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Cuando Feña González brilló en Wimbledon

El antecedente de Ricardo Acuña quedaba lejos. Ya había cumplido la mayoría de edad. El tenis chileno buscaba renovar la bandera en el césped de Wimbledon. Y Fernando González era el indicado para llevar a cabo cualquiera de esas metas.

Llegaba a Londres, en 2005, como vigésimo primer preclasificado. Había alcanzado la tercera ronda del torneo el año anterior y no mucho más. A diferencia de años previos, el nacido en Santiago por primera vez decidía hacer una preparación acorde en la superficie más rápida de todas. Se anotó en Queen’s sin resultados postivos (cayó en su debut) y luego, de un torneo exhibición en la misma capital británica.

El rival en el estreno fue el invitado escocés Alan Mackin, al que Feña derrotaría en sets corridos. El segundo partido correría la misma suerte contra el checo Tomas Zib. En el tercer partido lo esperaba el sueco Joachim Johansson, onceavo preclasificado, que venía de ganar dos títulos en el comienzo de la temporada. Los sets corridos en favor de González no llamaban la atención del entrenador en aquel momento, Horacio de la Peña.

El pasaje a cuartos se lo jugó mano a mano con Mikhail Youzhny y lo destrabó para vivir las sensaciones de colarse entre los mejores de un torneo grande. Tal como lo hiciese un par de años (cuartos en US Open 2002) y como estaría en las puertas un año y medio después (final en Australia 2007). A pesar de su gran camino en el torneo, el chileno fue derrotado por el número uno del mundo, Roger Federer en sets corridos. El que a la postre se consagraría defendiendo el título.

Pero Fernando González, a fuerza de saques y derechas contundentes, se instaló donde quería. En el lugar de la pelea. Para estar a tiro. Como un Bombardero de la Reina.