10 años de Río y la hazaña más grande de Los Leones

El 18 de agosto del 2016, es un día que quedó para la historia del hockey argentino. Desde las gradas en el estadio, dentro de la cancha o mirándolo en sus casas a través de la pantalla, pero todos con la misma sensación, esas lágrimas de emoción que salieron al ver que Los Leones eran campeones olímpicos.

Pero la historia comenzó mucho antes de los Juegos Olímpicos. El Mundial 2014 fue el primer paso de este equipo que quería llegar lejos. En los Juegos Argentina conformó el grupo B junto con Alemania, Países Bajos, India, Irlanda y Canadá. No fue un grupo fácil, pero ¿existe esta característica en esta competencia?

Fase de grupos

El debut fue el 6 de agosto con Países Bajos, con dos argentinos como entrenadores, Carlos Retegui y Max Caldas. Podría haber ido para cualquier lado, pero terminó en un empate. Jeroen Hertzberger, uno de los históricos, rompió el cero y a pesar del empate de Lucas Vila el conjunto neerlandés luego se puso 3 a 1. El seleccionado argentino no quería empezar con una derrota, y demostró un poquito de quién iba a ser a lo largo del torneo. Con otro gol de Lucas Vila y uno de Matías Paredes a falta de seis minutos para que finalice el encuentro, Los Leones igualaron 3 a 3.

El 8 de agosto les tocó Canadá, un rival de menor jerarquía en comparación al anterior, pero cualquier cosa puede suceder en los Juegos Olímpicos. Con dos goles de Gonzalo Peillat y uno de Matías Paredes, Argentina cosechó su primera victoria por 3 a 1. Un día después se cruzaron con India, el mejor equipo asiático, con mucha historia en el deporte. Fue la única derrota que tuvieron en todo el certamen, y fue por 2 a 1, con gol de Gonzalo Peillat.

El 11 de agosto fue contra Alemania, otro de los rivales fuertes. El partido fue un deleite de goles y espectáculo, en donde Argentina comenzó en ventaja con gol de Lucas Vila. A pesar de que los germanos lo dieron vuelta por 3 a 1, Pedro Ibarra, Gonzalo Peillat y Matías Rey lo dejaron en una victoria parcial 4 a 3. Pero Mathias Müller empató en el minuto 60, segundo partido igualado para Los Leones.

Al día siguiente le ganaron a Irlanda, último rival del grupo B. Con dos goles de Peillat y uno de Juan Saladino, Argentina se posicionó tercero con ocho puntos, dos partidos ganados y dos empatados, clasificando a cuartos de final. Alemania lideró el grupo, seguido por Países Bajos, e India entró en cuarto lugar.

Cuartos de final

El 14 de agosto tocó España, que había clasificado segundo del grupo A. Gonzalo Peillat abrió el marcador que los españoles recién empataron faltando tres minutos para que terminara el partido. Pero apareció Juan Ignacio Gilardi a los 59’ para mantener la esperanza intacta. A paso firme y silencioso, Los Leones pasaron a la siguiente instancia. "Cuando nos metimos a la semifinal, yo creo que ahí tomamos dimensión real de que estábamos viviendo algo que podía ser irrepetible", declaró Lucas Rey.

Semifinal

Rival: Alemania. El 16 de agosto, cinco días después del cruce por fase de grupos, volvían a encontrarse, esta vez en fase eliminatoria. Argentina fue superior con un goleador afiladísimo, Gonzalo Peillat metió un hat-trick, que sumados a los goles de Joaquín Menini y Lucas Vila, superaron al conjunto europeo por 5 a 2. Argentina estaba en la final olímpica, por primera vez en la rama masculina.

Final

Independientemente de lo que sucediera, Los Leones ya habían hecho historia. No importaba si ganaban o perdían, este equipo iba a perdurar en el tiempo como uno de los mejores. El 18 de agosto salieron a la cancha para enfrentarse a Bélgica, que había pasado primero del grupo A ganando cuatro de los cinco partidos, y perdiendo solo uno. La selección argentina, con dos bajas importantes -Matías Rey y Matías Paredes- fue a buscar la medalla de oro. “Lo que cambiaría si pudiera es que Mati Paredes y Mati Rey no se hayan lesionado en la semifinal y que hubieran podido jugarla y disfrutarla con nosotros” comentó Facundo Callioni en exclusiva con ESPN.

Es un partido que sigue latente en la mente de muchos, especialmente los propios jugadores que no son conscientes del paso del tiempo y sienten que pasó ayer. El Chapa Retegui les había dicho que seguramente los belgas rompían el cero y anotaban primero, y fue exactamente lo que sucedió. Tanguy Cosyns a los 3' puso el 1 a 0, que Pedro Ibarra empató a los 12' con un gol de arrastrada, haciéndole caso a otra cosa que les había dicho el entrenador: el primer córner no lo tenía que tirar Peillat. A los 15' llegó el 2 a 1 de Nano Ortiz y siete minutos después apareció el goleador del torneo, Gonzalo Peillat, para anotar el 3 a 1. A pesar del descuento del conjunto europeo, Agustín Mazzilli metió el gol que estaba escrito en las estrellas, con el que había soñado durante todo el torneo. En una especie de dejavú se metió al arco, y esperó a sus compañeros. Los Leones eran campeones olímpicos. "Pero si vuelvo atrás, firmo que me vuelva a pasar lo mismo: perderme la final y salir campeón", dijo Matías Rey.

Leerlo es muy diferente que vivirlo, pero poder volver a recordar lo acontecido hace 10 años es un privilegio. Argentina en papeles no era el mejor equipo del mundo, por eso decidió salir y demostrar que bajo la calidad individual de sus jugadores, la predisposición a trabajar en equipo dejando egos de lado y la humildad colectiva, podían ser campeones olímpicos. Algunos sueñan con lograr lo que hicieron estos jugadores, y un 18 de agosto del 2016 Argentina volvió a estar en un podio olímpico.

Si bien el mayor hito del hockey masculino nacional fue manchado por lo que pasó después, Los Leones lograron poner al hockey masculino en la boca de todos, en un país donde la disciplina es mayoritariamente femenina. Incluso sacando todo eso de lado, lograron lo que ningún otro equipo argentino logró: colgarse la medalla de oro.