Valentina Prego conversó con ESPN.com.uy para repasar lo logrado por el fútbol femenino en un 2020 de muchas dificultades. La presidenta de la Comisión de fútbol femenino de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) evaluó lo hecho en el campeonato local y con las selecciones nacionales, e indicó los desafíos de cara al 2021.
La pandemia del coronavirus que se expandió por todo el mundo generó enormes adversidades en diferentes actividades y el fútbol no escapó a esa realidad. En particular, el fútbol femenino del Uruguay pudo superar el cambio de planes que provocó la llegada del covid-19 al país en marzo.
“El hecho de haber podido desarrollar una actividad local bastante completa con un campeonato de Primera división, de Segunda, de juveniles (sub 19 y sub 16), el definir los campeones, los ascensos y demás, para mí ya habla de un logro de la liga y de la organización de los propios clubes que pudieron afrontar estas dificultades y organizarse para jugar”, sostuvo Prego conversando con ESPN.com.uy.
El fútbol femenino en Uruguay tenía previsto su comienzo para fines de marzo, pero las actividades deportivas se suspendieron por decisión gubernamental el recordado viernes 13 de marzo, día en que se detectó por primera vez el coronavirus en el país.
En setiembre, y tras un continuo trabajo, se pudo comenzar la temporada 2020 que tuvo a Nacional campeón de Primera División, los ascensos de Racing y Náutico, y en juveniles a las tricolores campeonas en sub 19 y al equipo de Liverpool consagrándose como las mejores en la categoría sub 16. En todos los torneos la participación de los equipos fue casi perfecta (solo Keguay no compitió en relación a los equipos que iban a comenzar en marzo).
Prego contó que cuando la empezó la pandemia se consideró que la cantidad de equipos podría bajar notoriamente dado que por ejemplo la CONMEBOL flexibilizó para este 2020 las exigencias a los clubes a nivel de participación en el fútbol femenino: “Había que esperar y ver quiénes confirmaban su presencia; también decidimos tratar de apoyar para que lo económico no fuera un gran obstáculo, entonces en la parte de los costos operativos tratamos de bajar al mínimo y poder cubrir desde la Asociación; pero incluso sin haber transmitido esa información estaban todos los clubes, incluso los que se habían sumado este año. Eso fue otra señal de que los equipos dejaron de ser dependencia de un grupo de amigas, ahora son clubes organizados que sostienen procesos y que están ahí para responder incluso en la adversidad”.
La presidenta del fútbol femenino había señalado en el pasado febrero que en el 2019 ‘hubo mucho de pensar cuál era la mejor manera de organizarse’. Ese aspecto permitió lo conseguido en este 2020: “Justamente una de las cosas que demostró este año es que el fútbol femenino está organizado internamente, cada club y la propia asociación. Si hubiésemos estado en otro momento de mayor flaquezas, con menos certezas, estructuración, diálogo, menos construcción institucional, esto hubiese significado un parate, una imposibilidad de enfrentar lo que sucedió en este 2020”, afirmó Prego.
“El hecho de que los clubes hoy estén más consolidados en su estructura y que hayamos trabajado durante tantos años para sostener una liga organizada hizo que fuera relativamente fácil la coordinación de los clubes para la disputa del campeonato incluso en un contexto adverso”, valoró.
Siendo consultada sobre alguna jornada específica que reflejara gran parte de las metas alcanzadas, Prego contestó: “No sé si un día en particular pero sí destaco algo que a veces pasa desapercibido, que es que este año se jugaron partidos en el Estadio Charrúa con jornadas de más de cuatro encuentros, con varios partidos en un mismo día en el Estadio Centenario, en el María Mincheff de Danubio, en muchos de los estadios principales de los clubes. Este año realmente se jugó en infraestructura de calidad y de ese nivel no podemos bajar”.
Y agregó sobre este punto: “Eso es un salto cualitativo que hace la diferencia en la liga, no solamente porque las futbolistas pueden jugar mejor, sino también por lo que significa a nivel simbólico que el club le brinde el estadio principal al plantel femenino; es un respaldo que cambia la forma de entender la relación entre el plantel femenino y la institución”.
En el cierre del 2020, Prego también destacó que se creció a nivel de visibilidad pudiendo probar la televisación de algunos partidos a través de AUF TV y logrando acercar distintas marcas, lo que convirtió a esta temporada en una muy especial ya que por primera vez la liga femenina contó con ese apoyo comercial: el campeonato de Primera División tuvo un sponsor oficial y hasta hubo un cambio de imagen, con un logo propio, redundando en ‘un año con mucho trabajo que permitió un gran aprendizaje y proyectar un futuro más fuerte’.
