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¿Es Cristiano Ronaldo el verdadero culpable de la mala fortuna de la Juventus?

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Cristiano Ronaldo está frustrado... entonces, ¿cuál será su futuro? (1:45)

Rodrigo Fáez expone las alternativas que tiene Cristiano Ronaldo en su futuro inmediato luego que la Juventus fuera eliminada de la Champions League. (1:45)

En el verano de 2018, la Juventus disfrutaba de un ciclo de éxitos sin precedentes a nivel doméstico. Los Bianconeri sumaron 95 puntos en partidos de Serie A, para así conquistar su séptima corona de liga consecutiva. Adicionalmente, venían de destruir 4-0 al AC Milan, para alzar su cuarta Coppa Italia al hilo.

El argentino Paulo Dybala, con 24 años, empezaba a surgir como uno de los mejores artilleros jóvenes del mundo, sumando 22 goles y cinco asistencias en partidos de liga. El veterano Gonzalo Higuaín marcó 16 tantos y aportó seis asistencias. La generación de fútbol llegaba de todas partes: el recién incorporado extremo Douglas Costa tenía 12 asistencias en liga y seis otros miembros de la plantilla registraron al menos cuatro asistencias. La defensiva, por su parte, seguía jugando con el característico estilo Juve, permitiendo 24 goles en contra en 38 partidos, menor registro de la Serie A.

Y a pesar de todo lo anterior, la inquietud que se sentía dentro del club Juventino era abrumadora. A pesar de todos sus éxitos a nivel nacional, la Juve sufría reiterados fracasos en Champions League, torneo que no han ganado en más de 20 años. En 2015, el club turinés se impuso al Real Madrid de Cristiano Ronaldo, pero perdió en la final ante el Barça de Leo Messi. En 2017, lograron apalear a los blaugranas, aunque después sufrieron derrota 4-1 ante el Madrid en la final. En 2018, quedaron segundos en fase de grupos, justo debajo del Barcelona, para luego caer en cuartos de final ante la Casa Blanca.

Los malos resultados en Champions eran una carga cada vez más pesada, incluso en medio de los extraordinarios éxitos alcanzados en Serie A. Por ello, en un audaz intento para resolver el problema, el club empleó una lógica bastante sencilla: si obtener el título de Champions League requería contar con la presencia de Cristiano o Messi (uno de sus clubes acababa de ganar cinco títulos consecutivos y siete de los últimos 10), pues era hora de intentar hacerse con los servicios de uno de ellos. Entre el monto del pase pagado al Madrid y su salario, la Juve decidió invertir cerca de $400 millones para fichar a Ronaldo, quien entonces tenía 33 años.

En los casi tres años transcurridos desde su contratación:

- La Juve ha mantenido su racha en Serie A ... por los momentos. Su total de puntos cayó hasta sumar 90 en el torneo 2018-19, y 83 en una reñida victoria en el torneo anterior. Actualmente mantienen ritmo para terminar la campaña en el tercer puesto.

- Su seguidilla de triunfos en Coppa Italia terminó con la eliminación en cuartos de final en 2019, aparte de perder en la final de 2020.

- Fue eliminada de Champions League en cuartos de final en 2019 en octavos en las ediciones 2020 y 2021. ¿Producto de la mala suerte en el sorteo? No. En vez de perder contra Real Madrid, Barcelona o Bayern Múnich, han caído ante Ajax (2019), Lyon (2020) y ahora el Porto (2021).

Se puede decir, sin temor a equivocarnos, que el plan no ha tenido los resultados esperados. En vez de recuperar las glorias del pasado, la Juve simplemente se ha hecho con un plantel más viejo, más costoso y con nivel ligeramente peor al anterior. Actualmente se encuentran en una encrucijada, entre el modo de "ganar ya" y una reconstrucción. Resolver su problema más importante podría ser sumamente difícil, mientras su mejor jugador permanezca dentro del plantel.

Cristiano hace lo que le pagan por hacer

Para comenzar, les presentamos el listado de jugadores que han superado los 86 goles de Cristiano, entre partidos de las "Cinco Grandes" Ligas de Europa y competiciones UEFA desde el fichaje del portugués por la Juve: el polaco Robert Lewandowski, figura del Bayern, y Messi. Hasta ahí. Si buscamos la estadística combinada entre goles y asistencias, tenemos a Messi, Lewandowski y el joven astro del PSG Kylian Mbappé.

