Etcheverry creció mucho y completó su mejor temporada en 2023

Hay momentos, años, que dejan huella. Para Tomás Etcheverry habrá un antes y un después de 2023, su hasta ahora mejor temporada como tenista profesional. Es que el argentino de 24 años alcanzó su mejor posición en el ranking mundial de la ATP, siendo 30° -así cerró el calendario-, y logró una actuación memorable en Roland Garros, donde escaló hasta cuartos de final, siendo lo máximo en un Grand Slam.

Por eso, 2023 fue tan especial para la carrera de Etcheverry. El diestro platense dio un enorme salto de calidad. Había empezado el año en el 79° lugar de la clasificación, tras haber arrancado 2022 como 130°. Sin dudas, su ascenso fue firme, consistente, y lo hecho en este caso fue realmente de gran nivel.

Así, el tenis sudamericano terminó con cuatro representantes en el Top 30 de la ATP, con el chileno Nicolás Jarry siendo 19°, seguido por un trío de argentinos, con Francisco Cerúndolo (21°), Sebastián Báez (28°) y Etcheverry (30°), un cuarteto de la región en ese lote que no se daba desde 2007.

Con solidez, tratando de ser paciente y a la vez arriesgando en momentos clave, Etcheverry fue ganando terreno en el circuito. El platense apenas había cosechado cuatro victorias a nivel de los torneos de ATP antes de 2023 y en esta temporada ya cosechó 30. Por eso, su salto de calidad fue tremendo, al punto de que tampoco había llegado a una final en el tour grande.

Si bien todavía no pudo ganar un título, accedió a sus dos primeras finales, en Santiago y Houston, en ambos casos en canchas lentas. Así pisó suelo francés con más rodaje y confianza y, en Roland Garros, consiguió la mejor actuación de su vida y la de un colega de América Latina en singles en 2023, ya que trepó hasta los cuartos de final.

El argentino jamás se había enfrentado con un rival del Top 10 del ranking ATP y en esta temporada lo hizo en cuatro ocasiones. Siempre terminó con derrota, pero fue sumando experiencia y ganándose el respeto de los demás trotamundos de la raqueta. Lo hecho en la tradicional arcilla de París lo catapultó, le permitió meterse en el Top 40 e inflarse el pecho de confianza, viendo que estaba más cerca de los grandes protagonistas.

En Santiago, en suelo chileno, por ejemplo, derrotó a sus mencionados compatriotas Fran Cerúndolo en octavos de final y a Báez en semifinales, accediendo hasta el duelo decisivo, instancia en que cayó ante el local Jarry. Después, en Houston, superó al chileno Cristian Garin en cuartos y a otros en ascenso hasta que cedió por doble 7-6 en la definición contra el estadounidense Frances Tiafoe.

Comenzó a decir presente en los Masters 1000 y ya el Abierto de Francia disfrutó su punto máximo, ya que eliminó al ascendente británico Jack Draper en el estreno, después a dos experimentados Top 20 como el australiano Alex De Miñaur y el croata Borna Coric, y luego al japonés Yoshihito Nishioka para arribar a cuartos sin perder un solo set, hasta caer en cuatro parciales ante el alemán Alexander Zverev, ex-N°2 mundial y finalista de Grand Slam.

Después, Etcheverry le hizo dos partidazos al suizo Stan Wawrinka en la segunda ronda de Wimbledon y en el US Open, en ambos casos al ser superado en cuatro sets por el campeón de tres Grand Slam y la Copa Davis. Además, hizo cuartos de final en canchas duras, al aire libre en Zhuhai y bajo techo en Basilea, donde tuvo un plus al superar al escocés Andy Murray, con pasado de N°1 y dueño también de tres Major individuales y la Davis.

Por eso, el avance de Etcheverry fue muy grande. 2024 será la hora de intentar la ratificación, con lo que eso significa, porque los rivales ya lo conocen. Por ahora, a disfrutar lo que hizo en 2023 y a seguir soñando despierto.