Los aficionados no quisieron esperar a los festejos oficiales del Atlas, y un par de horas después del título, se volcaron a la Glorieta de los Niños Héroes
Atlas tenía una cita en la Glorieta de los Niños Héroes desde días antes de conocer el resultado de la final contra León, ahí fue el epicentro del festejo que da fin a los 70 años sin título y el cual se extendió por varios puntos de Guadalajara, Jalisco.
En la Glorieta de los Niños Héroes había pantallas para los que no alcanzaron boleto o para las personas que el precio de las entradas al estadio Jalisco quedó fuera de sus posibilidades económicas. Algunos nada más fueron a recibir al equipo y después a festejar.
La fiesta que había iniciado en el inmueble que está a un lado de la Calzada Independencia tenía una sucursal en un extremo de la Avenida Chapultepec.
Eran las 12 de la noche y dos de las principales vialidades de la ciudad tapatía estaban congestionadas de conductores que tocaban el claxon en señal de triunfo y ondeaban la bandera de los rojinegros del Atlas.
El gol de Julio Furch y las dos atajadas de Camilo Vargas detonaron el cenit rojinegro que acaparó las calles de Guadalajara y tenía el ritmo de "¡Atlas, campeón! ¡Atlas, campeón! ¡Atlas, campeón!", el grito de guerra de la afición que respalda a Diego Cocca.
En el bando rojinegro había confianza, por eso, algunos atrevidos acudieron al Jalisco con su bandera bordada con dos estrellas y ésa es la que ondeaba en la Calzada de los Niños Héroes, el punto de reunión de los atlistas.
A los seguidores de la Academia les avisaron que el plantel iba a organizar el festejo hasta el lunes, pero para los miles de rojinegros que no habían visto a su equipo campeón, no podían esperar más, tenían que salir a gritar "¡Atlas, Campeón!".
