Fue Top 100, estuvo casi tres años suspendido y ahora sueña con volver a los Grand Slams: "Cometí un error"

Nicolás Kicker (actual número 333 ATP) volvió a encontrar buenas sensaciones dentro de la cancha. El argentino, ex N°78 del mundo y protagonista de una carrera que lo llevó a jugar en los más grandes escenarios del tenis, atraviesa un buen momento. Desde el Challenger de Buenos Aires, habló en exclusiva con ESPN Tenis sobre su presente, su regreso tras la suspensión que atravesó entre 2018 y 2021, su particular vínculo con el revés a una mano, una inesperada final de dobles junto a Andrea Collarini y sus objetivos para lo que viene.

Un presente positivo después de una etapa complicada

A los 34 años, Kicker goza de una nueva etapa de su carrera. El argentino viene de disputar una final en un Challenger en Italia y asegura sentirse nuevamente competitivo, aunque reconoce que el comienzo del año estuvo marcado por algunas dificultades fuera de la cancha.

“Vengo de hacer una final en Italia y me siento jugando muy bien, super positivo. En la primera etapa del año, estuve con poco ataques de pánico, cosas mentales que las fui superando de a poco. No podía entrar, competir y dar mi mejor performance dentro de la cancha. Pero bueno, ahora estamos acá disfrutando”, confesó.

También, el oriundo de Merlo contó que el disfrute sigue siendo una de las razones principales que explican por qué continúa compitiendo después de tantos años de carrera:

“Disfruto estar dentro de la cancha jugando al tenis, si no ya no me gustara, habría dejado hace rato. No solo como jugador, sino como persona. Me ha tocado también estar del lado como entrenador y también me gusta. Por ahí en un futuro también puede ser que ahí haya una puerta. Es algo que le meto mucha pasión y creo que cuando hay pasión y deseo de estar ahí, se rompen límites. Pude disfrutar de los mejores escenarios, de jugar todos los Grand Slams, de jugar con grandes rivales, en estadios centrales. Creo que es algo maravilloso y la adrenalina de estar ahí y la competencia es algo que me encanta, me gusta mucho”.

La suspensión y los años fuera del circuito

Uno de los capítulos más particulares de la carrera de Nico fue la suspensión que atravesó entre 2018 y 2021 por arreglo de partidos. Cuatro años después de su regreso, el argentino recuerda aquel período como una etapa con momentos difíciles, pero también con aprendizajes personales.

“La etapa entre 2018 y 2021 fue algo que me tocó vivir porque cometí un error. El primer mes había dejado de jugar, había dicho ‘bueno, me toco un tiempito para pensar, para hacer cosas’. Después, todo ese tiempo, esos dos años y ocho meses, yo me mantuve entrenando todo el tiempo. Entrenaba con Baez, con Schwartzmann, con Collarini, con todos los chicos y bueno, eso me mantuvo también muy activo. Disfrutaba estar adentro de la cancha, me gusta jugar al tenis”, relató.

Durante esos años también encontró tiempo para hacer actividades que el calendario profesional difícilmente le hubiera permitido realizar.

“Hice un montón de cosas, corrí carreras, corrí maratones, hice un proyecto en el club de mi viejo. Yo soy papá y cuando estás en actividad de competencia, viajás mucho y no tenés tiempo para ir a actos, para llevarlo, ir a las charlas de padres y todas esas cosas que bueno, cuando estás en un torneo no estás presente, viste. Tuvo sus cosas malas y sus cosas buenas estar suspendido. De todas formas, supe mirar el lado positivo de las cosas y creo que las cosas pasan por algo”, contó.

El revés a una mano, una marca de identidad

Kicker es, además, uno de los pocos argentinos del circuito que conserva el revés a una mano. Una característica que nació prácticamente desde sus primeros pasos en el tenis y que, según contó, también le generó dificultades durante su infancia:

“Lo del reves a una mano, en mi caso, fue muy natural desde muy chiquito. Mi viejo me enseñó a pegarle a una mano. Me costaba mucho porque cuando era chiquito no tenía tanta fuerza y no podía mover mucho la raqueta. Había muchos partidos que los perdía porque me jugaban alto al revés. Es muy difícil enseñarle a un chico que pegue a una mano”.

