Nike publicó el miércoles las primeras imágenes del calzado exclusivo de Caitlin Clark, las Caitlin 1.
Nike publicó el miércoles las primeras imágenes del calzado exclusivo de Caitlin Clark, las Caitlin 1. Presenta una llamativa combinación de colores azules y cuenta con "nueva tecnología de rendimiento diseñada para reducir la resistencia y mejorar la eficiencia del movimiento".
Los tenis y la línea de ropa complementaria de 18 artículos saldrán a la venta el 1 de octubre, pero Clark podría estrenarlas el jueves durante el juego de las Indiana Fever.
Coming to a logo near you. Introducing the Caitlin 1. pic.twitter.com/FjbcquBA7L
— Nike Basketball (@nikebasketball) June 17, 2026
Esto marca el inicio de una importante campaña de productos y promoción en torno a la estrella de la WNBA —que ya cumple su tercera temporada—, diseñada para impulsar las ventas y revitalizar a Nike, al tiempo que eleva a Clark a cotas aún más altas.
"Lo que más me entusiasma es lo que esto puede significar para la próxima generación", declaró Clark. "Si inspira aunque sea a un solo niño a esforzarse más o a enamorarse del deporte, eso es lo que lo hace especial".
Se espera que sea un éxito. Sin embargo, persiste una pregunta.
¿Por qué diablos tardaron tanto?
Nike firmó por primera vez un acuerdo de derechos de imagen (conocido como NIL: nombre, imagen y semejanza) con Clark en octubre de 2022, antes de su temporada como *junior* en la Universidad de Iowa. Ambas partes acordaron un nuevo contrato de ocho años y 28 millones de dólares en abril de 2024, cuando Clark daba el salto a la WNBA.
Sin embargo, durante más de tres años y medio, Nike mantuvo a Clark prácticamente en segundo plano, incluso mientras ella se convertía en una de las atletas más populares y con mayor potencial comercial del país.
Solo hubo un anuncio nacional de Nike centrado exclusivamente en ella —su campaña "From Anywhere"— y ninguna zapatilla o línea de ropa propia, salvo algunas camisetas y sudaderas. Los esfuerzos de marca fueron mínimos, con relativamente pocas iniciativas promocionales o señalización en tiendas que vincularan a Clark con el logotipo del *swoosh*. Incluso recibió poca atención en las cuentas de redes sociales de Nike y Nike Basketball: antes del lanzamiento de la zapatilla, apenas hubo tres publicaciones en 2026 (dos en X y otra en TikTok sobre una visita a la sede central de Nike en enero).
Todo esto viniendo de una empresa que construyó su éxito promocionando incansablemente a atletas estrella, especialmente en el baloncesto. "Es uno de los mayores fracasos que he visto jamás", afirma Sonny Vaccaro, el veterano ejecutivo de calzado deportivo ya retirado —hoy de 86 años—, famoso por haber fichado a Michael Jordan para Nike en 1984 y por establecer la estrategia de la compañía de construir su imagen en torno a megaestrellas conocidas por un solo nombre: Kobe, LeBron, Serena, Tiger, Ronaldo, etcétera.
"Ella era más grande [que Jordan] en cierto modo, porque ya era una figura consagrada cuando llegó a la WNBA", dice Vaccaro sobre Clark. "El público la había adoptado como a nadie más. Es más que una simple jugadora de baloncesto. No tiene ningún sentido".
Resulta aún más incomprensible si se consideran las prolongadas y graves dificultades de Nike, cuyas acciones han caído más de un 70 % desde 2021, lo que supone una pérdida de unos $200.000 millones de dólares en valor de mercado. Su cotización ha descendido casi un 50 % desde que Nike fichó a Clark por primera vez, situándose en niveles que no se veían desde 2014.
Aunque Nike sigue siendo la mayor empresa de ropa deportiva del mundo, sus ingresos cayeron $5.100 millones de dólares —casi un 10 %— en el año fiscal 2025 (mientras que Adidas, la segunda del sector, creció un 13,3 %). La compañía ha despedido a unos 2.000 empleados tan solo desde enero.
Nike declinó hacer comentarios a ESPN sobre el hecho de no haber aprovechado más la imagen de Clark y, en su lugar, se centra en lo que está por venir. Más vale tarde que nunca, tal vez.
Si da la sensación de que Clark está en todas partes últimamente —y no solo llenando estadios o atrayendo audiencias televisivas masivas—, es porque realmente lo está.
