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Paolo Bedolla y sus 'secretos' de la lucha libre y el CrossFit en la portería

El padre del portero del Tri Sub-17 y del América comparte con ESPN que su hijo coleccionó en su infancia playeras de equipos de futbol y máscaras de lucha libre, en especial del Místico

Paolo Bedolla ha crecido con la pasión del futbol, misma que ha compartido con la de la lucha libre, deporte que lo llevó a elegir ser portero, pues le gustan los vuelos que hay en el pancracio, misma actividad que puede realizar bajo los tres postes, donde adoptó una técnica de CrossFit para convertirse en un especialista de atajar penales.

El actual portero de la selección mexicana Sub-17 coleccionó en su infancia playeras de equipos de futbol y máscaras de lucha libre, en especial del Místico, quien era su ídolo de infancia y por el que le pidió a Norberto Bedolla, su padre, que lo llevara a clases del pancracio, situación que su papá logró cambiar por el balompié, pues consideró que el ring no podía destacar.

Paolo siempre fue un gran aficionado a la lucha libre y en esa época el Místico era su máximo luchador de él, entonces quería una posición en la que se pudiera aventar. Paolo me insistía, ‘papá, inscríbeme en una escuela de lucha libre’. Paolo tenía cinco años de edad y le dije ‘¡cuál escuela de lucha libre! Vente de portero. Te gusta aventarte, vente de portero’, y fue cuando comenzó su gusto por la portería”.

La lucha libre estuvo presente durante la infancia del portero del América, Paolo Bedolla, quien acudía al kínder con máscaras de sus luchadores favoritos, situación por la que sus maestros, así como padres de familia de sus compañeros no le conocían el rostro.

“Las maestras y muchas mamás de otros compañeros no lo conocían porque siempre que íbamos a la escuela, él llevaba una máscara puesta. Paolo siempre fue muy consentido en el kínder y le permitían pasar al salón de clases con la máscara. Cuando nos invitaban a un cumpleaños, llegaba sin máscara y decían, ‘¿ese niño quién es?’, pues era el niño de la máscara. No lo conocían de rostro muchos compañeros suyos en el kínder porque siempre estaba con su máscara del Místico”.

El juvenil mexicano creció en las canchas de futbol como portero y como contención, misma posición en la que jugó su papá en la Segunda División de Chivas, pero al final, debido a la complexión de su cuerpo, aunado a sus habilidades, decidió por ser cancerbero.

“A Paolo, desde muy pequeño, le veía que su estructura fisiológica no le daba para ser tan hábil con la cintura, cosa que yo por medir 1.70 era más hábil con el balón, para, en el momento de recibir de espaldas, poder girar. En el caso de Paolo no, a Paolo se le complicaba mucho girar. Empecé a detectar que iba a ser un muchacho de piernas largas, de brazos largos y de manos largas. Vi que sus movimientos laterales, o sus recorridos laterales eran mucho mejores que los recorridos frontales o hacia atrás. Le decía, ‘con dos pasos llegas de un poste a otro, brincando’, entonces fue que le empezó a gustar mucho la portería.

Una de los principales adeptos de Paolo Bedolla bajo los tres postes, es el de atajar penales, habilidad que ha perfeccionado a lo largo de su proceso, en el que ha implementado una técnica de CrossFit para tener más potencia al momento de lanzarse para atajar el disparo.

“Yo veía que había un movimiento de bajar la cadera, dejar flotando los talones y apoyarte con las puras puntas de los pies y tenías mayor impulso. Lo empecé a transmitir a Paolo en el momento que empezábamos a entrenar, llegábamos e intentábamos brincar del centro a un poste y del centro a otro poste, pero sin caer, brincábamos de manera lateral, con ese impulso de bajar la cadera hasta atrás. En todos sus penaltis, él tiende a bajar mucho su cadera, que es una posición muy ‘crossfitera’, en realidad eso le permite tener un mayor impulso y no robar un paso, siempre estando con un pie en la línea, ese fue un ejercicio que fue muy entrenado”, reveló Norberto Bedolla.