El padre del defensa de Pumas nunca pensó que en tan corta carrera las puertas del extranjero se le abrieran
Johan Vásquez, quien luego de participar en Tokio 2020 amarró su transferencia al Génova de Italia, no solo es un futbolista 'de 10' con el balón, sino como hijo.
Cuando Johan Vásquez comenzó a tener más beneficios económicos al ser contratado por Monterrey (2018), ayudó a su papá a que su negocio de mariscos progresara y también a remodelar ciertos aspectos de la casa de la familia en Navojoa, Sonora.
“Mi casa la tengo desde hace casi 30 años y antes de casarme ya había hecho parte de ella. Hace como tres años él me compró un terreno en el que tengo mi negocio que antes rentaba y ahora de una cosa chica estamos haciendo un restaurante; soy marisquero –recalca-. Johan mejoró cosas de la casa; le renovó la cocina a su mamá. Siempre ha sido muy hacendoso con nosotros, ¿para qué digo que no?”, relata a ESPN Digital Rigoberto Vásquez, papá de Johan Vásquez.
Lo considera una persona muy servicial que se ha portado demasiado bien, pues “me compró una camioneta y a su mamá un carro más nuevo y no le vamos a decir que no. Sigo trabajando, pero cuando algo se nos atora siempre está ahí, al pendiente. Como hijo se ha portado demasiado bien”, añade Rigoberto Vásquez.
Cuenta que a su mamá la ayuda económicamente, les paga los viajes, es una persona agradecida; lo que le da la vida lo comparte con sus seres queridos y encima es un gran futbolista. “Nos ha ayudado bastante y yo no perseguía eso, sino que sus sueños se hicieran realidad. Nunca escatimé en tiempo para llevarlo a todos lados donde se hacían visorias. Y la verdad nunca pensé que tan pronto fuera a triunfar”.
Rigoberto Vásquez comenta que siempre le vio cualidades a su hijo y que se daba por bien servido que debutara en la Primera División, por lo que nunca pensó que en tan corta carrera las puertas del extranjero se le abrieran.
SUS ÍDOLOS: DE OSWALDO SÁNCHEZ, A DARÍO VERÓN
El Johan Vásquez que de niño tenía como ídolo a Oswaldo Sánchez, el que había picado piedra yendo de acá para allá, el que a su corta edad se comportaba como un futbolista profesional, sigue creciendo y a la vez consagrándose como un confiable defensa central.
“De chico su ídolo era Oswaldo Sánchez, cuando Oswaldo era seleccionado nacional. A Johan le gustaba mucho también porterear de chico. Él tenía su toalla con el rostro de Oswaldo; un amigo mío la vio en el aeropuerto de México y la compró, me la dio y se la regalé a Johan”, agrega Rigoberto Vásquez.
Luego, en la primera etapa de Johan en Pumas, por ahí de los 12, 13 años, su gusto por Oswaldo cambió y tomó como referencia a Darío Verón; el paraguayo-mexicano fue durante más de una década el líder de la defensa universitaria.
“Esa es la escuela que tiene Johan: la de Darío Verón. Verón lo marcó mucho, pues lo veía entrenar en la Cantera. No tiene fotos con le, pero sí con la ‘Rata’ Bravo”.
