'Tala' Rangel, el ladrillero que jugará el Mundial 2026 con México

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Tala Rangel, el niño panadero que cumple su sueño en el Mundial 2026 (8:18)

Raúl Rangel creció en una casa que colinda con una cancha de futbol. Defenderá su sueño mundialista con las manos que un día hicieron ladrillos y pan


Érase una vez un niño que hacía ladrillos y pan para cumplir sus sueños: ayudar a la casa de la abuela y algún día... jugar un Mundial. Las manos de Raúl Rangel revolvieron cemento para hacer las piezas de una casa, sin tener una propia. La masa para hornear pan. Desde los ocho años, ‘Tala’ asumió el rol de ayudar a su familia en Ciudad Guzmán, Jalisco, y hoy esas manos se perfilan a defender la portería de México en el Mundial 2026.

“Me dolía el corazón de verlo porque llegaba lleno de lodo, amasaban el lodo con los pies para hacer el ladrillo. Tenía que irse a las seis de la mañana. Yo le decía, ‘hijo, a mí no me gusta que vayas ahí, porque mira cómo vienes’. Y su respuesta era: ‘tú tranquila’”, recuerda Dolores Santos, abuela del ‘Tala’ Rangel, sobre los días en que trabajaba para ganar unos pesos.

‘Tala’ Rangel, de panadero y ladrillero a futbolista

Por decisión propia, Raúl Rangel transitó por todos los oficios que había en el pueblo para apoyar económicamente a su familia. Durante la infancia, el ‘Tala’ lavó coches, fue repartidor en una carnicería, vendió cocos y paletas, laboró en alguna de las ladrilleras que proliferaban en Ciudad Guzmán y también trabajó en la panadería ‘La Reja’.

“Empezó ayudándonos a limpiar charolas, a barrer, a untar, a polvear. Ya le estaba dando a empezar a hacer pan, a hornear, a recibir las charolas, porque reciben las charolas, uno con la pala y las mete”, recuerda María de los Ángeles Bautista, dueña de la panadería ‘La Reja’, local que visita 'Tala' Rangel cuando vuelve a la casa de la abuela.

En el camino que lleva a Las Peñas en Ciudad Guzmán, todavía hay camionetas que venden cocos, una carnicería en contraesquina del hogal Rangel Aguilar y persiste la panadería La Reja.

Raúl destinaba el dinero que ganaba para respaldar los gastos familiares. A casa de su abuela llegó tras la separación de sus padres, cuando tenía apenas tres años, y salía todas las mañanas para trabajar o ir a la escuela, descando por su responsabilidad y buenas calificaciones.

“Fue un niño que nunca se estuvo sentadito a ver qué le daban o a recibir, siempre luchó, porque él veía que era la manera de ir saliendo adelante, echándole ganas a lo que se podía”, cuenta la abuela de Raúl ‘Tala’ Rangel.

¿Qué carencias vivió ‘Tala’ Rangel?

Raúl Rangel fue un niño que creció con menos de lo necesario, pero encontró su escape en el futbol. El ‘Tala’ rompió vidrios, macetas y focos en la casa de su abuela con el balón, hasta que, a los seis años, por su altura y técnica individual, llamó la atención del profesor Manuel Ramírez, quien en ese momento estaba a cargo del Pachuca Ciudad Guzmán. Fue su primer equipo y entró becado.

“Tenemos una política que niños de bajos recursos se les daba la beca, se les daba el uniforme, no había aportaciones para los arbitrajes. Aparte era destacado, por esas razones, él siempre fue becado”, recuerda el profesor Manuel Ramírez, quien le compraba zapatos o uniformes.

Es un sábado de primavera en Ciudad Guzmán. Se nota porque en la Unidad Deportiva Las Peñas y el estadio Salvador Aguilar, entran y salen niños con uniformes rojiblancos, amarillos, azules. Van acompañados de sus padres, hermanos, amigos. La escena dificilmente se pudo replicar con Raúl Rangel, porque sus 'dos mamás' tenían que trabajar.

A pesar de las carencias y de trabajar desde temprana edad, Raúl Rangel siempre se comprometió con los equipos que le abrieron las puertas. En América de Ciudad Guzmán, Francisco Santana era el encargado del equipo y tenía que hablar con los patrones de ‘Tala’ en la ladrillera y carnicería para liberarlo a los partidos.

“Tuve que ir a decirle al patrón, que era carnicero, ‘oiga, señor, permítame que Raúl acuda a jugar, porque sí lo necesito’”, recuerda el profesor Francisco Santana.

‘Tala’ Rangel tardó en encontrar su lugar: la portería

Raúl Rangel jugó en prácticamente en todas las posiciones durante su paso por la Liga Infantil de Ciudad Guzmán, donde vistió las playeras de Pachuca y América, hasta que finalmente llegó a la portería.