“Es mucho más vistoso el revés a una mano, yo personalmente elijo a Federer toda la vida. Wawrinka también me encanta y Musetti es un espectáculo", agregó.

Una final de dobles que nació casi de casualidad

La última gran anécdota del albiceleste ocurrió en el ATP 250 de Buenos Aires. Después de quedar eliminado en singles, el argentino recibió un llamado inesperado de Andrea Collarini. Lo que comenzó como una invitación para anotarse como alternates terminó llevándolos hasta la final del torneo.

“Fue raro porque Andrea (Collarini) me dijo de firmar del alternates y yo le dije ‘Bueno, dale’. Yo ya había perdido un singles y estaba en la casa de mi novia tomándo unos mates, comiendo, creo que había llevado facturas. Me manda un mensaje a Andrea y yo no le respondí, no le di bola, después me llama y pensé: ‘Me llamó algo de haber pasado’. Me dijo ‘Venite para el club que estamos a uno y hay unos que se van a bajar’. Me fui para el club, agarré la raqueta, que ni encordada la tenía, la tenía así como había entrenado y bueno, fuimos partido a partido ganando”, dijo.

La dupla fue avanzando y, con el correr de los partidos, apareció un nuevo objetivo.

“Después estaba Charly Berlocq que me decía ‘ahora quiero la final’. Ahí nos pusimos como objetivo llegar a la final y bueno, se dio. Una lástima la final, pero nos tocó una pareja muy dura, que está muy consolidada. Vienen con un alza terrible. De todas formas, lo disfruté muchísimo, más acá, en mi casa, con mi familia, él también con su familia, con su hijo, yo también con mi hijo. Fue maravilloso y una anécdota que no vamos a olvidar más”, confesó.

¿Una carrera enfocada solamente en el dobles?

Después de aquella experiencia, aparece naturalmente la posibilidad de que Nicolás pueda darle mayor protagonismo al dobles. Sin embargo, el ganador de dos títulos Challenger reconoce que hay un aspecto del circuito que lo hace pensar dos veces antes de tomar esa decisión.

“Obviamente está la posibilidad de dedicarme solo al dobles, pero creo que viajar muchas semanas, estar afuera de casa y todo lo que conlleva el circuito a veces, no se disfruta mucho. Está la parte B que nadie ve: dormir afuera, viajar cada semana a un torneo distinto, vivir en los aeropuertos, en los aviones, hay hoteles que no están buenos. Nosotros trabajamos de esto y cuando le empezás a buscar el pelo de huevo, lo terminás encontrando. La posibilidad está, pero bueno, hay que ver mis ganas de hacerlo”.

Por ahora, el objetivo está claro: volver a los escenarios más importantes del tenis mundial y, esta vez, compartirlos con las personas que lo acompañan fuera de la cancha.

“Mi objetivo es volver a jugar los Grand Slams, las qualys, poder llevar a mi hijo, a mi novia, a mi mamá, disfrutarlo con ellos. Obviamente yo lo disfruto, sino, no estaría acá”

El próximo capítulo: ser entrenador

Kicker sabe que, cuando llegue el momento de ponerle punto final a su carrera como jugador, el tenis seguirá formando parte de su vida. Ya tuvo la experiencia de trabajar como entrenador y asegura que quiere prepararse para hacerlo profesionalmente.

“Siempre voy a estar ligado al tenis. Me gustaría ser entrenador, obviamente que hay que aprender mucho porque si bien los tenistas sabemos bastante y sabemos lo que es la competencia, hay cosas como transmitir, que hay que tener mucha cintura para poder llegarle a la persona. El entrenador es la segunda persona que más quiere que ganes. Veo casos que hay muchos jugadores que se frustran o se enojan con los entrenadores. Yo creo que no es: ‘Me pongo como entrenador y chau’. No, yo creo que hay que ser un estudioso y también muy meticuloso en cómo transmitir y cómo llegarle al jugador que estás entrenando. Me voy a poner una meta y voy a ser entrenador después de que me retire”.

Con 34 años, una carrera que incluyó estar entre los mejores 80 del mundo, jugar los cuatro Majors y una suspensión que marcó un antes y un después, Nico Kicker atraviesa ahora una etapa diferente. Sigue compitiendo, volvió a disfrutar del tenis y tiene un objetivo concreto: recuperar el lugar entre los grandes escenarios, pero esta vez intentando vivirlos junto a su familia.