Con Jaylen Brown, Philadelphia busca campeonar en la era de Embiid

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¿Cómo impactará a Sixers y Celtics el trato por Jaylen Brown y Paul George? (1:49)

Los 76ers y Celtics hicieron uno de los canjes más fuertes hasta el momento en la temporada baja de la NBA, con dos superestrellas cambiando de código postal. ¿Quién saldrá ganando?


Los Philadelphia 76ers y Boston Celtics acaban de hacer un movimiento que puede alterar el equilibrio de poder en la Conferencia Este a corto y largo plazo.

Los 76ers adquirieron a Jaylen Brown a cambio de Paul George y dos selecciones de primera ronda, y otras dos de segunda ronda, según Shams Charania de ESPN.

El movimiento se da apenas dos semanas después de que los rumores situaran a Brown yéndose a Milwaukee Bucks a cambio de Giannis Antetokounmpo, un canje que hubiese dado a los Celtics argumentos para ganar el título en la temporada 2026-27 y posicionarse para tener una nueva era dorada para un equipo que de por sí, posee mucha historia dentro de la NBA.

Las pláticas no llegaron a puerta, y el problema que surgió con Brown al enterarse que lo estaban buscando canjear no se pudo superar. La narrativa dictaba que Brown estaba listo para irse y romper la sociedad que hizo con Jayson Tatum, misma que le dio el último campeonato a los Celtics en 2024, cuando vencieron a los Dallas Mavericks, en esos entonces liderados por Luka Doncic.

Pero, de acuerdo a múltiples reportes, Brown se sentía opacado y poco valorado en Boston, siempre en la sombra de Tatum.

En Philadelphia, ahora tendrá la oportunidad de tener una sociedad un poco más equilibrada con Joel Embiid, Tyrese Maxey y VJ Edgecombe.

En papel, ese grupo se muestra como uno de los más eléctricos y peligrosos en toda la NBA. El problema es que, quizás no tendrán la oportunidad de estar juntos por grandes lapsos de la temporada.

LA SALUD, CLAVE PARA PHILADELPHIA

Joel Embiid es uno de los jugadores más lesionados de la NBA en los últimos años, jugando menos de la mitad de los duelos disponibles desde el 2020. Tomando este año como punto de partida, no ha estado en 332 encuentros de 482 posibles, es decir, no se ha presentado a 68.2 por ciento de los juegos de Philadelphia en lo que va de la década.

Maxey es un compañero mucho más confiable en este aspecto, aunque tampoco juega más de 70 encuentros en la temporada regular desde su segunda campaña, la 2021-22. Esa es la cantidad de juegos que acostumbra a disputar Brown año con año (no juega más de 70 desde la temporada 2018-19), por lo que la clave será que tanta responsabilidad buscará tomar Brown al frente de este equipo, entendiendo que muy probablemente tendrá que ser el líder cuando no esté Embiid.

En dos años con Phialdelphia, George jugó apenas 78 encuentros de temporada regular, es decir, menos de la mitad de los totales. Aun así, le alcanzó a los 76ers el año pasado para meterse a playoffs, y ganar la primera serie – justo contra los Boston Celtics. Dicho en términos simples: reemplazar a George con Brown sí dará dividendos a corto plazo simplemente por la mayor presencia sobre la duela.

Siendo realistas, la apuesta de ir por Brown también parece ser una última oportunidad de darle legitimidad a la era de Embiid, conocida como la de 'The Process' por los comentarios que hizo el pívot en su momento.

Durante los 12 años del nacido en Camerún con los 76ers, el equipo lo ha buscado arropar con varios jugadores como Ben Simmons, James Harden, el mismo George, y ahora Brown. Ninguno ha logrado que siquiera accedan a las finales de conferencia del Este.

Si Brown logra siquiera eso, la esperanza se reencenderá en una ciudad que ahora vio como uno de sus más grandes rivales, los Knicks, quedaron campeones.

Ahora ellos, que suman 43 años desde el último campeonato, quieren emular la fórmula.

DUDAS SOBRE UNA REESTRUCTURA EN BOSTON

Del otro lado, es difícil dudar que Boston siga contendiendo con lo que tiene actualmente, incluso cuando parece que se están rearmando para el futuro, sobre todo con las cuatro selecciones de Draft que acaban de adquirir con este canje.

El año pasado se pensaba que, sin Tatum en la primera mitad de la campaña, los Celtics estarían más cerca de la lotería del Draft que los playoffs.

Hay que recordar que Boston se deshizo de Kristaps Porzingis y Jrue Holiday en esa temporada baja, básicamente retando a que Brown pudiera ser la única estrella del club.

Con un Brown providencial, Boston fue equipo de playoffs y sorprendió a propios y extraños. Tanto así, que Tatum aceleró su recuperación (la cual muchos pensaban podría dejarlo fuera toda la campaña) para estar con Boston hacia la puja hacia la postemporada.

El año que entra, tendrán a George, quien termina su contrato actual, buscando quizás atraer a un equipo que le pague mucho dinero en el mercado abierto (o que, quizás, Boston lo retenga), y si eso no les funciona, ahora tienen dos selecciones de Draft extra que les permitirá reconstruir en las próximas campañas con Tatum al centro.

Si bien se habló de lo bien que le fue a Boston sin Tatum el año pasado, no se puede obviar que el récord histórico de Tatum en su carrera en partidos donde no está Brown es de 73 ganados y apenas 29 partidos.

Es decir, Tatum parece entenderse igual de bien, o hasta mejor sobre la duela cuando no estaba Brown a su lado. En las últimas cuatro temporadas, este récord es incluso más impresionante: 35 ganados y 7 perdidos.

Es decir, el mensaje fue claro: Boston es el equipo de Jayson Tatum, y de nadie más. Pero ahora que no está Brown, Tatum tendrá que llevar al equipo a la tierra prometida al menos una vez más para comprobar que la decisión tomada fue la correcta.