Cómo los tacos, salsas caseras y la gastronomía mexicana alimentan a los seguidores del Mundial en Qatar

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DOHA, Qatar -- A pesar de que la selección de México quedó eliminada del Mundial, el impacto causado por este país sigue siendo fuerte. Los aficionados de El Tri se han quedado para ver los partidos de rondas de eliminación directa, con incontables camisetas y banderas mexicanas en las calles y vitrinas de las tiendas. Y de forma interesante, la gastronomía mexicana surge como una opción predominante en Qatar.

La gastronomía mexicana en Qatar está literal y metafóricamente a kilómetros de distancia de la que se puede disfrutar en México o Estados Unidos; sin embargo, en las esquinas y plazas ocasionales no es muy difícil conseguir tacos, burritos y hasta un refrescante vaso de agua de jamaica, hecha de pétalos de flores de hibisco.

Esos ejemplos son apenas una pequeña muestra de la gran repercusión que la comida mexicana ha tenido en Qatar, país inmerso en diversas críticas sobre temas que van desde los derechos humanos hasta las interrogantes sobre cómo pudo hacerse con la sede de un Mundial de Fútbol. Centrarse en la gastronomía podría parecer trivial en medio de tantos temas importantes; aunque también puede ayudar a dar protagonismo a lo que ocurre más allá de los confines de los estadios y áreas designadas por la FIFA.

Una vez termine la Copa del Mundo y millones de personas dejen el país, las postales culinarias permanecerán en la mente de quienes asistieron, manteniendo un impacto duradero que ya estaba presente antes de iniciarse el torneo.

Un 'pedacito de México' para los hinchas hambrientos que acudieron al Mundial

Siguiendo los pasos de familiares que vivían en la zona, el matrimonio conformado por Silvia González y Gilberto Hossfeldt se dio cuenta de algo cuando se mudaron a Qatar, proveniente de México a principios de la década del 2000: no había nada que supiera ni remotamente parecido a los platillos que disfrutaban en casa.

"Era horrible", afirmó González sobre la comida mexicana que encontraron en el lugar, lo que les dio una idea. "Medio en broma, decíamos: '¿Y si abrimos algo?' a nuestra amiga mexicoestadounidense, casada con un qatarí".

"Eventualmente se hizo realidad".

En 2013, apostaron por Viva México, restaurante que ahora cuenta con dos locales en la capital del país: uno en el barrio de The Pearl y otro en Msheireb.

"Queríamos montar algo auténticamente mexicano, donde te sientes que disfrutas de comida mexicana de verdad, no algo que se parezca", dijo González, sentada en el local de Msheireb.

Trajeron máquinas para hacer tortillas e ingredientes clave como el chile guajillo y el achiote. La creatividad fue necesaria para sustituir algunos elementos que resultaban costosos de enviar o que no alcanzaban el nivel que deseaban, llegando a comprar canela de Sri Lanka e hibisco del Sudán. Todo para traer ese pequeño pedazo de su cultura.

"Para nosotros, es muy gratificante ver cómo la gente se sorprende al toparse con un sitio que es un pedacito de México, porque los hemos decorado [los restaurantes] con motivos tradicionales, muy representativos del país", expresa González.

"Los cojines, los platos decorativos, las obras de arte son de Hidalgo, Puebla, Guadalajara, sitios distintos. No debe parecer mexicano; debe ser mexicano".

Viva México no tardó en ganarse la preferencia de los qataríes y turistas. Sobre todo, en las últimas semanas, el restaurante ha recibido la visita de mexicanos y mexicoestadounidenses durante el Mundial.

"Lo que me sorprende es ver gente de nuestro país llegando al Medio Oriente y buscando gastronomía mexicana. Nos hemos dado cuenta de que somos muy fieles a nuestra gastronomía. Date la vuelta y los verás en nuestro restaurante ahora mismo", afirma Hossfeldt, que señaló a un grupo de comensales vestidos con camisetas de El Tri dentro del establecimiento.

Si le preguntan al matrimonio Hossfeldt-González, arriesgarse en su emprendimiento ha sido un reto gratificante pero enorme. Aparte de las complicaciones surgidas a la hora de buscar ingredientes, han observado que la burocracia para abrir su restaurante y los altos costos operativos han hecho más pesada la carga de llevar el día a día de su establecimiento.

Sin embargo, la pareja entiende que todo ha valido la pena después de haber llegado a Qatar y no poder conseguir auténtica gastronomía mexicana y que en los últimos días, han aportado una muy necesaria terapia culinaria a los seguidores de El Tri con platillos que les recuerdan a casa, como los tacos de barbacoa.

"Una parte de nuestro éxito es la emoción de la gente que dice 'esto sabe a México'. Eso es lo que buscamos que nos diga la gente. Nos enorgullece", expresa González.

'Una manera increíble' de combinar dos culturas

Aisha Rodríguez, proveniente del estado mexicano de Guanajuato, también se dio cuenta de la severa escasez de sus platillos favoritos cuando llegó a Qatar. Luego de convertirse al Islam en 1998, se mudó al país año y medio después, dándose cuenta de la poca oferta de platillos a los que podía acceder fácilmente en su país.

