Era el inicio del nuevo milenio y el actual presidente de Argentina, Mauricio Macri, soñaba con conquistar el mundo del futbol desde su fortaleza xeneize, Boca Juniors. Sus aliados eran el legendario Jorge Griffa y Lucio Bernasconi, entre esos personajes que más adelante marcarían la historia del país sudamericano, había un mexicano: Jesús Ramírez, elegido por el Atlante para terminar su formación como entrenador en Boquita y más tarde campeón del Mundo Sub-17 en 2005, título del que se cumplen 14 años.
“Necaxa, América y Atlante hicieron un convenio de intercambio deportivo con Mauricio Macri, entonces presidente deportivo de Boca. Tuvimos la oportunidad de ir como dirigente yo y como técnico Jesús Ramírez, que empezaba su carrera. Lo elegimos porque tenía el perfil idóneo y se pasó un año trabajando con Boca, directamente con Jorge Griffa y observó el desarrollo de las fuerzas básicas de ése equipo”, cuenta Alejandro Bocardo, ex presidente de Necaxa.
“Chucho veía los trabajos del primer equipo, la reserva, fuerzas básicas y los sistemas que se aplicaban en esa época, era algo muy completo”, agrega José Antonio García, entonces directivo del Atlante.
La fantasía de Macri era que “Boca Juniors se convirtiera en la Fábrica del Mundo”, le contó el actual presidente de Argentina a Bocardo y para eso había que refinar los métodos de captación de talento. El club Xeneize quería tener jugadores formados de su cantera en México, en Asia, en Europa, en todo el mundo. Jesús Ramírez estaba en primera fila, observando cómo Boca buscaba en cada rincón de Argentina a jóvenes futbolistas.
“Chucho empezaba su curso como técnico, en las fuerzas básicas del Atlante. Tenía buen ojo para el futbol y Burillo aceptó que se fuera a Argentina por un año”, recuerda Bocardo. “A Chucho lo trataron muy bien, lo integraron como uno más y con él estaba mucho Abel Alves, que era parte del grupo de trabajo de Griffa y después vino a México. A veces jugábamos picaditos con Macri y platicamos del proyecto de hacer a Boca Juniors una marca internacional”, menciona el ex directivo del Necaxa.
La estancia de Jesús Ramírez en Argentina se alargó por un año “después regresó a México a formar la Sub-15, de ahí pasó a la Sub-17 e hizo su propia historia, la que todos conocemos, la del campeón del Mundo”, complementa José Antonio García.
El título del Mundial Sub 17 de 2005 tiene un toque xeneize.
