Naomi Osaka, número 11 del ranking WTA, quedó eliminada en los octavos de final del US Open 2026 tras caer ante Elena Rybakina (N° 2) por 6-1 y 6-4. Después del partido, reveló que disputó el encuentro con una molestia en el tendón de Aquiles que condicionó sus movimientos y, especialmente, su saque. La japonesa también se mostró conforme con su temporada y aseguró que atraviesa las derrotas de una manera diferente.
La lesión que condicionó su partido
La ex número 1 del mundo reconoció que no podía impulsarse con normalidad y que sentía dolor cada vez que caía después de sacar. “No puedo impulsarme como quiero y, cuando caigo, me duele un poco. Estaba tratando de encontrar formas de minimizarlo”, explicó la cuatro veces campeona de Grand Slam.
Además, contó que intentó sacar más lento para reducir el impacto sobre su pierna. “Pensé que, si sacaba un poco más lento, el impacto al caer sería menor. Creo que funcionó durante un rato, pero obviamente ella me quebró en el segundo set”, relató.
Por último, explicó que todavía no conoce con precisión el alcance de la lesión. “Ayer me hicieron una ecografía y hoy me hicieron otra. Probablemente me haga una resonancia magnética, porque, sinceramente, no sé demasiado sobre lo que está pasando”, contó.
Su futuro en los Grand Slams
Más allá de la eliminación, la tenista de 28 años valoró positivamente lo realizado durante 2026. Esta temporada alcanzó sus mejores resultados históricos en Roland Garros y Wimbledon, y aseguró que al comienzo del año habría firmado una temporada de este nivel.
“Sí, por supuesto. Empecé el año lesionada. No sé si esto cuenta como terminar el año lesionada, pero definitivamente aprendí mucho sobre mí misma y sobre mi tenis. Llegué más lejos que nunca en Roland Garros y Wimbledon. Ojalá pueda seguir construyendo sobre eso y jugar más partidos contra estas grandes jugadoras, porque siento que necesito tener más de esos partidos”, afirmó.
También destacó que ahora consigue ser más regular y que se siente con mayor confianza frente a rivales de menor ranking. Sin embargo, reconoció que todavía necesita sumar más experiencia ante las mejores del circuito, como le sucedió con Rybakina.
Una manera diferente de vivir las derrotas
La nipona también sorprendió al asegurar que la derrota no le generó la misma tristeza que en otros momentos de su carrera. “Estoy feliz de estar afrontando las derrotas de una manera diferente. Estoy tratando de aprender mucho más de ellas”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que su principal frustración estuvo relacionada con la lesión y no con el resultado. “Si tuviera que decir que estoy triste hoy, estaría triste porque no podía impulsarme con el pie. Estoy triste porque no pude hacer lo que me había propuesto”, comentó.
Lo primero es la familia
Por último, cerró con una reflexión que muestra su actual perspectiva sobre el tenis y su vida personal: “Mi hija está sana, toda mi familia está muy bien. Tuve la oportunidad de jugar este Grand Slam. Llegué tan lejos como pude. Así que, sí, creo que de acá en adelante solo puede mejorar”.