Están los anuncios a nivel nacional para State Farm, Xfinity y Gatorade, por no mencionar los anuncios específicos para Eli Lilly y Hy-Vee. En mayo hizo de todo: desde ejercer como gran mariscal de las 500 Millas de Indianápolis hasta salir al escenario junto a Morgan Wallen en un concierto. Cada vez que juega, las redes sociales se revolucionan con los mejores momentos de sus partidos. En los estantes de las tiendas, ella está impulsando —entre otros productos— toallas y botellas de agua con la marca CC para Gatorade, tarjetas coleccionables y artículos de recuerdo para Panini America, vasos con pajita abatible para Stanley y una línea de balones exclusivos para Wilson Sporting Goods; esta última empresa califica el lanzamiento de la línea de Clark como el más exitoso en el ámbito del baloncesto "desde el de Michael Jordan".
Es precisamente esto lo que hace que la falta de iniciativas por parte de Nike resulte tan extraña, a la vez que reveladora.
Las zapatillas "Caitlin 1" llegarán a los consumidores casi cuatro años —y cinco temporadas competitivas— después de que ella firmara su primera colaboración con Nike. Incluso mientras el valor de sus acciones se desplomaba, la compañía ignoró en gran medida a alguien que demostró ser capaz de promocionar desde seguros para embarcaciones hasta cadenas de supermercados.
Cabe aclarar que los problemas de Nike van mucho más allá de cómo aprovecha la imagen de una atleta con línea propia; sin embargo, la falta de enfoque, urgencia y liderazgo que ha permitido esta situación parece reflejar las preocupaciones de Wall Street.
Los analistas señalan el desastroso giro hacia la venta directa al consumidor tras la pandemia —que supuso la pérdida de espacios comerciales clave—, la falta general de innovación en el diseño de productos y la creciente competencia de marcas emergentes como On y Hoka, por no mencionar a firmas consolidadas como Asics y New Balance. También existen dificultades en el importante mercado chino —donde Nike solía dominar— debido a la competencia de empresas locales como Anta Sports y Li-Ning (que acaba de cerrar un acuerdo millonario con Steph Curry).
En un informe de análisis publicado el mes pasado, Jay Sole, analista del sector para UBS, planteó un desafío adicional: la NBA ya no genera estrellas como lo hacía antes.
"Durante mucho tiempo, Nike ha dependido de estrellas del baloncesto como Michael Jordan, Kobe Bryant y LeBron James... para recordar a los consumidores de todo el mundo que 'Nike es la mejor'", escribió Sole.
"Si pido a los inversores que nombren a una estrella de la NBA menor de 35 años, les cuesta hacerlo. Se trata de observadores ocasionales que quizás ven un partido de vez en cuando... muchos de ellos no conocen a Shai Gilgeous-Alexander. No conocen a Tyrese Haliburton".
Sin embargo, es casi seguro que conocen a Caitlin Clark.
"Es importante porque los jóvenes atletas emulan la grandeza", afirmó Lorraine Hutchinson, analista de Bank of America. "La gente ve a Serena Williams o a Michael Jordan vistiendo Nike y quiere sentirse conectada con eso".
Esa conexión emocional —lo que Simeon Siegel, analista de BMO Capital Markets, denomina *mindshare* (presencia en la mente del consumidor)— puede ser tan importante como la cuota de mercado. Es una de las razones por las que los productos más vendidos de Nike hoy en día suelen ser modelos consolidados: las Jordan, las Kobe y las Air Force 1.
"La gente seguía comprando Nike", señaló Siegel. "¿Pero qué compraban? Principalmente modelos retro".
Sole coincide y apunta: "Contar con una superestrella mundial recuerda a la gente que los mejores atletas del mundo usan Nike. Les recuerda que los atletas más 'geniales' del mundo usan Nike. Además, permite transmitir una historia de innovación, ya que cualquier zapatilla que se le entregue a ese jugador probablemente incorpore algo nuevo, diferente o mejor que lo anterior".
Entonces, ¿qué sucedió? Nike no lo dice, o tal vez ni siquiera lo sepa con certeza. El agente de Clark no respondió a las solicitudes de comentarios. Al hablar con empleados actuales y antiguos de la empresa, surgen diversas teorías, que van desde los típicos fracasos empresariales hasta cuestiones de política interna.
Para empezar: Nike reconoce la popularidad de Clark. La empresa le paga millones; ella formó parte de un grupo de atletas en un anuncio del Super Bowl y la compañía presentó un logotipo de marca propio para ella en la Navidad de 2025.
