporada. Todo para limar asperezas con el entrenador y competir por un hueco en una delantera en la que ‘sobran’ al menos cuatro jugadores. Y ganarse, de una vez, ese cariño que la afición blanca nunca le ha sabido dar.