Actualmente, Cristiano es apenas uno de los mejores goleadores del mundo; y si bien es probable que sus días como ganador del Balón de Oro hayan llegado a su fin, también debemos mencionar que cuenta con 36 años y sigue formando parte del debate para definir quién es el mejor futbolista del mundo en la actualidad.

Casi con toda certeza, se puede decir que ésta es su mejor campaña en Turín. Mantiene ritmo para concluir la campaña con aproximadamente 30 tantos en liga y cinco asistencias, un año después de haber totalizado 31 goles y cinco asistencias. Sin embargo, hay que resaltar que 12 de sus goles del torneo pasado se originaron desde el punto penal. Este año, su cifra de penaltis ha disminuido, hasta alcanzar cuatro goles por dicha vía; manteniendo ritmo para sumar 24 goles exceptuando penales, siendo su mejor producción desde que vistiera la camiseta del Madrid. Asimismo, su promedio de goles esperados (xG) producto de remates distintos al cobro de penales (0.136) representa el mayor registro de su carrera.

Ronaldo elige sus posiciones mejor que nunca, lo que redunda en una mayor producción goleadora. En general, la Juve ostenta promedio de 2.04 tantos por encuentro, su segundo mejor registro de las últimas siete temporadas. Es cierto que el Inter Milan, actual líder de Serie A, promedia 2.42. Sin embargo, es probable que el ataque no sea el mayor problema de la Juve.

El juego de posesión requiere presión

A pesar de la declaración de intenciones tras el fichaje de Cristiano, que parecía decirle a la hinchada Bianconera que buscaban triunfos inmediatos, la Juve también ha pasado los últimos dos años inmersa en un intento de modernizar su filosofía futbolística. Para la campaña 2019-20, Maurizio Sarri sustituyó a Massimiliano Allegri en la dirección técnica; sin embargo, el entrenador napolitano tuvo un desempeño que no fue del agrado de todos. En consecuencia, el club contrató al técnico novato y ex mediocampista de la Juve Andrea Pirlo, para que implementara su hermosa visión futbolística, basada en la posesión del balón.

Tal como ya lo apuntó Gab Marcotti, es probable que un club no contrate a un entrenador primerizo si sólo piensa en el corto plazo; y no parece que el despido de Pirlo se producirá en el futuro inmediato, ni siquiera tras el fracaso de su plantilla en Champions, ni tampoco gracias al inminente final de la racha de Scudetti cosechados por la Juve.

Es probable que el hecho de que la visión táctica de Pirlo comienza a visualizarse a grandes rasgos termine jugando a su favor. Si comparamos sus estadísticas en liga a las del resto de los 20 primeros en la edición más reciente del ranking de clubes de FiveThirtyEight (listado que incluye, aproximadamente, a 16 equipos con mentalidad explícitamente basada en la posesión), podemos ver que ya han logrado acertar en la mayoría de los aspectos básicos.

- Posesión: Entre dichos equipos, la Juve se ubica en el cuarto puesto en promedio de tiempo en posesión del balón (28.8 segundos), el sexto en promedio de pases por posesión (6.8) y la sexta posición en promedio de pases completados hasta el tercio final (76.0%). Intentan una menor cantidad de pases largos (8.1% de todos los pases, ocupando el cuarto puesto), aunque sí completan sus intentos (64.0% de promedio de pases completados, para llegar al segundo lugar).

- Calidad en el ataque: Ocupan el segundo puesto en promedio de remates por posesión (0.19) y el quinto en xG por tiros (0.14).

- Calidad general: Lo más importante: ocupan el séptimo lugar de este grupo en goles convertidos (2.04) y el octavo en tantos en contra tolerados (0.84).

Todo lo anterior ha ocurrido en mayor medida sin la presencia de Dybala, quien apenas ha sumado 646 minutos de juego en 11 partidos de liga; primero por las molestias en su muslo derecho, y después al sufrir una lesión en el ligamento colateral medial. Luego de confrontar dificultades en sus intentos de integración con el juego de Cristiano durante la temporada 2018-19, Dybala mejoró en su nuevo rol complementario, registrando 11 tantos y seis asistencias en la campaña 2019-20. En 2020-21 apenas suma dos tantos y par de asistencias. El regreso de "La Joya" ofrecería un poco más de pólvora a un ataque que de por sí ha mostrado solidez.

