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Las 5 preguntas más apremiantes para la temporada 2020 de Grandes Ligas

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La llegada de un nuevo año representa el surgimiento de nuevas interrogantes infinitas para el béisbol de Grandes Ligas, un deporte que se encuentra en medio de su periodo de agencia libre más interesante en un lustro, acercándose a la fase punitiva de un desagradable escándalo y trata de dilucidar incógnitas de profundo calado en lo económico, tomando siempre en cuenta la calidad del producto que coloca sobre el terreno y se prepara para cambios dramáticos en su sistema de Ligas Menores.

Cuesta imaginarse un mejor momento para nuestras 5 preguntas que el inicio del 2020.

Entonces, ¿cuál será la noticia más importante de este año?

No se trata de un "qué". Sino de "quién". Las tramas que surgen alrededor del jardinero derecho de los Boston Red Sox Mookie Betts son deliciosas y podrían ocuparnos durante la totalidad del calendario.

Esta semana, jugadores elegibles al arbitraje y sus distintos equipos pujarán, lucharán e intentarán pactar salarios para la temporada 2020... y Betts debería superar el récord para un pelotero en su periodo previo a hacerse agente libre. El tercera base de los Colorado Rockies Nolan Arenado impuso una marca en arbitrajes en el año final de un contrato en 2019, con $26 millones. Betts ganó $20 millones el año pasado y contaría con buenos argumentos para hacerse con un salario superior a los $30 millones si él y su equipo no acuerdan una cifra este viernes, cuando ambas partes deberán revelar las propuestas que esgrimirán si su caso termina siendo objeto de una audiencia de arbitraje.

En medio de todo este panorama, se mantienen las discusiones con diversos equipos interesados en adquirir a Betts, lo cual significaría que...

Esperen. ¿Van a cambiar a Mookie?

Tranquilos. Se mantiene la misma respuesta mencionada durante todo el invierno: Probablemente no lo cambiarán. El problema es que se está acercando el momento para efectuar un canje. La mayoría de los agentes libres de alto impacto ya han sido contratados. El mercado de cambios ha sido un bostezo gigantesco durante todo el invierno. Y apenas a un mes de iniciarse los entrenamientos primaverales, Boston se encuentra en una incómoda tierra de nadie, sin haber mejorado de forma significativa ni hacer nada para conseguir su meta de reducir nómina.

Actualmente, el roster de los Red Sox mantiene un costo proyectado dentro del territorio de los $225 millones, aproximadamente $20 millones por encima del límite del impuesto al lujo de los $208 millones, por debajo del cual les gustaría ubicarse. Negociar a Betts resolvería esa situación. También les convertiría en un equipo dramáticamente peor en 2020. Con un sistema de granjas arrasado, los Red Sox, al menos en el corto plazo, quizás necesiten de invertir para compensar sus carencias.

Una opción razonable sería mantener a Betts y al resto del roster, intentar ganar y hacer una jugada en julio próximo si el 2020 se termina asemejando más a 2019 que a 2018. Negociar a Betts les ahorraría por encima de $10 millones en salarios. Otros peloteros podrían ser negociados a fin de quedar por debajo del límite del impuesto. Y si los Red Sox ganan, pues bien, es un precio que vale la pena pagar.

La interrogante de si Betts será o no cambiado perseguirá a los Red Sox hasta que éstos declaren oficialmente que el jugador se encuentra en Fort Myers Florida el próximo 17 de febrero para iniciar su primer entrenamiento en pleno y volverá a surgir hasta que se encuentren claramente metidos en la pelea por clasificar a los playoffs de la Liga Americana. Mientras tanto, el interés se concentrará en la producción de Betts, porque cuenta con buenas probabilidades de imponer un récord para el contrato más lucrativo de un agente libre en la historia del béisbol el próximo invierno.

