-MOMENTO 1
Ser un niño al que le gustaba el deporte en México durante los 80 no era igual que ahora. Hoy un niño de 7 años prende la tele y puede ver en cualquier momento al Real Madrid, al Barcelona, a la Juventus, a los Lakers, a los Patriots, a los Yankees, a Federer, a Nadal, a Serena, y si se acuerda de que existen, al Cruz Azul y al América.
Depende del acceso de cada familia, pero los juegos ahí están. Antes no. Antes había que checar en el periódico si iban a pasar un partido en tele abierta, y luego ni correspondía la programación y ponían una película de Chevy Chase en el 5. Deportes había solo los fines de semana y realmente muy poco. Eso sí, los domingos por la tarde había que estar listo a las 4 para ver Acción con todos los resúmenes, y a las 6 DeporTV con José Ramón para escuchar opiniones de los juegos.
Pero lo que sí era religioso, eran los juegos del Real Madrid los sábados por la tarde. Digo religioso porque yo iba a misa con Hugo Sánchez y sus sermones futbolísticos en la cancha del Bernabéu o campos aledaños. Los goles del Penta eran el evangelio y el festejo de marometa la comunión. Y después de marcarle al Cádiz, o al Tenerife, o al Celta, o a la Real Sociedad, el reto era bajar al patio a intentar el mismo remate y el mismo festejo aunque costara una raspada en la rodilla.
Si fuiste niño en México durante los 80, creciste con Hugo. Toda una generación de madridistas lo certifican.
-MOMENTO 2
El 24 de junio cumplí 18 años en esta profesión. Y una de las primeras asignaciones que tuve como reportero en Reforma en el ya lejano 2002, fue ir al entrenamiento de Pumas, en Ciudad Universitaria, con Hugo como DT.
Sábado a las 11 en CU. Los Pumas de Beltrán, de Lozano, de Mariano Trujillo, de Leandro y del 'Bola' González entrenaban a esa hora, y después de la práctica había que esperar a que el Penta terminara de hacer su rutina de trote, abdominales y sentadillas para hablar con la prensa. No era como ahora, que hay días predeterminados para conferencias, sino que Hugo hablaba casi diario, y hablaba de todo. Y cuando digo de todo, es DE TODO: el rival en turno, su equipo, su anhelo de ir al Tri, de los cangrejos, de política, contaminación y alguna otra cosa que se ofreciera. Posibilidad de dar nota había siempre.
Ante la posibilidad de estar tan cerca de Hugo a los 20 años, decidí esperarme al final de la charla para acercarme y decirle lo que acabo de escribir líneas arriba. Que lo admiraba y que era especial para mí estar ahí con él. Todo novato y todo nervioso,
Hugo platicó muy amable conmigo en el centro del campo del Olímpico y me deseó suerte en mi carrera. Mi fotógrafo Ángel Guevara captó el momento y después me mandó la foto, misma que acabo de rescatar de un teléfono viejo.
En un par de años, Hugo fue campeón dos veces como DT con esos Pumas, y en ambas Finales contra Chivas y Rayados tuve oportunidad de hacer cobertura en los estadios. A pesar de que soy de Cruz Azul, y estoy muy lejos de ser de Pumas, me dio mucho gusto ver la realización de Hugo como entrenador. Del ídolo de la pantalla al de la vida real, con todas sus virtudes y peculiaridades vistas desde la primera fila.
-MOMENTO 3
Entré a ESPN el 2 de marzo, y dos semanas después nos fuimos todos a nuestras casas por la pandemia. No hubo tiempo de conocer a todos mis compañeros, y no he podido todavía compartir una mesa con Hugo. Sin embargo, en el primer SportsCenter que hice desde casa conduciendo junto a Kary Correa, uno de nuestros analistas fue el 'Macho'.
La plática es casi nula en una llamada multitudinaria, pero debo aceptar que aun por teléfono me puse un poco nervioso al saludarlo, igual que aquel día de 2002 en CU. Es cuestión de tiempo para que pueda saludar en persona a Hugo y conversar con él un poco más a fondo, de los pasajes en Madrid y de las tardes azul y oro.
Tener un ídolo es natural. Pero tener la oportunidad de convivir con él en diferentes etapas de tu vida es un verdadero privilegio.
