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Diez grandes momentos en la carrera de Pete Sampras

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Sampras, el viejo monarca del césped (5:54)

Pistol Pete fue el máximo referente de Wimbledon hasta la llegada de Federer. (5:54)

Un grande. Pete Sampras, dueño de 14 títulos de Grand Slam, cumple 49 años. El estadounidense ganó siete veces la corona de Wimbledon y completó una carrera magnífica. El repaso por diez grandes momentos de su trayectoria en el mundo del tenis.

1- El primer título oficial de ATP
El estadounidense tuvo su bautismo como campeón ATP en Filadelfia, en su país, en 1990. Allí, con apenas 18 años, se llevó el primero de los 64 torneos cosechados en el circuito oficial en singles. En el camino venció a su eterno rival, Andre Agassi, y a otro Top 10 del momento,Tim Mayotte, hasta que se impuso en la final a Andrés Gómez. Esa semana, el por entonces joven Pistol Pete estaba afuera del Top 30 y dio un salto de calidad. Fue su primer gran aviso.

2- Su primer Grand Slam, el US Open '90
Meses después de su primer titulo, Sampras se dio el placer de quedarse con su primera copa grande al adjudicarse el Abierto de Estados Unidos. Otra vez ante su gente, empezó a hacerse notar con su propuesta ofensiva, apoyado en un saque mortífero y una derecha letal. Hasta allí, en los Grand Slam, no había superado la ronda de octavos de final y sumaba cuatro eliminaciones en primera rueda, pero se destapó en Nueva York, con tres victorias sobre Top 10 del momento, Thomas Muster, Ivan Lendl y Andre Agassi en la final, más la leyenda de John McEnroe.

3- La primera consagración como Maestro
En 1991, en su segunda participación en el Masters final de la ATP, Sampras se coronó campeón. En el round robin, venció a Michael Stich y Agassi y perdió con Boris Becker, superó a Lendl en semifinal y a Jim Courier en la final. Fue el primero de sus cinco títulos en el torneo que reúne cada temporada a los ocho mejores del año y la particularidad es que en cada una de sus cinco coronaciones siempre perdió un partido en el grupo (tres fueron ante Becker).

4- Su primer gran festejo en Wimbledon
Para el estadounidense, 1993 significó un punto de quiebre para empezar a cimentar una carrera sensacional y su reinado en Wimbledon, sólo superado años después por Roger Federer. Es que Sampras logró esa vez el primero de sus siete títulos en el césped de La Catedral, gracias a sus grandes triunfos sobre Agassi y Becker y al decisivo contra Courier. Fue su quinta actuación en el Grand Slam de Londres y su primera final allí. Fue el comienzo de su dinastía en Wimbledon, con siete copas en un período de ocho años. Realmente, histórico.

5- En 1994 logró más y mejores torneos
Hubo un año, 1994, en el que el estadounidense alcanzó la marca de 10 títulos individuales y lo hizo por única ocasión en su carrera. Esa temporada fue la segunda de las cuatro en las que obtuvo dos de los cuatro Grand Slam en juego. Por primera vez se consagró en el Abierto de Australia, además sumó su principal copa en arcilla, su superficie más débil, en Roma, su segundo Wimbledon en fila, por única ocasión se llevó tres Masters 1000 en un calendario, con Indian Wells, Miami y el citado Roma, y lo cerró con otra celebración en el Masters de fin de año.

6- La Copa Davis, dos veces en sus manos
El mítico torneo por equipos del tenis tuvo varias veces a Estados Unidos, su máximo ganador, como protagonista de lujo. Sampras se coronó dos años campeón de la Copa Davis, pero con distinta participación: en 1992, de local ante Suiza, ganó el dobles junto con McEnroe en la final y ya en 1995, en la visita a Rusia para el choque decisivo, fue vital en Moscú con sus victorias en los tres éxitos de su equipo, en singles ante Andrey Chesnokov y Yevgeny Kafelnikov y en dupla con Todd Martin. Sin dudas, esa conquista fue inolvidable para Pistol Pete.

7- Recuperó la sonrisa en La Catedral
En 1997, tras otro intento fallido en Roland Garros, el único Major que jamás pudo ganar, sin siquiera jugar una final, ya que lo mejor fue la semifinal de 1996, volvió a ser realmente feliz en Wimbledon. En su segunda casa, donde había ganado tres títulos consecutivos, cedió en cuartos de 1996 a manos de Richard Krajicek, para volver a brillar a pleno. El estadounidense tuvo un recorrido de gran nivel, superando a Becker, uno de sus principales adversarios, en cuartos de final y un fácil triunfo sobre Cedric Pioline en la definición. Ese año se adjudicó ocho torneos, la segunda mejor marca de su trayectoria, cifra igualada en otras dos oportunidades.

8- Récord de años terminados como N°1
Para Sampras, 1998 resultó una temporada especial. La particularidad no radicó en sus títulos, sino en que luchó contra sus colegas y se dio el lujo de terminar por sexto año seguido como líder del ranking mundial de la ATP. Desde que dicha clasificación se creó, en 1973, jamás otro hombre pudo finalizar seis años como N°1 y para colmo él lo consiguió de forma consecutiva. Con cinco lo siguen Jimmy Connors, Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic. Por eso, se trata de un registro realmente envidiable.

9- Su séptima copa de Wimbledon
Triunfo memorable y récord por entonces. Fue en 2000 cuando Sampras obtuvo su cuarto título en fila y séptimo en total en el Major de Londres, para anotarse un registro máximo que apenas pudo superar Federer con ocho. Esa vez, el estadounidense aprovechó que no enfrentó a ningún Top 20 del ranking en sus siete encuentros y derrotó en el choque final a Patrick Rafter. Por esa época, su 13° éxito en un Grand Slam era récord y marcaba su 10° título en un certamen sobre césped, hito que sólo Federer pudo dejar atrás en el circuito masculino.

10- Un adiós a lo grande en el US Open 2002
Fue una coronación inolvidable, por donde se la mire. Después del séptimo Wimbledon, el estadounidense no había podido sobresalir en otro gran torneo que no fuera el Abierto de su país, ya que cayó en las finales de 2000 y 2001. Llegó a Nueva York en 2002 siendo 17° del ranking, eliminó a figuras como Tommy Haas y Andy Roddick hasta ganarle nada menos que a Agassi, su archirrival, en la finalísima. Allí logró su quinta copa en ese Major, récord igualado con Connors y Federer, para sorprender a casi todos. No volvió a jugar ningún otro torneo y un año después anunció allí mismo, en el US Open, su retiro definitivo del circuito. Un cierre de película.