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Lomu maravilló al mundo en Sudáfrica 1995

La Copa del Mundo de Sudáfrica de 1995 dejó grandes recuerdos y figuras memorables. Pero pocos jugadores lograron tanta repercusión y reconocimiento internacional como el wing neozelandés, Jonah Lomu. Su contundencia en ataque se tradujo en esa competencia en siete tries en cinco partidos, que lo convirtieron en el tryman del torneo, junto con su compatriota Marc Ellis. Cuatro años después, mejoraría su marca y repetiría ese galardón con ocho conquistas, para un total de 15, que lo convierten en el tryman histórico en Mundiales junto al sudafricano Bryan Habana.

Lomu estaba fuera de todo molde. Llegó a Sudáfrica con apenas 20 años y sorprendió por su tamaño físico poco común para un wing: 1,96 metros y 119 kilos. Pero lo más llamativo de su condición, era su velocidad: su mejor marca fue 10,8 segundos en los 100 metros. Para tener un parámetro, basta decir que el récord olímpico hasta hoy tiene como dueño a Usain Bolt con un tiempo de 9,58.

La explosión del back se dio en la semifinal del Mundial ante Inglaterra, al apoyar cuatro tries. En uno de ellos, y seguramente el más recordado, pasó literalmente por encima al fullback rival, Mike Catt, quien años después repasaría la jugada: "Recuerdo que una masa de 115 kilos se aproximaba hacia mí, allí pensé en todo lo que mis entrenadores me habían enseñado durante años sobre las técnicas de cómo tacklear. Lo próximo que recuerdo es estar tirado sobre mis espaldas, viendo como él apoyaba la pelota en el ingoal". Los All Blacks se impusieron en ese encuentro 45-29 y accedieron al match decisivo que luego perderían con Sudáfrica.

Lomu nació el 12 de mayo de 1975 y creció en Mangere, un humilde suburbio de la ciudad de Auckland, donde vivía con sus padres, oriundos de Tonga. A los 14 años cambió del rugby league al rugby union y, dadas sus condiciones físicas, se desempeñó en un comienzo como tercera línea. Sus primeros pasos con la camiseta negra los dieron en 1991, en Menores de 17, y luego se prolongaron hasta el año de su primera participación internacional frente a Francia (1994), con apenas 19 años y 45 días -previo paso por el Seven-, que lo transformaron en el debutante más joven en la historia de su selección.

De todas formas, los números no alcanzan para reflejar la importancia que su imagen le dio al rugby internacional. Sus dos mejores temporadas fueron en los Mundiales 1995 y 1999, donde marcó 20 de sus 37 tries, en los 63 tests que jugó con los All Blacks.

En 1996 aparecieron sus primeros problemas físicos que lo dejaron fuera de la gira por Sudáfrica y de la competencia doméstica a lo largo de 1997. Se le detectó el Síndrome Nefrótico, una condición que causa que los riñones dejen escapar proteína de la sangre a la orina. Pudo regresar a finales de ese año y volvió a vestir la camiseta negra durante la ventana internacional contra Gales, Inglaterra e Irlanda.

A lo largo de 1999, sólo ingresó desde el banco de suplentes en los tests e incluso fue relegado al segundo equipo: Nueva Zelanda A. Pero, gracias a su voluntad, se recuperó a tiempo para la máxima cita que tuvo su eje en Gales y volvió a brillar como en sus mejores días. Marcó ocho tries y fue uno de los pocos de su equipo que se salvó de las críticas luego de la "catastrófica" caída frente a Francia en semifinales, por 43-31. Continuó como jugador de los All Blacks hasta 2002, cuando nuevas figuras emergentes le ganaron la pulseada por el puesto y su situación de salud no le permitió rendir al máximo.

A nivel clubes, sus actuaciones no fueron tan destacadas. Disputó 59 encuentros en el Super 12 (22 para Blues en 1996 y en 1998, donde logró el título en 1996). Ocho con Chiefs (1999) y 29 para Hurricanes (entre 1999 y 2003). Con Counties-Manukau, jugó 28 partidos entre 1994 y 1999, y para Wellington, desde 2000 fueron 21 encuentros, con el cual ganó el título en la NPC, marcando dos tries en el juego decisivo. A fines de 2005, se trasladó a Gales donde firmó un contrato de corto plazo con el Cardiff Blues, que terminó tempestivamente después de una lesión en su tobillo. Su último intento profesional fue en Francia en 2009, en el Marseille Vitrolles Rugby de la Federale 1, sin resultados alentadores.

En su carrera, Lomu concretó 122 tries en 185 partidos. Su último match con los hombres de negro se dio el 23 de noviembre de 2002, contra Gales, en Cardiff, a sus 27 años. En los 63 tests con los All Blacks enfrentó a doce rivales distintos y sólo a tres de ellos no pudo marcarle tries: Fiji, Sudáfrica y Gales. Quienes más lo sufrieron fueron Inglaterra (ocho tries en siete partidos), Escocia (siete en seis) y Australia (seis en seis). Contra Los Pumas sólo jugó dos veces y marcó un try.

Pese que a su carrera estuvo truncada por sus problemas de salud, fue considerado entre los mejores jugadores del mundo y también reconocido por distintas instituciones. En 2003, la Asociación Internacional de Jugadores de Rugby (IRPA, por sus siglas en inglés) lo galardonó con una Mención Especial, que sólo habían recibido dos jugadores en toda la historia (Jason Leonard y John Eales), por su contribución al juego a nivel internacional. Desde 2011, forma parte del Salón de la Fama de la ex IRB, actualmente World Rugby.

Su enfermedad incluyó un trasplante de riñón en 2004, que privó a los amantes de este deporte de disfrutar durante más tiempo de su potencia y determinación al encarar el ingoal rival, pero su brillantez en las Copas del Mundo de Sudáfrica 1995 y Gales 1999 quedará para siempre en la memoria de los fans.

Lomu falleció en Auckland la mañana del 18 de noviembre de 2015. La noche anterior había regresado al país junto a su familia tras pasar unas vacaciones en Dubái. Su funeral tuvo un gran despliegue y guerreros maoríes escoltaron su féretro ante un emotivo haka imposible de olvidar por parte de jugadores y exjugadores de los All Blacks en el mítico Eden Park.