Betts probará el mercado con 28 años. Durante sus primeras seis temporadas, éste produjo 42 triunfos por encima de reemplazo, según Baseball-Reference. La lista de peloteros en la historia del béisbol con WAR superior al de Betts durante el mismo periodo de sus carreras: Ted Williams, Mike Trout, Albert Pujols, Jackie Robinson, Wade Boggs, Joe DiMaggio. No hay más. Cuatro miembros del Salón de la Fama y dos figuras que lo serán con toda seguridad en un futuro.

Por ello, a menos que Betts tenga una campaña extraordinariamente atípica (y una de sus características ha sido, precisamente, su consistencia), caerá el récord del contrato de Bryce Harper por $330 millones. Los Angeles Dodgers es un equipo que querrá contar con Betts. Los Chicago Cubs querrán a Betts. Los New York Yankees querrán contar con Betts. Y así seguirán y seguirán, superando $330 millones, superando los $350 millones, probablemente sin pasar los $430 millones de Mike Trout, pero ¿quién sabe? La cifra que se manejaba entre los ejecutivos durante el invierno para cotizar a Gerrit Cole era de $275 millones y los Yankees le pagarán aproximadamente $50 millones por encima de lo estimado. Tal como nos ha demostrado un mercado robusto de agentes libres este invierno, cualquier cosa es posible.

Ya hemos hablado lo suficiente sobre Mookie, Passan. Dime entonces: ¿quién si será cambiado?

Hombre, pero qué exigentes. Muy bien: El sentimiento predominante entre los ejecutivos sigue siendo que un pelotero perteneciente a la bolsa de súper estrellas prestas a ser negociadas, entre quienes se encuentran Betts, Francisco Lindor, Kris Bryant y Nolan Arenado va a cambiar de equipo antes del inicio de los entrenamientos primaverales.

¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! ¿Quién? ¿A dónde irá?

He aquí el dilema: No están del todo seguros porque el último agente libre a nivel de estrella que queda por contratar podría causar un efecto sustancial en las motivaciones de los distintos equipos.

El tercera base Josh Donaldson sigue disponible y si bien los Minnesota Twins no tienen probabilidades de ingresar al mercado de cambios si no lo contratan, los Atlanta Braves y Washington Nationals sí cuentan con muchas piezas para negociar.

Bryant encajaría bien en cualquier sitio. Los equipos interesados desean saber los resultados de su queja interpuesta contra los Cubs, la cual lo convertiría en agente libre después del fin de la próxima temporada en vez de esperar hasta concluido el torneo 2021. Es un caso difícil de ganar y se espera contar con un laudo arbitral en un par de semanas, según lo indicado por fuentes.

Arenado funcionaría de manera similarmente positiva con Atlanta o Washington; no obstante, fuentes informan que las conversaciones con los Braves no han llegado a ninguna parte y los Nationals no se han enfocado en adquirirlo. Mientras los Colorado Rockies siguen buscando socios potenciales para un cambio hay dos equipos en particular que han despertado su interés, según expresan fuentes: los Cubs y los St. Louis Cardinals.

Un pacto con los Cubs tendría sentido si cambian a Bryant. La idea no sería una especie de reconstrucción total, sino más bien un refrescamiento o reinicio, lo cual siempre es un terreno difícil de cruzar, particularmente si aspiran quedar por debajo del límite del impuesto al lujo. Una fuente catalogó lo hecho por los Cubs como labores de debida diligencia; pero la idea de negociar al receptor Willson Contreras y a un pelotero de precio más alto y con bajo desempeño dentro de una operación a cambio de Arenado para luego mover a Bryant con el fin de revitalizar un mediocre sistema de granjas, quedarían como operaciones de corto y largo plazo. La mejor pieza de cambio de los Nationals, el infielder medio Carter Kieboom, sería un ancla perfecta para un pacto con Bryant si los Cubs no contaran con Javier Baez en el campocorto y el novato Nico Hoerner en la intermedia.

