De la mano de Leonardo Ponzio, River le ganó a Independiente Rivadavia en el Monumental la octava fecha del Torneo Clausura y consiguió su segundo triunfo consecutivo.
Tras un comienzo de semestre complicado con Coudet en el banco, en el que ganó uno de sus primeros nueve partidos, quedando afuera de la CONMEBOL Sudamericana y la Copa Argentina en el interín, el conjunto de Núñez parece haber encontrando el camino con su DT interino y, después de apenas dos partidos, se puso en carrera por los objetivos que le quedan: el Clausura y la Tabla Anual.
En el campeonato se ubica noveno de su grupo con 10 puntos, uno menos que el octavo, justamente la Lepra, mientras que en el acumulado está séptimo, a seis del equipo mendocino, que es líder pero puede ser superado por Argentinos Juniors.
Cualquiera de los dos caminos podría clasificar a River a la próxima Libertadores, competencia que no jugó en 2026.
Con Ponzio, River jugó mejor y ganó
Hay una cuestión objetiva: River ganó dos partidos seguidos, algo que no había conseguido en todo el semestre. De hecho, hasta la salida de Coudet, el Millonario llevaba un saldo de un triunfo, tres empates y cinco derrotas, pese a haber invertido casi 70 millones de dólares en el mercado de pases.
Pero más allá de los resultados, los de la banda roja mostraron una mejoría en el juego, como si el cambio de aire le hubiera traído tranquilidad a un plantel repleto de jerarquía.
El tridente ofensivo conformado por Almadra, Driussi y Correa, tres talentosísimos futbolistas, empezó a marcar la diferencia, pero también respondió el mediocampo, donde Vera quizás fue el punto más flojo pero sí tuvieron muchísima influencia Andrada, recién llegado de Vélez, y Galván, autor de un doblete este domingo.
Seguramente la deuda pendiente sea el asepcto defensivo, donde el Millonario sigue sufriendo mucho en cada retroceso: el Taladro le descontó dos veces y la Lepra estuvo a punto de empatarlo en un tramo del complemento.
Ponzio, claro, tiene apenas 10 días de trabajo con el plantel, al que conoce por haber formado parte de la Secretaría Técnica, además de haber compartido equipo con algunos de los referentes, pero de a poco se va viendo su mano en un equipo con muchísimo talento. Era claro que los resultados (y el rendimiento) de River no era acorde a su plantilla, algo que empezó a notarse durante la última semana.
Con semanas largas de trabajo por disputar una única competencia -la Fecha FIFA le dará más tiempo al León-, River puede enfocarse en formar un equipo y convertirse, a partir del talento individual y de algunas sociedad que dejaron estas primeras presentaciones, en un verdadero equipo.
Lo que viene para River: ¿se puede ilusionar?
Está claro que, por nombres, River es un contendiente obvio para cualquier torneo del medio local. Pocos, por no decir ninguno, cuenta con jugadores de la talla de Thiago Almada, Ángel Correa y Nicolás Otamendi, entre otros. Pero los nombres propios no aseguran fútbol ni resultados, como se venía viendo en las primeras jornadas del campeonato, en las que el equipo perdió cuatro partidos en fila sin convertir.
Pero ahora, con la pisada cambiada y sin otras competencias por delante, lo que permite más descanso, menos lesiones y un foco más claro, el Millonario puede dar el golpe.
El próximo sábado, visitará a Atlético Tucumán -habrá hinchas visitantes-, en tanto luego recibirá a Huracán en Núñez, antes del parate.
Durante octubre, después de la Fecha FIFA, River jugará con Sarmiento en Junín, con Estudiantes de Río Cuarto en casa, con Belgrano en Córdoba y con Racing en el Monumental.
Para ese entonces, con solo dos partidos por delante, ya podría estar definida la suerte del equipo de Ponzio en el Clausura, que lo encontrará visitando a Boca y a Aldosivi en las últimas fechas.
Meterse en el top 8 de la Zona B no debería ser un problema con ocho partidos en el horizonte y sin partidos entresemana, pero River apunta más alto: como mínimo, el objetivo es meterse en los primeros tres (o dos) puestos de la Tabla Anual, para jugar los hipotéticos playoffs del certamen sin la presión de tener que consagrarse para clasificarse a la Libertadores.
En el Apertura, vale recordad, el elenco de Coudet llegó a la final y, en una ráfaga, se le escapó el título y la clasificación contra Belgrano.
Pero ganar el acumulado también le daría un título, el polémico trofeo que levantó Rosario Central en 2025: está a seis puntos de Independiente Rivadavia y Argentinos, pero en el medio tiene a Vélez, Boca, Gimnasia y Central. En un fútbol tan parejo, claro, ganar los próximos tres partidos podría dejar a River en una situación mucho más cómoda de la prevista hace algunos días, clave teniendo en cuenta la dificultad de imponerse en los mano a mano.
River siempre obliga a ganar. Pocos lo saben tan bien como Ponzio, quien levantó 17 trofeos en el club como jugador, por lo que una meta clara será salir campeón, sin importar el rival o el torneo. Pero ahora, sin mucho por lo que pelear, el Millonario buscará sumar partido a partido, fin de semana a fin de semana, para escalar y consumar una remontada que hoy día parece tan lejana como posible.