“Yo lo ponía de defensa central cuando estaba muy difícil el equipo contrario, y de centro delantero que metiera goles”, dijo Manuel Ramírez. El entrenador cargaba con el acta de nacimiento del ‘Tala’ porque los rivales constantemente cuestionaban la edad del portero y porque era más alto que el resto de los niños que jugaban en su categoría.

En las posiciones de campo, Raúl destacaba también por el manejo de balón con los pies y la pegada que tenía, cualidades que explotó en la portería bajo la inspección de César Hernández, entrenador de Pachuca Ciudad Guzmán y quien también fue portero.

“Traía la inquietud de jugar de defensa, de delantero, donde lo quisieran poner, él decía 'yo quiero jugar'. Por las actitudes (sic) que nos fue mostrando en los entrenamientos y en los partidos jugaba de portero, pues vimos que su actitud era meramente de guardameta”, relata Hernández.

La llamada que cambió el destino ‘Tala’ Rangel

‘Tala’ Rangel era jugador del América Ciudad Guzmán cuando acudió a varias pruebas de equipos de la Liga MX, incluso Atlas apareció en el radar, pero no le ofrecían casa club y declinó la invitación. Un día, Dolores Santos, mientras tendía ropa, decidió responder una llamada de un número que le marcó en varias ocasiones por una semana. Esa llamada cambiaría el curso de la familia Rangel Aguilar.

“Le estoy hablando del club de Verde Valle, Chivas. Mi nombre es Gustavo Sedano”, escuchó en la bocina del celular. Con sorpresa por la llamada del visor del Guadalajara, escuchó sobre el interés que tenían por su nieto.

“Llega Raúl y le digo, ‘hijo, ¿qué crees? ni te imaginas’. Hablaron de Verde Valle, de Chivas, Gustavo Sedano, quiere que te vayas. Pegó un brinco y dice, ‘eso es todo’”, recuerda la abuela, mientras levanta el puño, en una simulación de la reacción de Raúl.

La familia celebró la llamada de Chivas, aunque por dentro existió incertidumbre sobre si era cierto el interés del Guadalajara por Raúl Rangel o se trataba de una extorsión, por lo que Gustavo Sedano viajó a Ciudad Guzmán para hablar con Míriam Aguilar en la tienda departamental en la que trabajaba.

“El maestro vino y me dijo: 'es real, ocupo estos documentos de él. Y tú como su mamá, ocupo que me firmes un permiso'”.

En ese momento, la vida de Raúl ‘Tala’ Rangel y de su familia cambió. El portero viajaba todos los viernes, después de la escuela, a Verde Valle y los domingos regresaba a Ciudad Guzmán, siempre con la inspección de Chivas y las ‘mamás’ del cancerbero, hasta que finalmente se quedó en Guadalajara.

“Fue difícil, porque aconstumbrábamos juntarnos los domingos en la casa de mamá, y estar todos juntos, convivir. De repente que se vaya, ya no verlo, mandarle mensaje, ‘¿cómo estás?, ‘échale ganas, aquí estamos. Acuérdate que no se vale rendirse, rendirse es lo último”, recuerda la orgullosa madre, sobre las tardes donde jugaban lotería o iban al pequeño muelle de la laguna de Zapotlán.

‘Tala’ Rangel, un parecido a Juan José Arreola

Ciudad Guzmán está a dos horas y medio del Estadio Akron, inmueble que ahora es la casa de Raúl Rangel. La historia del ‘Tala’ recuerda a la de Juan José Arreola, también nacido en Zapotlán el Grande, quien antes de ser una de las figuras literarias en México en el Siglo XX, igual tuvo diferentes trabajos como vendedor de tepache y zapatos, criador de gallinas, recitador de cuentos, entre otros... es el reflejo de cómo se vive en la tierra del portero de Chivas.

Raúl vio recompensa a todo su esfuerzo el 1 de octubre del 2023, cuando debutó en la Primera División. Desde entonces, la cantidad de porteros ha aumentado en la Liga Infantil de Ciudad Guzmán, incluso Pachuca abrió una escuela exclusiva para cancerberos que sueñan con ser como el ‘Tala’.

“Hubo un tiempo en que los niños venían y, profe, es que yo quiero ser portero. Entonces, nos íbamos a llenar de porteros. El legado es que los niños se ilusionan por ser como Raúl vienen, se acercan a nosotros a entrenar y ellos esperan ser jugadores profesionales”, dijo Héctor Martínez, actual dirigente de Pachuca Ciudad Guzmán, y uno de los mentores del hombre que en 2026 tendrá que mantener el cero en la portería mexicana.

Raúl Rangel creció en una casa cuyo traspatio era una cancha de futbol. El hogar de la abuela Dolores colinda con el deportivo donde el portero mexicano inició su sueño mundialista, el mismo que defenderá con las manos que un día hicieron ladrillos y pan.