En la Copa del Mundo, cada detalle cuenta. Se trata de un torneo corto, en el que las tensiones, físicas y mentales, tienen la misma o más importancia que las cuestiones futbolísticas. Por eso, antes de salir a la cancha es indispensable conocer en profundidad los antecedentes, para comprender mejor nuestras posibilidades y las de los rivales.
Se dice, como un lugar común de nulo rigor, que "el Mundial comienza en octavos de final". Hay muchas maneras de probar la falsedad de esto y no es el objetivo de estas líneas. Sin embargo, sí está claro que la competencia cambia en las fases de eliminación directa. Entonces, ¿cómo conviene llegar a los octavos si el objetivo es ganar la Copa?
Está claro que es mejor salir primero que segundo de grupo. Pero ¿qué tan importante es ganar la zona para ser campeón? Algunos analistas sostienen que se debe priorizar el descanso de los jugadores o mechar futbolistas más jóvenes en la primera fase. Otros promueven una maniobra estratégica para "elegir" los rivales en los octavos de final.
Una simple mirada a la historia reciente revela lo esperable: los ganadores de grupo han ganado más veces su partido de octavos que los segundos.
La Copa Mundial de 1998 fue el primer torneo jugado bajo el formato actual de ocho grupos en el que los dos primeros avanzan a los octavos de final. A los líderes de zona se los empareja con los segundos para formar los ocho cruces de la segunda rueda.
En las últimas seis ediciones, los líderes de grupo ganaron más del triple de partidos de octavos que sus perseguidores. Además, sólo cinco veces los segundos alcanzaron las semifinales y una vez la final. Jamás lograron el título.
En Qatar 2022 lo más probable es que el campeón sea un seleccionado ganador de su zona en la primera fase. En las últimas nueve Copas del Mundo, el campeón fue primero en su grupo y desde que la fase inicial se introdujo en Brasil 1950, doce de los 17 ganadores terminaron la primera ronda en la vanguardia. De hecho, el último líder que no ganó su grupo fue Italia en 1982.
Lo sucedido hace cuatro años en Rusia no hace más que afianzar esta teoría. Allí, seis de los ocho ganadores de la zona superaron los octavos de final. Solo Inglaterra (venció a Colombia por penales) y Rusia (derrotó a España también por penales) le ganaron a los líderes. En Brasil había sido aún más clara la diferencia: ocho sobre ocho.
Determinar cuánto de esto tiene que ver con la calidad del campeón de grupo y cuánto con el azar es imposible. Aunque sí es verdad que terminar la primera fase de buena forma es un paso importante en el camino rumbo al título.
Entonces, este dato podría echar por tierra esa idea popular de que el último partido de la fase inicial debe disputarse con suplentes.
