Los hijos del Pac-12 llegaron a noviembre con argumentos reales para ir al playoff
La Pac-12 murió en 2024. Muerta, dispersa, desintegrada. Sus equipos corrieron al Big Ten y al Big 12 como refugiados de una guerra que nunca pidieron pelear. Pero el fantasma de esa conferencia sigue rondando el College Football Playoff de 2026, y tiene cinco caras: Utah, UCLA, USC, Oregon y Arizona. Ninguno lleva el nombre Pac-12 en el pecho. Todos llevan su ADN en las piernas.
La ironía del CFP 2026 es esta: mientras el sistema lleva años construido para coronar a los de siempre —Alabama, Ohio State, Georgia, Notre Dame—, los hijos del Pac-12 llegaron a noviembre con argumentos reales. No todos llegarán. Pero alguno podría entrar. Y eso cambiaría todo.
Utah, un caso sólido. Tercero en el ranking nacional. 8-0. SOS restante 34º en el país. Este sábado reciben a BYU en un juego que definirá si los Utes son contendientes reales o simplemente equipo de ocho victorias fáciles. Si pasan esa prueba y terminan campeones del Big 12, el comité no tendrá excusa para dejarlos fuera.
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UCLA es el caso más interesante y peligroso. Octavos. También 8-0. Pero su calendario hasta aquí fue débil: SOS acumulado de 77º en el país. Les falta Michigan y USC. Ahí se sabe si los Bruins pueden jugar en las grandes ligas del Big Ten o si llevan máscara. SOS restante: 41º. Si la quitan, su historia escribirá un capítulo que nadie esperaba cuando se fueron del Pac-12.
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USC. 7-2. Sus dos derrotas duelen, pero una victoria sobre Ohio State les da credibilidad que muy pocos equipos de 7-2 pueden presumir. SOS restante: el 14º más difícil del país. Si terminan dominando esa parte del calendario, el comité tendrá que reconocerlos, aunque el número de victorias incomode.
Oregon. 5-3. Su ventana es estrecha, pero existe: necesitan ganar casi todo lo que queda, incluyendo Ohio State, Michigan y Michigan State. SOS restante 26º. Para los Ducks, la única oportunidad es un final de temporada perfecto que reescriba la narrativa.
Arizona. 6-2. Su oportunidad pasa por el Big 12 y un juego clave contra Utah. Si los Wildcats ganan ese enfrentamiento y terminan fuertes, pueden colarse en la conversación. SOS restante 50º. No es el camino más fácil. Pero es un camino.
Boise State. 7-1. Pero Boise es el único de este grupo que sigue en el Pac-12 activo —la conferencia renacida, no la original—, y su camino al playoff es distinto: no necesita vencer a un equipo del Top 12 en el ranking. Necesita ser el mejor equipo de conferencia no Power que el comité no pueda ignorar.
El problema es el SOS: 92º en el país. Eso significa que Boise puede llegar a 11-1 y el comité todavía encontrará argumento para dejarlo fuera. Su única salvación es que la burbuja del Top 12 estalle por arriba —que equipos con mejores credenciales se eliminen entre sí— y que a los Broncos les toque la silla que quedó vacía. Es posible. No es probable. Pero en el football universitario, lo improbable sucede en noviembre.
Aquí está la ironía que nadie en el futbol americano universitario quiere pronunciar: Alabama, Ohio State y Notre Dame podrían quedarse sin playoffs este año. Los tres son marcas, no simplemente equipos. Los tres viven del beneficio de la duda que el comité les ha regalado década tras década. Y los tres, por distintas razones, son vulnerables en noviembre de 2026.
Notre Dame. Con su calendario ha sido una exhibición de adversarios blandos. Este fin de semana juegan ante Miami, y si los Fighting Irish pierden, su historia de victorias contra nadie colapsa en un fin de semana. Alabama. 6-2. Dos derrotas y todavía en el Top 5 —ese es el poder de marca que tiene Tuscaloosa—, pero con una posible derrota más, el caso se vuelve imposible de defender. Ohio State enterrado por un calendario brutal que, con justicia, debería ser reconocido pero que el sistema castiga de todas formas.
El CFP de 2026 podría ser parte de una historia que nadie escribió cuando la Pac-12 se derrumbó: sus hijos, dispersos por las conferencias del país, entraron a los playoffs mientras los de siempre miraban desde afuera.
El football universitario no tiene guiones. Pero a veces, los mejores finales son los que nadie apostó a ver. Y eso es lo que hacemos semana a semana por ESPN y Disney Plus.
