Dos viejos conocidos se enfrentan por el último lugar disponible en el partido por el campeonato, donde el ganador se enfrentará a Estados Unidos.
Dos equipos con historia y una especial conexión están en curso de colisión en la segunda semifinal del Clásico Mundial de Béisbol 2026. A Venezuela e Italia los une mucho más que el simple hecho de querer enfrentarse a Estados Unidos en el juego por el campeonato, ya que comparten un vínculo especial gracias al dirigente de Italia, Francisco Cervelli, quien nació en Venezuela, pero los enfrentó en el pasado, así como lo hará hoy desde el dugout contrario.
En un partido con tanto en juego hay otro detalle que pudiese pasar por desapercibido, y es que Italia y Venezuela se reencuentran en el evento por sexta ocasión en su historia, con la selección suramericana llevándose el triunfo en los cinco juegos anteriores, mostrando su dominio sobre los italianos. Esto quiere decir que en el caso de Italia no solo juega en contra de una de las mejores selecciones nacionales del actual torneo, sino que también va contra la historia.
El primer choque entre las selecciones ocurrió el 8 de marzo de 2006. En ese partido, Venezuela dominó el marcador cómodamente, 6 vueltas por cero. Casi tres años más tarde, los equipos se reencontraron el 7 de marzo de 2009 y los venezolanos volvieron a despachar sin demasiada dificultad a los italianos, ganando 7 a 0. Ese mismo año, pero el 10 de marzo, chocaron por segunda ocasión en el torneo, recordando que en ese momento se utilizaba otro formato, e Italia cayó derrotada 10 vueltas a 1.
Entre los tres primeros partidos, Venezuela sobreanotó a Italia 23 vueltas por 1. Luego vino el cambio.
A pesar de que Venezuela también ganó los dos partidos posteriores, estos pasaron a ser mucho más competitivos. El 11 de marzo de 2017, Venezuela necesitó emplearse a fondo para poder vencer en entradas extras a Italia por marcador de 11 a 10 y dos días más tarde ambos equipos se volvieron a enfrentar, con otra victoria venezolana por la mínima, 4 carreras a 3.
Con la historia inclinada en favor de Venezuela, pero con antecedentes recientes mucho más competitivos, y adicionalmente, tomando en cuenta el nivel que Italia ha mostrado hasta este momento, es imposible no estar a la expectativa de un partido que está llamado a ser uno de los mejores del actual torneo.
