Argentina jugará todos los partidos de una Copa del Mundo por segunda vez consecutiva, tras vencer a Suiza por 3-1 en el tiempo extra de los cuartos de final del Mundial 2026. Es ciertamente un mérito gigantesco, uno más de un grupo insaciable y que a cada partido que pasa cruza una nueva frontera.
Además de la victoria en sí, la forma en la que la obtuvo también representa una carta que el conjunto dirigido por Lionel Scaloni no había mostrado antes. No ganó tras demostrar un fútbol dominante y avasallante como en varios partidos de Qatar 2022. Tampoco lo hizo a partir de una muestra de carácter y personalidad para reponerse ante la adversidad, ya que en ningún momento se vio contra las cuerdas. Lo hizo lisa y llanamente a partir de grandes muestras puntuales de su talento individual, ampliamente superior al de su rival.
Un partido ganado a pesar del mediocampo
Fue otro partido en donde el funcionamiento colectivo del campeón defensor del torneo no fue ni por asomo tan implacable como lo visto en la fase de grupos. Encontró rápidamente el primer tanto, sí, a partir de una brillante jugada ensayada desde el córner y de la precisa ejecución de Lionel Messi; Alexis Mac Allister fue el único que anotó con su cabeza, pero se vieron acciones muy similares en el resto del encuentro, donde Enzo Fernández y Julián Álvarez tuvieron menos éxito. Pero a partir de entonces, la Albiceleste apostó primero por defender en su mitad y cerrar los espacios a los europeos, y luego de la igualdad por la construcción paciente hasta encontrar el hueco. Muy lejos incluso de la intensidad en el sufrido pero luchado duelo con Egipto.
También llamó la atención la poca actividad del seleccionador para cambiar el ritmo de a ratos cansino que tenía su equipo en la segunda mitad. Scaloni repitió 4 de los 5 cambios que había hecho en el choque de octavos de final: Lautaro Martínez entró por De Paul, Montiel ingresó en lugar de Molina, González por Tagliafico, Otamendi por Romero. Ni la expulsión del suizo Breel Embolo, a los 27 de la segunda mitad, forzó una sensación de urgencia en el equipo. El mediocampo, quizá el eje más flojo de toda la campaña mundialista, no se tocó hasta el ingreso de Thiago Almada, que reemplazó a Fernández, al inicio del tiempo extra. Le siguió, a 10 minutos del final, la sorpresiva entrada de José Manuel López por Paredes.
Y ahí estuvo precisamente la clave. Los que rompieron el partido, bien entrado el segundo tiempo del alargue, fueron los que intentaron algo distinto. Cuando el área estaba abarrotada de camisetas rojas y la Argentina todavía circulaba la pelota de lado a lado, requirió un enganche y derechazo preciso de Álvarez, inalcanzable para el guardameta Gregor Kobel, a partir de un rompimiento de López. Luego, ya con los suizos en busca de un empate desesperado, una larga carrera de Almada generó el tercer gol, cortesía del ingresado Martínez. Un partido destrabado por la sobrepoblación de delanteros, no por los mediocampistas que tanto brillaron durante el ciclo de Scaloni.
La campaña de Inglaterra, ¿un reflejo de Argentina?
Curiosamente, su rival del próximo miércoles ganó su propio compromiso de una manera muy similar. Inglaterra también adoptó una postura sorprendentemente pasiva contra una Noruega con mucho mayor poder de fuego que Suiza, pero que se vio afectada por unos Erling Haaland y Antonio Nusa sumamente erráticos. Y como viene ocurriendo durante toda su campaña, el hombre clave para salir adelante fue su figura Jude Bellingham, que a partir de su doblete, uno de ellos también en la prórroga, llegó a los 6 goles en Estados Unidos, México y Canadá.
En medio de los cuestionamientos por su rendimiento colectivo, que incluso ha hecho el propio entrenador Thomas Tuchel en clave autocrítica, han sido tanto el futbolista de Real Madrid como su capitán Harry Kane quienes han aparecido una y otra vez para que los Three Lions sigan avanzando en la Copa del Mundo. Como lo había hecho Messi en cada partido previo de la Albiceleste, con excepción de su última presentación.
Como gran punto positivo, cuando se exigía que otros intérpretes se perfilaran para distribuir las tareas, la aparición de Álvarez, Martínez y en menor medida Almada y Mac Allister son más que bienvenidas. Emiliano Martínez también apareció con un gran desempeño, coronado con 4 atajadas, 2 centros atrapados y 8 recuperaciones. La exigencia, no obstante, será aún mayor en las semifinales, en un partido que promete tener tintes de drama y narrativa más intensos que nunca para Scaloni y sus jugadores.
