Iron Mike cumple 60 años

El chico tenía dificultades para hablar, sobrepeso y al mismo tiempo, debía soportar el bullying, porque en las calles de Brooklyn no había lugar para los débiles.

Introvertido, con muy pocos amigos, y sintiendo una llama que le quemaba el corazón por ser considerado diferente a los demás, se refugió en un pasatiempo que le hacía olvidar de todo.

Amaba las palomas.

Mike Gerald Tyson nació el 30 de junio del año 1966.

Tenía diez cuando todo ello estalló de una manera brutal.

Uno de sus vecinos, riéndose de él, tomó a una de sus palomas y le quebró el cuello, descabezándola enfrente de sus narices.

Ardiendo de furia, Mike lo golpeó y siguió golpeando.

Y a través de los puños se fue abriendo paso, esos puños que iban a llevarlo a la a la cima, al esplendor, a la fortuna, a la fama y a la gloria y que -con el correr de los años- iba a llevarlo también a descender al infierno.

Se metió en los callejones de la violencia a tal punto que, a los 13 años, ya había tenido varias detenciones policiales por violencia en la calle y robos callejeros.

Fue entonces cuando, enviado a un reformatorio, un tal Bobby Stewart sintió que ese chico podía canalizar su violencia en el boxeo. Así conoció a Cus D’A mato y comenzó una leyenda del boxeo.

No vamos a contar ahora toda la historia -muy conocida- de la relación entre ambos ni de su ascenso alfombrado de nocauts. Preferimos quedarnos en este hombre que hoy, a los 60, años ya es una leyenda.

Se consagró campeón mundial de los pesos completos ante Trevor Berbick en Las Vegas, noviembre de 1986, cuando solamente tenía 20 años, cuatro meses y 22 días Su primer gesto fue depositar unas flores en la tumba del Viejo Cus, que no pudo ver la consagración de quien fue su hijo adoptivo. Murió un año antes.

Sus combinaciones eran letales. Rotaba la cintura y descargaba golpes de corto recorrido, llevándose por delante a quien se le pusiera a delante o a quien -mejor dicho- se animaba a tenerlo enfrente.

Una racha de 19 nocauts en fila hasta que James Quick Tillis, en mayo del 86, terminó de pie.

Tyson vivió momentos de gloria en el ring como aquella coronación ante Berbick y también sórdidos, como cuando estuvo preso entre 1992 y 1995 por la violación de Desirée Washington.

En agosto de ese año volvió, venciendo por descalificación a Peter Mc Neely en 89 segundos, o sea que recibió algo así como 280.900 dólares por segundo.

Imposible no mencionar aquella noche del 28 de junio de 1997, cuando fue descalificado por morder la oreja de Evander Holyfield que lo sometió a duro castigo como en la primera, el año anterior.

Hoy, Tyson ha superado fantasmas y realidades o, al menos, es lo que parece.

Participa en películas haciendo de sí mismo, tiene empresas relacionadas con el cannabis, ha publicado un libro sobre su vida, “Toda la verdad” y es invitado de honor a todas las grandes peleas.

Su paso por el boxeo se puede reducir a la simple y fría, pero inapelable, estadística que marca que realizó un total de 50 peleas ganadas 7 perdidas y 2 peleas sin decisión, con 44 victorias logradas antes del límite.

En la velada del boxeo mezclado con el show ante Jake Paul -en una velada en donde hubo más reconocimiento y respeto por parte del youtubers- recibió una bolsa estimada en 20 millones de dólares.

Allá por el año 2005 viajó por Buenos Aires y fue entrevistado por Diego Armando Maradona en el Luna Park.

Este periodista, junto con su colega y amigo Eduardo Bejuk, lo entrevistaron a lo largo de más de una hora. Contó de su pasión el boxeo y de su enorme admiración por Carlos Monzón. Afable, distendido, coloquial, pidiendo con respeto un cigarrillo y lanzando golpes imitando a Monzón. Ya en el final, cuando quisimos saber de su vida de boxeador, dejó una frase: "No, amigo, de boxeo no hablemos más, el boxeo ya pasó para mí".

Hoy, convertido en leyenda, a los 60 años, el hombre más malo del planeta es simplemente Mike Tyson.

Conoció cara a cara a esos grandes impostores, el triunfo y la derrota, como escribió alguna vez el escritor Rudyard Kipling. Y sigue de pie, a pesar de todo.

Feliz cumpleaños, Mike.