"No había tortillas ni comida mexicana cuando llegué", recuerda Rodríguez. "Era algo que realmente echaba de menos".

Gracias a las visitas de su madre (que le llevaba bolsas de harina de maíz, especias y chiles en su equipaje), pudo disfrutar algunos de sus platillos más apreciados. En 2017, Rodríguez empezó a vender salsas caseras en un mercado campesino, donde recibía la "increíble" respuesta de los clientes que le pedían que vendiera más gastronomía mexicana.

Motivada por quienes adquirían sus productos con avidez, Rodríguez empezó a agregar otras ofertas (sopa de arroz, frijoles de olla, picadillo, pico de gallo, guacamole). La demanda empezó a crecer y en enero de 2021, se le dio la oportunidad de montar un pequeño puesto en la población costera de Katara.

Y así nació La Mexicana.

"Los tacos con tortillas de maíz auténticas son mi pasión, el simple y auténtico taco mexicano", dijo Rodríguez. "Hacemos nuestras tortillas y eso me enorgullece mucho".

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Al inicio del Mundial, Rodríguez sirvió de anfitriona temporal a un aficionado del fútbol mexicano que, coincidentemente, también era cocinero. Alex Morales, taquero y dueño de Tacos El Vaquero en Chula Vista, California, trabajó brevemente en el puesto de Rodríguez con el plan inicial de demostrar los tacos que éste vende al norte de la frontera entre México y Estados Unidos, a la vez que asistía a los partidos en sus días libres.

"Me promocioné en una página de Facebook [con] gente de México que vino al Mundial", dijo Morales. "Me refirieron a La Mexicana".

Poco después de llegar a Qatar tuvo problemas con las autoridades al no contar con una visa de trabajo y eventualmente debió dejar atrás esa parte de su sueño (permanece en el país viendo los partidos), pero fue en el negocio de Rodríguez que al menos tuvo la oportunidad de formar parte del escenario gastronómico de la región aunque por breve tiempo.

En fechas recientes, La Mexicana tuvo el apoyo casual de la imagen de un jugador de la selección de México. Al lado del compacto establecimiento de Rodríguez y al alcance de la mano se encuentra una mini tienda provisional de Adidas con la foto del mediocampista Edson Álvarez. La tienda abrió sus puertas cerca del inicio del torneo.

De alguna manera, en el medio de Qatar y a incontables horas de distancia de su país natal, la gente se topa con la imagen de la figura de El Tri, con tacos en la mano.

"Ser la musulmana que nunca dejó de ser mexicana y poder combinar ambas facetas, mi práctica religiosa y mi trabajo cocinando gastronomía mexicana, es una forma increíble de aportar a ambas culturas y resaltar lo mejor de cada una", dijo Rodríguez.

De las granjas de California a los supermercados qataríes

No solo se trata de los alimentos hechos en Qatar, sino también los productos que se encuentran en cualquier supermercado tienen una temática mexicana. Si bien un ingrediente como el cilantro no es difícil de conseguir, otros deben emprender un largo viaje.

Por ejemplo, las fresas de Watsonville, California (ciudad de población predominantemente mexicana y mexicoestadounidense) han llegado a los supermercados de Doha gracias a los esfuerzos de los granjeros de esa comunidad cultural y el gran Valle del Salinas.

"Lo más probable es que sean seguidores del fútbol; y si son hinchas del fútbol, lo más probable es que sean hinchas de México", afirma Antonio De Loera-Brust, vocero de la Unión de Campesinos sobre los trabajadores basados en Estados Unidos que cosecharon las fresas. "Estados Unidos es exportador de alimentos y eso se debe a los aportes de los campesinos".

Y esos aportes son fundamentales.

Según las cifras manejadas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, ese país exportó a Qatar 2,146 toneladas métricas de frutas frescas, valoradas en $9.7 millones, lo que representa un crecimiento notable del 249% en los últimos 10 años. También han aumentado otras exportaciones agrícolas como los frutos secos, hortalizas transformadas y harina de soja.

"Sólo piensen en su ubicación geográfica", dijo De Loera-Brust sobre la necesidad de Qatar de exportar productos cosechados por trabajadores de origen latino a 8,000 millas de distancia.

Y en una Copa del Mundo en la que los problemas de los obreros emigrantes han asumido protagonismo, éste es un ejemplo pequeño pero conmovedor de los aportes de la clase obrera.

Hace unos años, De Loera-Brust escuchó una historia sobre algunos trabajadores agrícolas que veían videos del Mundial de Rusia 2018 mientras trabajaban en los campos. En medio de los campos de girasol y alejados de la vista de sus supervisores, se agachaban para sacar sus teléfonos para ver a sus jugadores favoritos.

Es probable que muchos obreros estén haciendo lo mismo en ese Valle del Salinas, quizás sin saber que aunque estén del otro lado del planeta, forman parte de una conexión más amplia con el Mundial a través de los productos que cosechan.

Ya sea a través de los ingredientes necesarios para hacer tacos auténticos o con un paquete de fresas cultivadas en California, todo está conectado.