Hubo un tiempo que fue hermoso para Alemania. Parecía tener la llave maestra del éxito en el fútbol. Entre 1974 y 2014, se jugaron once Mundiales y llegó a la final en más de la mitad, con tres títulos -que se sumaron al obtenido en 1954- y tres subcampeonatos. Pero no sólo eso: de los cinco torneos restantes, en otros dos se metió en semifinales y nunca bajó de los ocho primeros puestos. De esa época es la famosa frase del crack inglés Gary Lineker, que sufrió en la semifinal de Italia 1990 a Alemania -luego campeona-, sobre que “el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once y siempre ganan los alemanes”.
Pero los vientos cambiaron. Tanto como para que Lineker ya en 2018 emitiera un posteo en X, con un mensaje de actualización del refrán mucho menos conocido que el original. En él, se parafraseaba a sí mismo para afirmar que el fútbol era un deporte “en el que no siempre ganan los alemanes”. Y subrayaba: “La versión anterior queda para la historia”. Los alemanes habían quedado afuera en la fase de grupos del Mundial luego de caer 2-0 frente a Corea del Sur.
A esa eliminación prematura se sumó una en la misma instancia en Qatar 2022, sumada a participaciones algo desabridas en los torneos continentales. Empezó a difundirse la impresión de que algo se había roto en el ADN de Alemania, una de los seleccionados más ganadores. Pero como también la historia se escribe día a día, y nadie olvida de un día para el otro cómo se juega al fútbol, hay motivos para creer que el gigante renacerá este año. Con los argumentos que le dio su historia, pero también con un grupo de jugadores y un entrenador que permiten ilusionarse con pelear por todo.
La razones para creer en Alemania: experiencia, juventud y una base inagotable
“Las selecciones candidatas a ganar el Mundial suelen tener más presión. Por los resultados de los últimos años, en esta ocasión no estamos entre las favoritas. Nosotros igual nos fijamos las máximas expectativas y tal vez nos venga bien que no nos den tantas chances de ganar, porque así podremos jugar con más libertad”, confesó recientemente Florian Wirtz, que a los 23 años disputará su primera Copa del Mundo.
El volante creativo de Liverpool es una de las razones que tiene Alemania en su plantel para volver a creer, pero está lejos de ser la única. Al talento que puede mostrar el seleccionado de mitad de campo para adelante, con jugadores como Wirtz, Jamal Musiala y el goleador Kai Havertz (Arsenal), se suma el respaldo de la experiencia que aportan en el bloque defensivo el capitán Joshua Kimmich, Aleksandar Pavlovic, Jonathan Tah y Antonio Rudiger (Real Madrid). Pero sobre todo, de ese coloso interminable en el arco que es Manuel Neuer, sobreviviente del título mundialista en 2014 y que con 40 años jugará su quinto Mundial, en su regreso luego de haber anunciado en 2024 que no jugaría más en el seleccionado.
Alemania suma una fortaleza habitual para su convocatoria: buena parte de los integrantes del plantel juegan en el mismo equipo. De los nombrados antes, la mayoría integra el siempre confiable Bayern Munich, que este año llegó hasta semifinales de la Champions: desde Neuer a Musiala, pasando por Kimmich, Tah y Pavlovic además de León Goretzka -que ya anunció que dejará el club. Incluso podría haber estado Serge Gnabry, que se quedó afuera de la gran cita por una inoportuna lesión.
También es parte del equipo bávaro la reciente gran aparición del fútbol alemán, a quien el entrenador Julian Nagelsmann decidió jugarle un pleno. Lennart Karl, otro de los frutos de la inagotable cantera de Bayern, debutó profesionalmente hace un suspiro: el 15 de junio de 2025, en el encuentro en que su equipo aplastó por 10-0 a Auckland City por el Mundial de Clubes. Lo mostrado dentro de la cancha por el extremo, que cumplió 18 años en febrero y es devoto admirador de Lionel Messi, les alcanzó al DT y a los aficionados alemanes para creer que puede ser una de las grandes apariciones del Mundial.
Un proyecto con el foco en lo humano
Más joven que la gran mayoría de los técnicos, a sus 38 años Julián Nagelsmann tiene la responsabilidad de devolverle la gloria a Alemania. El traje no parece quedarle grande. Con una década ya de recorrido tras su debut en Hoffenheim y pasos por RB Leipzig y -cómo no- Bayern Munich, logró imprimirle su sello propio de juego directo y presión alta al equipo, sin resignar la línea histórica de Die Mannschaft.
Por estos días, apunta sobre todo a trabajar en la solidez del grupo. "Tenemos que ser una familia en las próximas semanas. Conseguir la confianza del que tenemos al lado, actuar como una familia", explicó en declaraciones recientes. Rudi Volver, campeón del mundo como jugador en 1990 y actual director deportivo del seleccionado, aseguró en ese sentido que Nagelsmann “creó un espíritu de equipo increíble, algo que es fundamental más allá de todas las virtudes que pueda tener el plantel”.
El Mundial 2026, la gran prueba para Alemania
Pese a las últimas decepciones en Mundiales, Alemania es clara favorita en el grupo E en esta Copa del Mundo. El primer partido será el 14 ante el debutante Curazao, en un choque que a priori no parece guardar equivalencias. El nivel de dificultad debería crecer en los dos encuentros siguientes, el 20 frente a Costa de Marfil y el 25 en el cierre frente a Ecuador.
La lógica, que no siempre se hace presente en el fútbol ni en las Copas del Mundo, indica que a los alemanes no se les debería escapar el primer puesto del grupo. En ese caso, su primer partido por la fase de eliminación directa sería contra uno de los terceros mejor clasificados. En la instancia siguiente, jugaría contra el primero del grupo I, en el que Francia se destaca como favorito excluyente. Un eventual partido contra los subcampeones del mundo sería una buena medida para saber hasta dónde puede llegar la Alemania en el Mundial 2026. Es el tipo de triunfo que espera y necesita para demostrarle al mundo que su presente, con jugadores talentosos y las fortalezas de siempre, está a la altura de su pasado glorioso. El tiempo dirá si Alemania está en condiciones de lograrlo.