“No quiero decir que todo sea perfecto pero el hecho de que hayan existido las dos actividades principales (el campeonato y el trabajo de las selecciones) y que no se hayan detenido en medio de una pandemia, para mí es una demostración de una consolidación de la estructura. Claro que no fue un año que nos permitiera pensar en cosas más allá de lo imprescindible que era jugar y darle continuidad a los procesos”, subrayó Prego que también remarcó que algunos objetivos sufrieron un ineludible atraso, como por ejemplo pensar en la venta de entradas para el público.
Respecto a los desafíos que imagina para el 2021, la presidenta del fútbol femenino señaló que tal vez se deba trabajar para aumentar una categoría juvenil y pensar en generar diferentes divisionales dentro de esas categorías formativas. También se deberá considerar ‘si amerita crearse una Tercera división en mayores porque si ingresan tres o cuatro equipos podría quedar una ‘B’ demasiado grande’: “Vemos que está bueno mantener divisionales con una cantidad de equipos limitada para poder exigirle a la Primera división más que a la Segunda y a la Segunda más que a la posible Tercera, esa exigencia debe ser pareja y posible para todos los participantes de cada divisonal de forma más o menos homogénea”.
“En Primera trataremos de ir exigiendo cada vez más hacia lo que pueda llegar a ser una liga profesional y no solamente en la formalización del vínculo entre las jugadoras y los clubes, sino también por ejemplo en lo referente con el uso de infraestructura de alto nivel”, comentó Prego que agregó que se continuará el desarrollo de planes que permitan ‘un fortalecimiento respecto a la posibilidad de televisación y sponsoreo que hagan posible que el fútbol femenino se haga autosustentable en el mediano plazo’.
En cuanto al trabajo en las selecciones uruguayas femeninas, se mantuvo una continuidad de los entrenamientos lo que indica que dichos procesos ya están integrados en la estructura de la AUF. En particular, se debe destacar lo hecho por el combinado sub 20, que en marzo logró la clasificación al cuadrangular final del torneo de Argentina; por la pandemia la fase final fue suspendida y se disputará en el 2021 aunque no será clasificatoria a un Mundial.
La FIFA decidió en noviembre cancelar definitivamente las Copas del Mundo sub 20 y sub 17 femeninas planificadas primero para el 2020 y luego postergadas para el 2021, por lo que los sudamericanos juveniles que debían haberse jugado en este 2020 perdieron su carácter clasificatorio a una cita mundialista. Los mundiales de Costa Rica (sub 20) y de la India (sub 17) se jugarán en el 2022 con los elencos sudamericanos que clasifiquen en los torneos que se desarrollarán en ese mismo año.
Ante esto la CONMEBOL decidió igualmente respetar el trabajo de las selecciones juveniles de este 2020 y disputar (en el caso de la sub 20, culminar) campeonatos sudamericanos en el 2021; en un comunicado oficial se indicó: “A sabiendas que las selecciones de esas categorías vienen practicando y preparándose desde inicios de este 2020 para nuestros torneos, la CONMEBOL toma la decisión de disputar, en el segundo semestre del año 2021 el torneo sub 17 de manera excepcional en categoría Sub 18 y el cuadrangular final pendiente del torneo sub 20 femenino de manera excepcional en categoría sub 21, con el fin de fomentar y potenciar el crecimiento y evolución de estos equipos a través de torneos internacionales, permitiendo de esta forma, que esta generación de jugadoras que ha venido preparándose puedan tener la oportunidad de competir a nivel continental”.
Es decir que en el segundo semestre del 2021 igualmente se disputarán sudamericanos sub 18 y sub 21 para que muchas de esas jugadores, que ya se perdieron la posibilidad de clasificar a un mundial de la categoría, tampoco se pierdan la disputa de un certamen continental. Y en el 2022 se jugarán los torneos sub 17 y sub 20 que sí clasificarán a los mundiales de ese año.
Prego también comentó la actividad prevista para la selección mayor: “Será un gran desafío poder darle a la mayor lo que no pudimos en este 2020 que es la posibilidad de hacer partidos internacionales. Eso es fundamental para que lleguen preparadas de cara a la Copa América 2022 que otorgará tres cupos para el mundial de Australia y Nueva Zelanda 2023”.
Por último, se destacó la vigencia de los positivos efectos que generó que Uruguay haya sido sede del Mundial sub 17 en el 2018: “Fueron cambios tan intangibles, difíciles de medir y estamos todavía tan cerca de ese evento histórico que aún no nos damos cuenta que hubo un evento mundial en nuestra casa; nos damos cuenta sí en que generó un cambio de percepción, un posicionamiento distinto del fútbol femenino”.
“Hasta esa Copa del Mundo el que estaba por fuera veía al fútbol femenino uruguayo como una cosa medio con poco interés, y eso yo siento que cambió radicalmente, en el mundo del fútbol y fuera del mundo del fútbol. Cambió la percepción, vieron que se trata de un proceso serio”, indicó Prego que igualmente subrayó que recién en un futuro se podrá entender la trascendencia de ese Mundial juvenil y tener una idea de todo lo que movió en el fútbol y en la sociedad uruguaya.
