América sella las semifinales mexicanas en la Leagues Cup

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LOS ÁNGELES -- América se conformó con un 2-0, a veces, entre soponcios, pero ejerciendo la doctrina de Guillermo Almada: menor posesión de balón, pero mayor control del partido. Y Columbus Crew fue el escalón para meterse a Semifinales de la Leagues Cup ante Monterrey.

Noche destacada de Rodolfo Cota, y Brian Rodríguez armó una fiesta por izquierda, ante los pataratos mentales y físicos, defensas del Crew. Gran fuelle de Raphael Veiga y sacrificio extremo de Isaías Violante y Chiquito Sánchez.

Que está aún en formación el América, sin duda. Un equipo tan limitado y primitivo como el Columbus Crew, al menos en el primer tiempo, le pisó el área con facilidad.

De arranque, América pudo golear… o ser goleado. Intentó lo primero, sufriendo el riesgo de lo segundo. Dos atajadas de Rodolfo Cota, un balón en el poste y la mira torcida de Columbus Crew colaboraron con ello.

Con la tribuna del Dignity Health Sports Park palpitando amarillo, especialmente en una de las cabeceras, con un ballet incansable, América se adueñó de pelota, cancha y tiempo.

Columbus Crew el peor equipo de la División Este de la MLS y el segundo peor equipo del torneo trató de resistir, hasta que Raphael Veiga, el mismo desahuciado en la época de André Jardine, mediante un zurdazo al ángulo derecho conseguiría el 1-0, tras el pase cortesía de Brain Rodríguez.

Entonces vendría el lento y poco afortunado despertar de la tripulación de Columbus, y se sublimaría Cota, atajando un penal a Reis Méndez y un cabezazo a quemarropa. La tribuna lo agradeció. “Cota, Cota, Cota”, transitó en las gargantas americanistas. “¿Malawho?”, se preguntaba la afición. Luis Ángel Malagón está listo, pero Cota ha hecho correctamente la chamba.

América sufría por carriles centrales. Guillermo Almada se desgañitaba. Las instrucciones, con ademanes cargados de histeria azotaban al inquieto Chiquito Sánchez, quien en una noche extrela de funciones, no complacía a su entrenador.

Pero América entendía las libertades que concedía Columbus. Veiga Brian Rodríguez y hasta Violante se plantaban de cara al gol, pero con remates desafortunados.

El 2-0 llegaría en tiempo de reposición, al 50’. Brian Rodríguez recibe por izquierda de Raphael Vejga, los entumecidos defensas de Columbus contemplan como los regatea sin regatearlos, y fulmina con disparo cruzado.

Para el complemento, América se sintió mucho más cómodo, respaldado, empoderado por el 2-0, tendió la trampa propicia para sus transiciones, especialmente con Rodríguez y en segundo plano con Veiga y Chiquito, y hasta hizo creer a Columbus Crew que controlaba el partido.

Por momento la posesión pasó a ser 60% de Columbus y 40 del América, tal y como se recrean los equipos de Guillermo Almada. Ya el partido estaba, estrictamente, bajo los cánones de Almada: buscando el tercer gol afanosamente y Columbus creyendo –afanosamente—que podría empatar el partido.

A partir del 74’, América inició la cascada de cambios. Sin renunciar a un tercer gol, y sin exponerse a un indeseable chispazo de su víctima. Dagoberto Espiniza por Cristian Borja, Diego Arriaga por Isaías Violante, Alejandro Cárdenas por Henry Martín, Icarus por Érick Sánchez, y Óscar Perea por Brian Rodríguez.

La fiesta seguía en la tribuna y Guillermo Almada daba reposo a su coreografía de insatisfacciones. La historia estaba escrita. Siguiente sinodal, Monterrey, seguramente también en el Dignity Health.