Clásico en el Centenario. Previo al partido, un jugador de Peñarol le dice al masajista: “Avisame cuando falten cinco minutos, porque como vamos a ir ganando fácil, me voy a sentar en la pelota frente a la Olímpica”. El jugador cumplió con lo prometido. ¿Terminó en lío? Aunque parezca mentira, no.
¿A qué viene el cuento? El pasado fin de semana un juvenil de Danubio, Alexander Velázquez, se paró arriba de la pelota y provocó un clima caliente en el final del partido que su equipo ganaba 2-0 ante Miramar Misiones.
La acción generó reacciones de todo tipo. Desde los que consideran que fue una provocación hasta los que entienden que forma parte del fútbol y que el jugador no hizo nada prohibido.
En esta nota, ESPN repasa algunos casos que derivan en la interrogante: ¿Es provocación o fútbol?
Carajito se sentó arriba de la pelota
Nacional fue dueño y señor del fútbol uruguayo entre 1939 y 1943. En el referido período, los tricolores ganaron el Campeonato Uruguayo en cinco ediciones consecutivas. En 1944 Peñarol quebró la racha en dos clásicos finales.
En uno de esos partidos, el aurinegro José Antonio Vázquez, popularmente conocido como Carajito, tuvo una actitud que por aquellos tiempos no estaba mal vista.
“Antes de entrar a la cancha, le dije a Matucho Figoli (masajista de Peñarol), avísame cuando falten cinco minutos porque como vamos a ir ganando fácil, me voy a sentar en la pelota frente a la Olímpica. Matucho me dijo que estaba loco”, comenzó narrando Vázquez en Estrellas Deportivas de El Diario.
Vázquez siguió con el cuento: “El partido se dio como yo esperaba. Éramos más equipo. Entonces, por ahí vio que Matucho me hacía señas de afuera; era lo que esperaba. Agarré la pelota por la derecha y me fui adelante; como ellos retrocedía, me quedó espacio para hacer lo que quería. Crucé el medio, y de inmediato paré la pelota, y me senté en ella. Como nadie me venía a marcar, me paré, miré hacia adelante como llamándolos, y me volví a sentar en la pelota. Sentí una exclamación en el Estadio y el grito de Peñaroool, Peñaroool, Peñaroool”.
Cuando le preguntaron si los rivales no le habían dicho nada, Carajito Vázquez, que después defendió a Boca, respondió: “Recuerdo que mi hermano, General Viana, se me acercó y me dijo: ¿Qué hacés? A lo que le respondí: Nada, aquí lo ves”.
Aquella “afrenta” hoy hubiese generado un lío infernal. Los “códigos” no escritos del fútbol uruguayo consideran eso como una verdadera provocación.
Fornaroli con Montero
Más acá en el tiempo se generó una acción de similares características cuando el delantero de Nacional, Bruno Fornaroli, apoyó la rodilla en la pelota ante Paolo Montero en un clásico de verano.
En una entrevista con ESPN, Paolo rememoró aquel hecho diciendo: “Yo vengo de la escuela de mi viejo de que a los juveniles no hay que pegarles, en un córner le dije a Godín (que jugaba en Nacional), a quien ya conocía de la selección, que se olvidara, que no le iba a pegar (a Fornaroli); incluso después de un tiempo que me había retirado conversaba mucho con Fornaroli porque vivía cerca de mi casa; además era un clásico de verano y en Nacional eran todos juveniles, entonces tampoco había tanto estrés”.
Fornaroli ya había tenido ese tipo de actitudes en un clásico de formativas (Tercera División) que terminó en una batalla campal. Ocurrió en junio de 2005 y fueron expulsados: Caballero, Alberto Silva, Reyes, Larrosa y Javier Quirino.
El Loco Montaño
El Loco Montaño fue un personaje inigualable. El delantero argentino, que defendió a Peñarol, Danubio y en tres amistosos a Nacional, tenía la costumbre de volver locos a sus marcadores relatando los partidos en pleno juego.
