Solo dos equipos en la historia del Super Bowl llegaron al gran partido después de comenzar con marca de 3-4
En la NFL, empezar mal no siempre significa despedirse de la temporada. Hay equipos que encuentran respuestas cuando todo parece perdido, corrigen el rumbo y terminan jugando en enero. Sin embargo, una cosa es meterse a los playoffs después de un arranque complicado y otra, muy diferente, convertir esa reacción en un viaje hasta el Super Bowl.
Los Angeles Rams están obligados a mirar hacia esos antecedentes después de colocarse con marca de 3-4, tras vencer 35-21 a los Raiders en la Semana 7. La victoria les dio oxígeno, pero no borró las dudas ni el terreno que necesitan recuperar. La pregunta es inevitable: ¿todavía pueden cumplir con la expectativa de llegar al Super Bowl?
Los registros dicen que sí. Dos veces
Los New England Patriots de 2001 y los Pittsburgh Steelers de 1995 llegaron al gran partido después de atravesar exactamente ese inicio de 3-4. Patriots terminaron con marca de 11-5 y protagonizó una de las historias más importantes de la NFL moderna: Tom Brady derrotó 20-17 a los Rams de San Luis en el Super Bowl XXXVI e inició una dinastía que cambiaría la liga para siempre. Pittsburgh también se levantó, cerró con 11-5 y llegó al Super Bowl XXX, aunque cayó 27-17 ante los Cowboys. Caminos distintos, pero el mismo punto de partida: 3-4 no condena a nadie.
El calendario: oportunidad y trampa
Los Rams necesitan construir su propia versión de esa remontada, y el calendario les ofrece una ventana. El primer paso es enfrentar a los Chargers el 1 de noviembre, seguido de visitas a Washington y Arizona antes de la semana de descanso. Cuatro victorias consecutivas cambiarían el panorama por completo: pasar de 3-4 a 7-4 recuperaría terreno en una carrera que no admite demasiados tropiezos.
Pero el calendario no se vuelve más sencillo después del descanso. Green Bay aparece el 25 de noviembre, Kansas City el 3 de diciembre, y más adelante llegan San Francisco, Dallas, Seattle y Tampa Bay. No basta con aprovechar los partidos accesibles: los Rams también tendrán que demostrar que pueden competir contra rivales con aspiraciones reales.
McVay ya sabe el camino, pero sabe que no alcanza
Sean McVay conoce la ruta de regreso. En 2023, sus Rams también estuvieron 3-4, cayeron hasta 3-6 y terminaron con 10-7 para clasificar como sexto sembrado de la NFC. Aquella recuperación confirmó la capacidad del entrenador para ajustar y mantener competitivo a su equipo. Sin embargo, no terminó en el Super Bowl. Ese antecedente es clave porque establece la diferencia entre rescatar una temporada y construir un equipo campeón. McVay ya demostró que puede sacar a los Rams de un hoyo; ahora necesita que esa reacción tenga continuidad frente a un calendario que se endurece en diciembre y enero.
¿Pueden llegar? Sí. ¿Es suficiente creerlo? No
Matemáticamente y por antecedentes históricos, la puerta sigue abierta. Pero el margen de error se reduce con cada derrota y el equipo necesita algo más que una buena racha: necesita consistencia, salud, ejecución y victorias ante rivales de peso. Los Rams ya no tienen margen para vivir de las promesas ni de los buenos recuerdos. Si quieren convertir el 3-4 en el punto de partida de algo histórico, deben demostrarlo ahora. McVay ya sabe cómo rescatar una temporada; falta probar que también puede convertir una reacción en una candidatura al campeonato. La historia dice que es posible. El calendario dirá si Los Angeles tiene con qué hacerlo. Porque en la NFL, soñar con el Super Bowl no gana un solo partido.
