Italia fue una potencia del fútbol mundial durante décadas, pero hace tiempo dejó de ocupar ese lugar. Tras quedar afuera de tres Mundiales consecutivos, la Azzurra necesita reinventarse. El nuevo ciclo, con Roberto Mancini como seleccionador, apuesta a una profunda renovación generacional y comenzará a mostrar las primeras señales en el inicio de otra UEFA Nations League, durante esta fecha FIFA de septiembre-octubre.
El proyecto antecede a la contratación de Mancini. El primer paso consistió en ampliar la base de juveniles a tener en cuenta por la selección mayor para acelerar un necesario recambio. Entre ellos están: Pio Esposito (Inter), Antonio Vergara (Napoli), Alessio Cacciamani (Torino), Emanuele Lulli (Roma) Diego Mascardi (Torino), Pietro Comuzzo (Torino), Simone Lontani (Parma) y Mattia Liberali (Como).
Ahora, la FIGC también trabaja en otro frente: convencer a jóvenes con múltiples nacionalidades de representar a la Azzurra. De cara al Mundial 2030, Italia busca asegurarse la presencia de futbolistas que hoy pueden elegir entre distintas selecciones. La que elijan será la única que podrán representar a nivel mayores en el futuro. Muchos son apellidos desconocidos dentro de la península itálica. Varios, ni siquiera suenan italianos.
Italia y la tradición de captar futbolistas internacionales
El futbolista que abrió este camino fue Cher Ndour (Fiorentina), mediocampista defensivo de 22 años, nacido en Brescia de padre senegalés y madre italiana. En junio fue titular en los triunfos de Italia ante Grecia y Luxemburgo. Así, quedó atado a la Azzurra.
Italia tiene una larga tradición nacionalizando futbolistas. No hubiera podido ganar su primer Mundial, en 1934, sin los “oriundi”, hijos de italianos emigrados, que llegaron desde el Río de la Plata. Luis Monti, Raimundo Orsi, Enrique Guaita y Atilio Demaría comenzaron una tradición que se repitió, con menos impacto, en el tiempo. Más cerca, Mauro Camoranesi, Thiago Motta, Jorginho y Mateo Retegui eligieron jugar para Italia.
Ahora, el foco se corrió de Sudamérica. Esta vez, Italia busca también jugadores europeos o con raíces africanas. Hijos de la globalización. Una multiculturalidad que llevó a Francia a la cima del fútbol mundial y que hoy también impulsa a España, la actual campeona del mundo. Parece ser la respuesta que busca el fútbol italiano para volver a la Copa del Mundo.
Los nuevos oriundi de Italia rumbo al Mundial 2030
Estos son algunos de los nuevos oriundi que Italia sigue de cerca para construir la próxima generación de la Azzurra:
Alphadjo Cissé (19 años, Milan): Es una de las apuestas más firmes para el futuro de la Azzurra. Es hijo de padres guineanos, nació en Treviso y se crió en el Véneto. Jugó en todas las selecciones juveniles de Italia. A diferencia de otros talentos con doble nacionalidad, tiene vínculos sólidos con la FIGC. Arrancó esta temporada marcando el primer gol de Milan en Serie A. Es uno de los nombres con más chances de debutar en la Azzurra en esta fecha FIFA.
Alessandro Romano (20 años, Cagliari): Uno de los futbolistas que la FIGC sigue con más atención. Nació en Suiza en 2006, pero se formó futbolísticamente en las inferiores de Roma. Es un mediocampista versátil con llegada al gol. Lo confirmó en el inicio de esta Serie A cuando le dio la victoria 1-0 a su equipo en Parma. Aunque tiene raíces italianas por parte de sus abuelos, hasta ahora representó a las selecciones juveniles de Suiza. La prensa italiana afirma que Mancini ya lo convenció de cambiar de camiseta y que haría su debut en esta fecha FIFA.
Mathis Mout (19 años, Monza): Este caso es una moneda al aire. El mediocampista es hijo de padre italiano y madre francesa. Irrumpió en el inicio de esta Serie A como titular de Monza ante Inter. Todavía no está vinculado a ninguna selección juvenil por lo que su futuro es incierto. Su pasaporte le permite elegir entre Italia y Francia, ambas federaciones ya lo observan de cerca.
Eddy Kouadio (20 años, Monza): Nació en Prato, en una familia marfileña, y puede optar entre Italia y Costa de Marfil. Es un defensor central de 1.91 de altura, que combina potencia física, velocidad y solidez en la marca. También puede ser lateral derecho. Se formó en Fiorentina y jugó en las juveniles italianas Sub 18 y Sub 19, una señal de que está más cerca de Italia que de Costa de Marfil.
Michael Kayode (22 años, Brentford): Nació en Borgomanero, en el norte de Italia. Sus padres son nigerianos y por eso puede optar entre la Azzurra y Nigeria. Es un lateral derecho de gran despliegue. Combina velocidad, potencia y vocación ofensiva. Se destaca por sus potentes saques laterales. Pasó por Juventus y Fiorentina. Ahora milita en Brentford. Arrancó esta Premier con un gol en el 3-0 ante Tottenham. Es una pieza clave de la sub 21 italiana, pero los africanos no pierden las esperanzas de convencerlo.
Matteo Palma (18 años, Udinese): Un auténtico europibe. Nació en Berlín en 2008. El padre es italo-austríaco y la madre es alemana-camerunesa, una combinación de raíces que le permite estar en la órbita de cuatro selecciones con historia mundialista. Juega como defensor central, tiene una gran presencia física y se destaca por la personalidad con la que debutó en Udinese. Inició su recorrido internacional en las juveniles italianas, pero más tarde pasó a representar a Alemania. La FIGC confía en poder sumarlo.
Seydou Fini (20 años, Frosinone): Nació en Costa de Marfil y se radicó en Italia, junto a su familia, a los 6 años. Se formó como futbolista en Genoa y pasó por varios juveniles de la Azzurra. Es un extremo desequilibrante, que ahora sorprende con la camiseta de Frosinone. Parece un fijo en el futuro de Italia pero los marfileños siguen de cerca su evolución para poder convocarlo en el futuro.
Samuele Inácio (18 años, Dortmund): Su madre es italiana y su padre el exfutbolista brasileño Inácio Piá, quien vivió gran parte de su carrera en Italia. Es un mediocampista ofensivo habilidoso y potente, con olfato goleador. Nació en Bérgamo y se formó en Atalanta. Desde 2024 busca ganar experiencia en la Bundesliga. Por sus orígenes, puede optar entre la Azzurra y Brasil. La CBF intentó sumarlo a su convocatoria en varias oportunidades. Por ahora, rechazó los acercamientos y se mantiene en las juveniles italianas.
Nicolò Tresoldi (21 años, Club Brugge): Una de las joyas más codiciadas en esta lista. Manchester United, Barcelona y Chelsea ya preguntaron por él. Su club tasó su pase en 50 millones de euros. A nivel selecciones la situación es similar. Podría jugar para Argentina (por su madre), para Italia (por su padre), o por Alemania (donde se formó desde los 13 años). Integra las juveniles alemanas, pero la FIGC lleva meses intentando convencerlo de vestirse con la Azzurra. Mancini ya se habría comunicado con él para convocarlo para esta fecha FIFA.
Italia apuesta ahora por los oriundi de todo el planeta. La incógnita es si esta nueva generación multicultural será suficiente para volver a competir con las grandes potencias en un Mundial. La respuesta llegará con el tiempo.
