<
>

Culiacán formó una parte elemental en el desarrollo de Pep Guardiola

MÉXICO -- La llegada de Pep Guardiola a México fue una sorpresa hace 10 años al tratarse de un futbolista de una carrera reconocida en Europa que vestiría los colores de un club que luchaba por evitar el descenso que a la postre no consiguió. Aquella decisión, que en su momento causó revuelo, tuvo una razón central y ésa fue la amistad que tenía con Juan Manuel Lillo, entonces entrenador de Dorados de Sinaloa.

Pep terminó su contrato con el Al-Ahli de Qatar y Juan Manuel Lillo propuso a la directiva de Dorados de ese entonces, fichar al medicampista de Santpedor que tenía 35 años y que ya alistaba su retiro como profesional. Juan Antonio García, otrora presidente del cuadro de Culiacán, no dudó mucho en aceptar la recomendación y contratar al futbolista, quien incluso aceptó el contrato más bajo en su carrera como futbolista. Su intención estaba clara y no venía por dinero, solo por experiencia para después convertirse en director técnico.

"Me dijo que no era un tema económico, sino que quería venir porque quería ser entrenador y que en su última etapa como jugador quería aprender al lado de Juan Manuel Lillo. Llegó lesionado de la espalda y jugó la mitad de los 17 partidos, pero siempre actuó con profesionalismo, se adaptó a las circunstancias, se entregó, le gustó mucho y se juntaba mucho con el 'Güero' Real. Las pláticas con Lillo y Real siempre giraban en torno a métodos de entrenamiento del 'Loco' Bielsa, porque Real colaboró con él y siempre ha mantenido en su archivo esos métodos de entrenamientos. Pep es una esponja, los seis meses que estuvo en Culiacán siempre estuvo hablando de futbol, de estrategia, veía videos, fue muy estudioso", recordó en entrevista para ESPN Digital Juan Antonio García, ex dirigente de Dorados.

Los recuerdos son diversos, Pep dejó una grata impresión en Culiacán. Si bien solamente fueron unos meses y Dorados terminó por descender, en esa última campaña que jugó como profesional, su entrega la dejó por delante, según recuerda García.

"Pep fue una persona que convivió con todos en el vestuario, era una persona muy cercana y un gran profesional. Cuando hablo de profesional me acuerdo de su último partido en México que fue en casa del mejor Jaguares que ha existido, en el que estaba Salvador Cabañas y que iba de líder. El partido fue en el Estadio Víctor Manuel Reyna y les ganamos 2-4 y uno de los cuatro goles fue de Pep, que fue su único gol en México y hasta ahí pensamos que nos salvábamos; recuerdo que entré al vestuario (en Chiapas) para felicitarlos y Pep estaba tendido en una camilla temblando, con los labios blancos y deshidratados", rememoró.

En Culiacán solamente se hablaba de futbol mientras Pep estaba en la ciudad. Era lo mismo en todo el día: revisar videos, estudiar, entender métodos de entrenamiento y en la cancha, era un auténtico estratega. Ya daba muestras de lo que quería convertirse apenas colgara las botas.

"Lo definiría como un obsesivo del futbol y mientras está despierto, piensa en futbol y lo demuestra hasta hoy porque a donde va, aprende el idioma, siempre ha tratado de innovar y dentro de la cancha era un entrenador, ahí están los videos, el 'Loco' Abreu me lo ha comentado que aprende muchísimo en esa etapa, tanto de Juan Manuel como de Pep. Desde jugador tenía con dotes como entrenador", contó García.

La historia de Guardiola como entrenador, después de todo, se conoció apenas unos años después al convertirse en multicampeón con el Barcelona y con el Bayern Munich. Aquellos días en Culiacán simplemente forjó parte de sus bases que ahora predica en los banquillos.