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Acuña, un "chileno volador" en Wimbledon 1985

No se trata de una historia de robos ni de trampas. Todo lo contrario. Simplemente de una realidad ineludible.

Ricardo Acuña, en Wimbledon 1985, ganó siete partidos seguidos y no fue campeón. Proveniente de la clasificación, en la cual incluso estuvo match point en contra, el chileno se detuvo en los cuartos de final.

Era el 133 del mundo y en los dos años anteriores había alcanzado apenas la tercera ronda en la Catedral. Actuaciones absolutamente normales entre los sudamericanos de ayer y de hoy.

En el debut del cuadro principal, ya con unas cuantas horas de tenis en el césped londinense, debía enfrentar al francés de origen argelino Tarik Benhabiles (67°) y lo venció en cuatro parciales. En la segunda ronda lo esperaba Pat Cash (7°), sexto sembrado del cuadro y especialista en la superficie (luego campeón en el All England 1987). El encuentro se iba a disputar en cancha 2, el famoso “Cementerio de Campeones”. Un presagio que no muchos tuvieron en cuenta.

Acuña arrancó dos sets arriba pero el orgullo de un gran campeón como el australiano lo llevó a emparejar el match. En plena disputa del tercer set y con el trasandino con serias chances de liquidar el encuentro apareció la lluvia para agragarle más dramatismo a una película de horas y horas. Lo habrá soñado miles de veces esa definición a la que le quedaba tan solo un game. Al despertarse tuvo una revelación. La de completar la faena y superar al número siete del mundo.

Acuña conseguía repetir la tercera ronda de 1983 y 1984. Allí venció al 23 del mundo, el estadounidense David Pate, mientras que para acceder a Cuartos de Final, se impuso a Robert Seguso (224°), especialista en dobles. En dicha instancia lo esperaba un gigante. Un coloso. El dos veces campeón Jimmy Connors. Finalista de la edición anterior y dos veces ganador en Wimbledon (1974 y 1982). El resultado terminará siendo anecdótico para una actuación que se pone en perspectiva cuando se conoce que solo cinco jugadores lograron meterse entre los ocho mejores o más allá desde la Qualy, siendo Acuña el único sudamericano.

El “chileno volador”, como se lo conoce, escaló hasta el puesto 59 del mundo tras su paso por Londres consiguiendo al año siguiente su ubicación más alta en el ranking ATP: 47. Eso fue todo. Esa fue su marca. Ese fue su momento.