“Sigue Montaño, pasa a uno, pasa a dos...”, narraba el Loco sin importarle nada. Era tan díscolo y transgresor que en un clásico le preguntó el árbitro: “Señor, ¿usted autorizó el ingreso de Carballo?”. El árbitro, sin entender el motivo de la pregunta, respondió: ‘No, ¿por qué pregunta?’. La respuesta fue al estilo de Montaño: “Porque a ese señor no lo vi en todo el primer tiempo”. Carballo era el encargado de marcarlo.
El argentino permaneció tres años en Peñarol. De su pasaje por el club recordó: “Era un cuadrazo. A los chicos los agarrábamos y en el primer tiempo ya estábamos 3-0 arriba. Entonces en la cancha empezábamos a embromar. Yo decía: ‘toma la pelota Montaño, se va llegando al área. Tira, tira, gooooool’. Y me quedó eso, decían que el Loco transmitía los partidos”.
Cavani con Messi
En noviembre de 2019, Uruguay y Argentina jugaron un clásico en Tel Aviv que terminó igualado 2 a 2. Aquel partido quedó en el recuerdo por el cruce de Edinson Cavani con Lionel Messi.
Sobre el cierre del primer tiempo Messi comandó un contragolpe a pura velocidad cuando recibió una falta de Matías Vecino, la cual desembocó en una fuerte discusión con Cavani que le recriminó que dejara de sobrar y tirarse.
En la discusión, en la que se interpuso Luis Suárez -amigo de Messi- se habrían desafiado a pelear ya que antes de ejecutar el tiro libre el argentino le dice al uruguayo: “Cuando quieras, cuando quieras”.
Tiempo después, Cavani recordó a ESPN: “Yo soy muy calentón cuando me dicen cosas que duelen. Son cosas que pasan dentro de la cancha. A veces las palabras duelen, entonces a veces me molestan esas cosas y cuando me enojo por esas cosas... Fue un cruce de palabras, el fútbol sigue y las cosas siguen y se termina ahí”.
Otras provocaciones
Más acá en el tiempo se recuerda la acción que tuvo como protagonistas a dos arqueros en el partido que disputaron Peñarol y Miramar Misiones por la segunda fecha del Torneo Clausura de 2024.
Cuando los cebritas ganaban 1 a 0, su golero Lucas Gioscia, controló una pelota que llegó al área, comenzó a pisarla, y dar pasos hacia atrás hasta que, ante la presión de Maxi Silvera, la tomó con las manos.
Cuando Peñarol pasó a ganar 2 a 1, la respuesta de su colega Washington Aguerre, no se hizo esperar.
¿Qué hizo el Washi? Controló una pelota y comenzó a hacer jueguitos con los pies hasta que, ante la presión de un rival, la tomó con las manos. Aguerre salió trotando con una sonrisa lo que provocó la bronca en los rivales.
Allí apareció el defensa Alejandro González, de pasado aurinegro, que le increpó al arquero de Peñarol por su actitud. Posteriormente comenzaron a sucederse los empujones entre futbolistas, los insultos y hasta algunos golpes, que terminaron con la expulsión de Javier Méndez en Peñarol, y de Ignacio Yepes y Jairo Coronel en Miramar.
El chiquilín de Danubio
Hoy el ambiente habla de la actitud del juvenil de Danubio, Alexander Velázquez, que ganando 2 a 0 se paró arriba la pelota y generó un tumulto que derivó en expulsiones.
¿Provocó, rompió códigos, o lo que hizo forma parte del fútbol? Su técnico, Juan Manuel Olivera, expresó: “Es un chico joven que tiene que aprender, mejorar y crecer. Hoy está involucrado con la selección y lamentablemente no lo tenemos como para charlar, pero hablaremos con él y trataremos de hacerle entender que tiene que potenciar sus virtudes hacia otro lado”.
