Tras empatar a uno en el partido de ida de los octavos de final de la UEFA Champions League, el entrenador del Manchester City, Pep Guardiola, asistió desencajado e incómodo a su obligatoria comparecencia ante los medios dueños de derechos para la competencia. Después de varias respuestas entre cortas y con monosílabos, Guardiola fue más extenso cuando le preguntaron sobre el juego de Erling Haaland y su influencia en partidos como que recién terminaban de jugar en Leipzig. Su Manchester City había tenido más de 700 toques de pelota ante el equipo alemán, solo 16 de esos fueron del delantero noruego. “Quizás lo tenemos que buscar más” dijo Pep.
Tras empatar a dos en el partido de ida del playoff para entrar a los octavos de final de la Europa League, el entrenador del Barcelona Xavi Hernández asistió a la conferencia de prensa. Su rostro no delataba de estado de ánimo, era su voz. Empatar en casa frente al Manchester United ponía la eliminatoria muy complicada. Jugar en Old Trafford para definir el boleto era situación más que difícil, como terminó siendo. Xavi fue cuestionado por la poca influencia de Robert Lewandowski en el juego de su equipo. Incómodo ante la pregunta, Xavi fue argumentando en cortas frases su aprobación por el juego del polaco, pero al final terminó diciendo “debemos buscarlo más en el área”.
Los problemas que enfrentan técnicos como Pep y Xavi ante delanteros como Haaland y Lewandowski es que sus equipos tienen que buscarlos para encontrarse con ellos. Ambos residen en el área, gustan de esperar entre centrales, del choque entre pieles. Necesitan ser la referencia, aunque esto implique esperar bajo la sombra de los grandotes del equipo rival hasta que los suyos los encuentren. Que no se malinterprete, porque también pueden jugar fuera del área y ser el frontón desde donde la segunda línea de los suyos puede avanzar a la espalda del adelantado grandote que mordió el anzuelo persiguiéndolos. La conducción con pelota no es limitada, tampoco su asociación en corto, pero para ellos la pelota al pie y dentro del área o se resuelven con sus grandes virtudes atléticas. Pero mejor al pie dentro del área. Que los encuentren.
Luego están los delanteros que pueden salir del área. Los que comienzan afuera para llegar adentro y terminar la jugada de “9”. Son menos, pero imprevisibles y quizás por esto hasta más valiosos. Innegable que Haaland y Lewandowski son goleadores inmensos, con capacidades únicas para inflar redes, pero son menos goleadores si salen del área. Estos delanteros que nutren de gol a su equipo, aunque el arco lo tengan lejos. No hacen siempre el gol pero ayudan a su construcción. Los goleadores que también juegan fútbol. Ahí está Karim Benzema. Benzema no vive por engordar sus estadísticas porque siempre ha visto el fútbol como algo colectivo. En 2009 llega al Real Madrid en la misma ventana de fichajes por la que entraron al club blanco Cristiano y Kaká. Hablando de estos y el impacto de su arribo, un empleado del club me dijo entonces: “el que es verdaderamente bueno es Benzema”.
Florentino Pérez lo sabía, por algo hizo con él lo nunca y con ningún otro: le fue a visitar a la casa de sus padres para convencerle de fichar por el Real Madrid. Florentino ha recordado ese momento en la Gala del Balón de Oro en la que premiaron a Benzema: “es que no me ha ofrecido ni una Coca Cola”, dijo entonces en París. Más de una década después, Florentino ha levantado varias copas gracias a Benzema. Tenía 34 años cuando se convirtió en el ganador del Balón de Oro más veterano desde la primera entrega del premio cuando lo ganó el inglés Stanley Matthews con 41 años. No han inventado la receta para ponerle pausa a la vida, así que Benzema seguirá sumando años. Ante la inevitable realidad, al Real Madrid le ha llegado el momento de encontrar a un reemplazante al francés. Las señales son muchas, se repiten y vienen del cuerpo de Benzema. En la actual temporada ha sufrido una lesión en Glasgow, luego llegó una recaída de esa lesión y molestias que lo dejaron sin Mundial. A la vuelta de esa pausa ha caído en otras dos ocasiones. Un total de doce partidos perdidos por lesión.
Hace un año Carlo Ancelotti admitió que, por la construcción del plantel, su modelo preferido incluye a tres delanteros. Con la evidente inclusión de Benzema como centro delantero. Ante las repetidas ausencias del francés, Ancelotti ha buscado a Rodrygo para convertirse en Benzema. El brasileño no es centro delantero y se nota en la tibieza con la que convive dentro de esa jungla corporal. Si Rodrygo es capaz de llegar a ser como Benzema tiene que saber vivir dentro del área con la misma personalidad con la que encara desde afuera. Mariano pudo serlo, pero los minutos no se le han dado para que se consolide. Cualidades tiene, o tuvo. Pero es muy difícil mostrarlas desde el banco. No hablamos de Hazard porque no es necesario gastar nuestro tiempo y aún es temprano para hacerlo de Álvaro Rodríguez, aunque me dicen que el uruguayo nacido en Palamós, España, es real. Que sus virtudes son muchas, dentro y fuera del área. En muy poco ya dejará muestras de ello porque Ancelotti ha dicho que lo utilizará más.
El reemplazo de Karim Benzema debe ser uno que llegue y aporte inmediatamente a un equipo que, sin él, se atasca. Benzema les da salida a los laterales, puede unir a los extremos con ellos y buscar la pelota al vértice del área. Benzema no espera que le busquen, él va a buscar a sus compañeros. Lo que no puede pasar es que también salga a buscar a su reemplazante. Un goleador que también sea futbolista. Hay otros cuyo juego es comparable con el de Karim. Según el sitio Football Reference, que compara a futbolistas según la similitud de una amplia variedad de estadísticas, los cinco jugadores más parecidos a Benzema son Kylian Mbappe, Lionel Messi, Christopher Nkunku, Lewandowski y Harry Kane. Si Real Madrid busca algo como Benzema, el primer nombre en la cabeza de cualquiera sería el de Mbappe y ya les dijo que no. Pero dada la dimensión del espacio a llenar y las opciones estadísticamente más similares, quizás tienen que buscar más.
