El dominio de Navratilova en Wimbledon

Martina Navratilova inauguró el palmarés en Majors justamente en Wimbledon. Una historia de amor que se extendió a lo largo de nueve temporadas en las que alzó los brazos como si se tratara del patio de su casa. Una game-changer que se instaló de lleno en la discusión sobre los más grandes de la historia del tenis. En la previa del Grand Slam sobre césped, repasamos cada una de sus victorias en el All England.

En 1973 pisó por primera vez el césped británico. En esa oportunidad, aún verde entre las mejores del mundo, llegó a la tercera instancia cayendo frente a la estadounidense Patricia Hogan. Ya en 1975, con un título sobre sus hombros y finales Major en el Australian Open y Roland Garros, superó la marca metiéndose como segunda candidata a los cuartos de final y cediendo ante Margaret Court.

En 1978, con las caídas previas en Majors convertidas en aprendizajes y experiencias, arribó a Londres con la mirada puesta en la primera presea de peso en su carrera. Pisándole los talones a Chris Evert, N°1 del mundo en ese momento, inició su trayecto en el cuadro como la segunda candidata midiéndose en las primeras rondas contra Julie Anthony y Pam Whytcross. En la tercera ronda, la estadounidense Barbara Jordan se las ingenió para sacar la ventaja del set de apertura pero la determinación de Martina fue suficiente para sortear el desafío y meterse en octavos de final. Allí superó a la novena sembrada, Tracy Austin, para encaminarse en un terreno complejo.

Las victorias sobre Marise Kruger y Evonne Goolagong la depositaron por tercera ocasión en una definición de Grand Slam. Del otro lado y por 26ª vez, Chris Evert se preparaba para otra contienda en una de las rivalidades más especiales que ha tenido el tenis en su larga historia. El resultado decantó a favor de Navratilova por 2-6, 6-4 y 7-5 para firmar su triunfo inaugural en Wimbledon y, además, accediendo a la cima del ranking femenino, estrenándose en un puesto que supo ocupar a lo largo de 332 semanas.

Al año siguiente defendió exitosamente la corona, sumando nuevamente en la definición ante Evert, el segundo trofeo grande a su vitrina. Fue un doble 6-4 que comienza a sentirse como el inicio de un largo reinado. En 1980, con las condiciones a su favor, Martina fue sorprendida en las semifinales ante Crissy y se despidió con un gusto amargo que se extendería a la siguiente edición.

Volvió a posarse en el trono recién en 1982 escribiendo un nuevo capítulo en la rivalidad Navratilova-Evert. Para entonces, la nacida en Checoslovaquia había adquirido títulos en el Abierto de Australia y Roland Garros pero quería más. Esa edición del torneo británico vio nacer una racha triunfal que se estiró hasta 1988 cuando una joven alemana regresó al terreno después de la caída en la definición del año anterior y le arrebataba la posición a Martina. El ciclo dorado de Steffi Graf, en el que se llevó los cuatro grandes además de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Seúl, puso en pausa al reinado de Navratilova.

En 1990, la nacionalizada estadounidense se reencontró con la victoria en la Catedral para concluir la historia de amor con nueve títulos en terreno londinense estableciéndose como la máxima campeona del certamen y dejando atrás en las listas históricas a Roger Federer (8), Helen Wills (8), Pete Sampras (7), Steffi Graf (7), Serena Williams (7), Novak Djokovic (6), Billie Jean King (6), Venus Williams (5) y Bjorn Borg (5).