España eliminó a Portugal con la fórmula de 2010: posesión, arco en cero y un gol salvador

16 años después de su histórica consagración en Sudáfrica 2010, España volvió a los cuartos de final del Mundial: eliminó a Portugal con un gol agónico de Mikel Merino y espera por el ganador de Estados Unidos vs. Bélgica.

Tras vencer a Países Bajos en Johannesburgo con el memorable tanto de Andrés Iniesta, a la Furia Roja le costó la Copa del Mundo. Sí se consagró en las Eurocopas de 2012 y 2024, alcanzando también las semifinales en 2021, pero en la cita planetaria se despidió en la fase de grupos en 2014 y en los octavos de final en 2018 y 2022.

Ahora, con Luis de la Fuente como entrenador, el seleccionado ibérico se plantó entre los ocho mejores del torneo, sin recibir goles y eliminando en la fase final a Austria (3-0) y Portugal (1-0).

En cuartos chocará con Estados Unidos o Bélgica, mientras que en unas hipotéticas semifinales aparece como posible rival Francia, uno de los grandes candidatos al título.

Posesión, arco en cero y un gol salvador, la fórmula de España

El equipo dirigido por Vicente del Bosque, quien en 2008 tomó la posta de Luis Aragonés, identificó al hincha español con un juego de posesión a partir de la influencia de Andrés Iniesta, Xavi Hernández, Xabi Alonso y Sergio Busquets, entre otros jugadores de buen pie.

Aun sin pasar por arriba a sus rivales -debutó con derrota ante Suiza y, luego, venció sin mucho resto a Honduras y Chile, para imponerse por 1 a 0 en sus partidos de octavos, cuartos, semis y final-, España tuvo más la pelota que sus rivales en los siete partidos de la Copa del Mundo.

El estilo de la Furia Roja era muy marcado. Sufría poco porque tenía la pelota, ganaba el mediocampo y aprovechaba la jerarquía de sus futbolistas en ataque, con David Villa como figura estelar.

Una década y media después, pasaron por el puesto de director técnico Julen Lopetegui, Fernando Hierro, interino tras la polémica salida de su antecesor, Luis Enrique, con un interín de Robert Moreno antes de su regreso, y Luis de la Fuente.

La efectividad de De la Fuente es innegable: solo es superado por Del Bosque contabilizando a quienes dirigieron al menos cinco partidos. Con él, un tipo sobrio y correcto, España volvió a conquistar Europa con Lamine Yamal como gran figura y un equipo que volvió a representar al hincha.

Su equipo se abrazó a la épica de muchos partidos importantes y ya tiene un invicto de 35 partidos, igualando el máximo en la historia del seleccionado (entre 2007 y 2009) y quedando a tres del récord mundial de Italia.

Aunque algunas de sus estrellas no brillen, España juega como sabiendo que va a dominar el partido y, rápido o lento, va a poder abrirlo. Así cocinó la victoria contra Portugal, un partido que dominó pese a haber pasado algunos sobresaltos por la jerarquía de su oponente ibérico.

Ya no están los Iniesta y los Xavi, pero sí jugadores de muy buen pie y paciencia como Rodri y Pedri, acompañados por otros más ofensivos como el mencionado Yamal, que todavía no brilla como en otros momentos, Olmo, Baena y Oyarzabal.

La posesión de la Furia Roja por ahora fue de 73% (Cabo Verde), Arabia Saudita (67%), Uruguay (68%), Austria (56%) y Portugal (56%), sometiendo en esa estadística a sus rivales. Y además, claro, mantiene la mayor racha de imbatibilidad en la historia de la Copa del Mundo: Unai Simón lleva 608 minutos sin conceder goles.

Una fija de Sudáfrica 2010 fue el gol del héroe. Lo hizo Villa contra Portugal -también en octavos de final- y Paraguay -partido en el que Casillas le atajó un penal al Tacuara Cardozo-, fue el turno de Puyol frente a Alemania y coronó Iniesta, ya en el alargue, ante Países Bajos.

En el Mundial 2026, pese al sorpresivo empate contra Cabo Verde del debut, España no sufrió sobresaltos contra Arabia Saudita (4-0), Uruguay (1-0) y Austria (3-0), pero sí necesitó de esa épica para doblegar a un equipo con más peso como Portugal. Los dirigidos por De la Fuente habían estado más cerca del 1-0 que los lusos, pero no fue hasta que Merino recibió de Torres y definió al primer palo en tiempo cumplido que pudo romper el partido.

Así, abrazándose a su historia y haciéndole un guiño a sus logros, España sueña con bordarse su segunda estrella. Para ello deberá ganar tres finales más. Y parece preparado.