También lanzó una combinación de colores específica para Caitlin Clark en 2025 —"azul, blanco y azul báltico"— aplicada al modelo Kobe 6 Protro, que rápidamente se convirtió en el calzado más utilizado por los jugadores de la NBA durante los partidos de la temporada 2025-26, según KixStats.com, sitio que monitorea estas estadísticas. Sin embargo, fuentes de Nike informaron a ESPN que la organización se había vuelto complaciente en los últimos años. El director ejecutivo, Elliott Hill, ha puesto en marcha una estrategia de "ganar ahora" para agilizar la toma de decisiones y tratar de reflotar la compañía.
Parte de la indecisión, según algunos críticos, radica en cómo activar las inversiones en el deporte femenino.
Señalan como ejemplo el lanzamiento de las zapatillas exclusivas de LeBron James en la Navidad de su temporada de novato, apenas siete meses después de que Nike ganara la puja por fichar a aquel jugador de instituto. O el hecho de que Nike y su marca Jordan cuentan con ocho modelos exclusivos para jugadores de la NBA, pero solo dos para jugadoras de la WNBA.
Algunos de esos jugadores de la NBA son o han sido All-Stars —como Devin Booker, o Cade Cunningham, que tendrá su propio modelo próximamente—, pero carecen de la legión de seguidores incondicionales que tiene Clark. ¿Por qué no se actuó con mayor urgencia en el caso de Clark?
Nike ha logrado un éxito considerable vendiendo zapatillas exclusivas de jugadoras de la WNBA, especialmente las de Sabrina Ionescu, no solo a mujeres sino también a hombres. Durante su lanzamiento en 2023, las Sabrina 1 se promocionaron no como un calzado para hombres o mujeres, sino simplemente como "baloncesto".
En retrospectiva, Nike debería haber aprovechado la oportunidad en cuanto Clark causó sensación a nivel nacional durante la temporada universitaria 2022-23, cuando cursaba su tercer año. Casi 10 millones de personas vieron el partido por el título nacional que ella disputó.
Si hubieran comenzado a planificar una gran campaña y un modelo exclusivo para su inevitable salto a la WNBA, habrían podido capitalizar el éxito desde el inicio de su temporada de novata, tal como hicieron otras empresas. Otra teoría sobre el retraso apuntaba a una iniciativa interna de la empresa para lanzar primero una zapatilla exclusiva de una veterana con una trayectoria más consolidada: A'ja Wilson, cuatro veces MVP de la WNBA, tricampeona y figura clave del equipo de EE. UU. que ganó el oro olímpico en París.
Luego está la cuestión racial, un tema que a menudo sobrevuela los debates sobre la WNBA. Aunque cerca de dos tercios de las jugadoras de la liga son negras, Nike no había lanzado una zapatilla exclusiva para una jugadora negra de la WNBA desde 2002 —el último modelo de Sheryl Swoopes— hasta la llegada de las A'One de Wilson (y, este año, las A'Two). Más recientemente, la marca había apostado por jugadoras blancas como Ionescu, Elena Delle Donne y Diana Taurasi.
No está claro hasta qué punto influyó este factor en la decisión de no volcarse de lleno con Clark desde el principio. En cualquier caso, Nike no tenía por qué plantearlo como una elección excluyente.
Al fin y al cabo, el ámbito masculino está repleto de estrellas y la marca sigue centrada principalmente en promocionar las líneas Kobe y Jordan. Además, se podrían haber lanzado rápidamente campañas publicitarias en televisión, iniciativas promocionales e incluso acciones en redes sociales protagonizadas por Clark, todo ello con un coste y un riesgo mínimos. Fue un error garrafal, un fallo monumental.
"La demanda cuando la fichamos era insaciable", comentó David Picioski, director de marketing de deportes de equipo en Wilson Sporting Goods. "Todo el mundo quería hacerse con algo relacionado con Caitlin Clark o ver cualquier cosa en la que ella participara. Y esa tendencia se ha mantenido".
Nike dejó pasar ese momento, incluso mientras su negocio se desplomaba.
Ahora avanzan a toda máquina: será un verano dedicado a promocionar a Clark en vísperas del importante lanzamiento de una línea de calzado y ropa.
Esto no servirá de mucho a los inversores perjudicados ni a los empleados despedidos durante el último lustro, pero Nike, por fin, está dejando de obstaculizarse a sí misma para apostar de lleno por el negocio de Caitlin Clark.
