Emiliano Grillo protagonizó en 2023 una de las definiciones más dramáticas y emocionantes de los últimos años en el PGA Tour. El argentino conquistó el Charles Schwab Challenge en Colonial Country Club después de sufrir un colapso inesperado en el hoyo final y terminar levantando el trofeo y colocándose la chaqueta escocesa recién en un desempate inolvidable frente al estadounidense Adam Schenk.
Aquella victoria significó muchísimo más que un simple título.
El chaqueño cortó una sequía de 2779 días sin ganar en el Tour y volvió a celebrar casi ocho años después de su primera consagración en el circuito, conseguida en el Frys.com Open de 2015, cuando derrotó a Kevin Na también en playoff. Entre ambas victorias habían pasado siete años, siete meses y 11 días.
Grillo, que ya había sido campeón del Visa Open de Argentina en 2014, llegaba al domingo final en Fort Worth jugando uno de los mejores torneos de su carrera. Y parecía tener todo controlado.
Con un total de 10 bajo par, el argentino alcanzó el hoyo 18 con dos golpes de ventaja sobre sus perseguidores. El título estaba prácticamente asegurado. Pero entonces ocurrió una de las escenas más increíbles de la temporada.
Su salida desde el tee se fue desviando hacia la derecha hasta caer en un canal de desagüe con agua. La pelota siguió navegando durante varios metros mientras Grillo y todos los espectadores observaban incrédulos. Recién después de varios minutos, la bola se detuvo tras impactar contra una piedra.
El argentino tuvo que dropar con penalidad y terminó firmando un doble bogey en el hoyo final, perdiendo así toda la ventaja que había construido. Adam Schenk aprovechó la situación para igualarlo en ocho bajo par y forzar un desempate.
Parecía un golpe anímico devastador. Pero Grillo todavía tenía una oportunidad más.
Ambos jugadores hicieron par en el primer hoyo extra. Luego, en el segundo playoff (el par 3 del 16) llegó el momento que terminó definiendo el torneo.
El argentino conectó una salida que estuvo muy cerca de terminar en el bunker, aunque un pique favorable dejó la pelota a apenas un metro y medio del hoyo. Schenk, en cambio, falló desde el tee y quedó obligado a salvar el par desde detrás del green.
Grillo no desaprovechó la oportunidad. Embocó el putt para birdie y desató finalmente el festejo más esperado de su carrera.
La emoción fue total. Apenas terminó el torneo, el chaqueño no pudo contener las lágrimas durante la entrevista posterior.
“Este título es todo para mí. Trabajo muy duro todo el año. Hay noches largas, noches sin dormir, pero vale el esfuerzo. Tengo un hijo de 14 meses que hace las cosas un poquito más difíciles, pero también mucho más lindas”, expresó emocionado.
Además del alivio deportivo, el triunfo tuvo un fuerte peso simbólico para el golf argentino. Grillo se convirtió en el primer argentino en ganar el torneo desde Roberto De Vicenzo, quien había conquistado el entonces Dallas Open Invitational en 1966.
La diferencia entre épocas quedó reflejada incluso en los premios: mientras De Vicenzo recibió un cheque de 5000 dólares por aquella victoria, Grillo embolsó 1.566.000 dólares tras levantar el trofeo en Colonial.
Aquel domingo en Texas tuvo de todo: tensión, errores, dramatismo, lágrimas y redención. Y terminó convirtiéndose en una de las victorias más recordadas de Emiliano Grillo en el PGA Tour.
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