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Juan Manuel Vivaldi: El profesionalismo como única fe

Juan Manuel Vivaldi, campeón olímpico, actualmente ejerce de entrenador en Ferro Carril Oeste Damas "A" y con Los Leoncitos. ESPN.com

Hay derrotas que no solo te quitan un torneo, sino que te devuelven una identidad. Para Juan Manuel Vivaldi, Beijing 2008 no fue solo una desilusión; fue el "golpe de conciencia" que separó al jugador del atleta olímpico. En esa soledad del arco, Juanma entendió que para ser parte de la elite no alcanza con estar, hay que ser las veinticuatro horas del día. El oro de Río 2016 no se edificó en dos días.

La construcción del éxito

La construcción hacia Río 2016 no empezó con una medalla, sino con la transformación del sacrificio en costumbre. Vivaldi recuerda ese quiebre en 2013 como un salto al vacío profesional: “Empezamos a convertir un montón de hábitos en buenas costumbres. Entrenar más horas, tener otros cuidados... dar un salto de calidad mental enorme. No es solamente cuando entrás al escenario hasta que te vas, es todo el día, todos los días”. Para él, la gloria fue una consecuencia orgánica de haber aprendido a jugar de igual a igual con los gigantes. Cuando llegaron a Río, ya no eran invitados a la fiesta; eran los dueños del ritmo. Sabían que iban a jugar los ocho partidos. Estaban convencidos de que, haciendo las cosas de esa manera, el éxito no era un azar, sino una cita pactada.

La oportunidad desperdiciada

Sin embargo, el oro de Río tiene un sabor agridulce cuando Juanma mira el presente del hockey masculino. Con la claridad de quien defendió ese arco durante veinte años, no oculta su frustración ante la falta de gestión que siguió al hito más grande de su historia: “Hubo falencias dirigenciales. Se encontraron con un éxito que no supieron manejar. Hoy vas al CeNARD y está la misma alfombra que pusieron un mes antes de Río; ya pasaron diez años. Me lamento de que no se haya aprovechado ese momento para fomentar el desarrollo, invertir en infraestructura y conseguir más presupuesto. El tiempo va a valorar lo que logramos, pero perdimos una oportunidad de oro para el futuro del deporte”.

El valor de la experiencia

Hoy, alejado de los guantes pero al frente de los seleccionados juveniles, Juan Manuel utiliza su trayectoria como su principal herramienta de trabajo. Su rol ahora es transmitir lo que nadie le contó, porque él estuvo ahí, en las buenas y en las malas: “Tenemos los argumentos para hablar porque lo vivimos. Podemos decirles a los chicos: 'por este camino no, porque vas a chocar; por este sí, porque te va a acercar'. Es una responsabilidad linda poder guiarlos hacia el alto rendimiento”. Vivaldi ya no custodia los tres palos, pero sigue cuidando el futuro del hockey. Su legado no es una foto con una medalla, sino la enseñanza de que la única forma de llegar a la cima es convirtiendo el esfuerzo en una costumbre innegociable.