Los Cardinals también representan una posibilidad interesante para Arenado. Cuentan con el talento a nivel de Grandes Ligas que los Rockies aspirarían a cambio. Tienen un compromiso contractual oneroso que pensarían trasladar, como es el de Dexter Fowler, quien pasó los primeros seis años de su carrera en Colorado y otro veterano que encaja en la situación, como lo es Matt Carpenter. Cuentan con la flexibilidad de nómina suficiente para asumir los siete años y $234 millones restantes del contrato de Arenado. Solo tienen compromisos que van más allá de 2021 con Paul Goldschmidt, Miles Mikolas y Paul DeJong.

Y tenemos el caso de los Dodgers. Los grandes y malvados Los Angeles Dodgers, ganadores de 106 partidos en la pasada temporada, que no hicieron nada este invierno con la excepción de contratar al relevista Blake Treinen por $10 millones y asumieron $1 millón con Jimmy Nelson. Lo cual significa que tienen muchas piezas para hacerse con el banderín del Oeste de la Liga Nacional, incluso a pesar de que los Arizona Diamondbacks se hicieron con los servicios de Madison Bumgarner y la mejoría de los San Diego Padres. Y lo cual podría ser bastante para conseguir el título de la Liga Nacional, porque cuentan con suficiente calidad para alcanzarlo.

Los Dodgers también son pacientes y astutos. Además, comprenden que los Red Sox y Cubs tienen deseo de quedar por debajo del umbral del impuesto al lujo y que existe una cantidad limitada de equipos con los recursos financieros y capital de prospectos para ayudarles a lograrlo. Entienden que ningún equipo puede preparar un paquete de prospectos a cambio de Lindor como ellos pueden. Entienden que, si los Rockies no tuvieran miedo de enfrentársele en 19 ocasiones al año, el destino perfecto de Arenado sería Los Angeles. Ciertamente, Arenado no ejercería con los Dodgers la cláusula de rescisión que se activaría después de la temporada 2021; es algo que otro equipo podría negociar en un cambio si así lo desea.

En otras palabras: Los Dodgers, a pesar de toda la angustia y las quejas con respecto a su inactividad en la temporada baja, están bien ubicados dentro de su posición de poder. La pueden aprovechar ahora mismo. La pueden aprovechar en julio. Pueden ser oportunistas. No tienen por qué alimentar a la bestia de la estufa caliente solo porque tenga hambre.

Además, ¿no son raros los cambios posteriores a Año Nuevo?

Excelente punto. Los dos cambios más importantes de la temporada baja anterior fueron la operación que llevó a Edwin Diaz y a Robinson Cano a los Mets a cambio de Jarred Kelenic y Justin Dunn y aquella en la cual los Dodgers despacharon a Yasiel Puig, Alex Wood y Matt Kemp a Cincinnati por el contrato de Homer Bailey y dos excelentes prospectos, el pitcher Josiah Gray y el infielder Jeter Downs. Ambos canjes se produjeron en diciembre.

De hecho, el último cambio de gran repercusión hecho en un mes de enero fue aquél en el cual Toronto envió a Vernon Wells a Los Angeles Angels y eso fue una operación de descarga salarial. Los dos pactos más importantes concretados después del Año Nuevo en el último cuarto de siglo, de hecho, sucedieron en febrero. El 16 de febrero de 2004, los Rangers cambiaron a Alex Rodriguez a los New York Yankees. Se produjo prácticamente en el quinto aniversario de la negociación en la cual Toronto envió a Roger Clemens a Nueva York.

Ciertamente, esta es una era diferente. Los equipos tienen una mente mucho más abierta y consideran que el rigor en las convenciones transaccionales es una tontería. Si pueden mejorar un equipo, mejorarán su equipo. No obstante, si alguno de los cuatro nombres importantes terminan cambiando de club, será el cambio producido en un mes de enero (o febrero) más importante en una generación.