El dominicano ha sido parte de la discusión del mejor lanzador de la Liga Nacional por más de un año y medio, dominando bateadores con un número reducido de picheos a su disposición.
El béisbol es un deporte de recursos. Mientras más se tienen, más se puede aportar a un equipo en ruta a la victoria. Es por ello que, desde que un atleta muestra habilidades para jugar y convertirse en pelotero profesional, se habla de las famosas herramientas que tiene para impactar el deporte de distintas formas.
En el caso particular de los lanzadores, la velocidad, el control y la variedad en su repertorio de picheos suelen ser vistas como algunas de sus herramientas más importantes, por lo que es normal ver, especialmente en el caso de los lanzadores abridores, quienes tienen que enfrentar múltiples veces a la misma alineación en un encuentro, que estos buscan desarrollar las herramientas antes mencionadas, especialmente la relacionada con la variedad de picheos.
Es por ello que vemos a lanzadores como Shohei Ohtani, quien tiene siete lanzamientos, mismo número con el que cuenta Paul Skenes en su arsenal. Sin embargo, hay otros lanzadores con herramientas distintas que, en vez de desarrollar la cantidad de picheos que tienen, perfeccionan un arsenal más reducido y se hacen exitosos con el mismo. Ese es el caso de Cristopher Sánchez, quien ha dominado en el béisbol de MLB con solo tres lanzamientos: su sinker (bola rápida), un cambio y un slider.
La pregunta aquí se hace obligatoria: ¿cómo un lanzador con tres armas puede dominar a su antojo a los bateadores rivales? La explicación más sencilla es que se trata de una combinación de factores.
El primero de ellos es el llamado efecto de “tunneling”. El llamado “efecto túnel” consiste en tirar dos o más lanzamientos diferentes que viajan exactamente por la misma trayectoria visual durante la primera mitad de su recorrido hacia el plato. Esto crea una ilusión óptica al bateador, quien cuenta con menos tiempo de reacción una vez el picheo realiza el movimiento que está supuesto a hacer.
El segundo elemento es la capacidad de Sánchez de provocar swings en blanco con sus picheos secundarios. En lo que va de 2026, Sánchez ha provocado que el 48.8% de los swings realizados contra su cambio hayan sido en blanco, mientras que con su slider ese número es de 39.6%. El dominicano utiliza su bola rápida para atacar a los bateadores y meterlos en una cuenta favorable para él, y luego tiene dos sólidas opciones para provocar que se ponchen haciendo swing.
El tercer elemento del dominio de Sánchez es el hecho de que sus picheos provocan que el 58.4% de los contactos que los bateadores le realizan terminen siendo rodados, lo que facilita el trabajo de la defensa de los Philadelphia Phillies. Esto es especialmente importante cuando se considera que el equipo es el peor a nivel defensivo en lo que va de campaña, de acuerdo con la métrica de carreras defensivas salvadas (DRS), con -24.
Todo esto se suma para que Sánchez no necesite un amplio catálogo de lanzamientos, sino que pueda atacar directamente con un dominio superior de las herramientas que posee en el presente, ubicándolo como uno de los lanzadores más dominantes de las Grandes Ligas durante las últimas dos campañas, así como un serio contendiente por el premio Cy Young de la Liga Nacional.