Entonces, ¿qué problemas tiene la Juve? ¿Por qué colocan en la cancha a un plantel con grandes probabilidades de ser el menos exitoso en vestir la camiseta Bianconera en un decenio? Quizás se deba a dos cosas: mala suerte y poco ejercicio de la presión.

Pocos equipos han cosechado mayores éxitos en partidos reñidos a lo largo de los años que la Juve. La nómina de Conte en la temporada 2013-14 ostentó promedio de 2.67 puntos por partido en encuentros decididos por cero o un gol, siendo un nivel de éxitos que opaca incluso al arrollador Liverpool (2.50) del torneo anterior. Dichos registros eran insostenibles, incluso para un buen equipo. A pesar de ello, la Juve ha mantenido desde entonces un promedio de al menos 1.83 unidades obtenidas en encuentros definidos de esa forma. El año pasado, el promedio fue de 2.14.

En la presente campaña: 1.11 unidades por encuentro reñido, duodécimo mejor registro de la Serie A y, por amplio margen, el menor entre los nueve primeros clubes de la tabla del Calcio. La Juve ha disputado nueve compromisos decididos por cero o un gol; sumando un triunfo, una derrota y siete empates. De tener una suerte más normal en encuentros con marcadores reñidos (digamos, con promedio de 2 puntos por partido), actualmente se encontrarían a dos unidades por debajo del Inter, en vez de 10.

El desempeño en partidos con marcador reñido representa una especie de factor de regresión: tener demasiado éxito es síntoma de regresión latente y viceversa. En algún momento, el promedio de la Juve avanzará hasta alcanzar la media, aunque es probable que esto ya haya causado mucho daño, impidiendo mantener viva la racha Bianconera en pos del Scudetto.

Sin embargo, no todo es producto de la mala fortuna. Si bien es cierto que las estadísticas defensivas mantienen nivel aceptable en líneas generales, la Juve solo ha dejado el arco en cero en ocho oportunidades en Serie A, manteniendo ritmo para terminar el torneo con 12 partidos sin goles en contra. En la última campaña de Allegri en el banquillo, lo lograron en 17 ocasiones, aparte de sumar 22 en el año previo a la llegada de Cristiano. Seis de sus empates han sido con marcador 1-1, siete con resultado 2-2. Es válido asumir que algunos de esos partidos habrían terminado con marcadores 1-0 o 2-1 en temporadas anteriores.

Siempre será complicado emprender un proceso de transición, pasando de una estructura defensiva más compacta y promedio a una línea defensiva más alta (y más arriesgada), similar a la puesta en cancha por la mayoría de los equipos con filosofía de posesión alta. Típicamente, esta filosofía tiene como resultado que los equipos permitan una mayor cantidad de remates, debido a que el balón pasa mucho tiempo alejado de tu tercio defensivo; independientemente de que te encuentres en posesión del balón o juegues en la mitad de cancha de tu rival; o si tu oponente recupera el balón y empiezas a presionar a la contra. Cuando los rivales rompen la presión y emprenden un sólido contraataque, eso puede redundar en altos promedios de calidad en los remates (medidos por el promedio de xG por tiro), aunque no permitas muchos tiros en líneas generales.

Por otro lado, la Juve permite un mayor promedio de remates por posesión (0.13) que cualquier otro club del Top 20 en el ranking de FiveThirtyEight, con la excepción del Tottenham Hotspur de Jose Mourinho. Típicamente, los mejores equipos del mundo ostentan promedios de hasta 0.10; actualmente, el Manchester City tolera promedio de 0.08, lo que redunda en un promedio de cinco remates permitidos por partido menor al de la Juventus.

Es cierto que la Juve no permite oportunidades de alta calidad (su promedio de 0.10 xG por tiro permitido es el mejor entre los 20 clubes del ranking); sin embargo, cuando sumamos lo anterior con el hecho de que sus oponentes apenas pierden 34.6 posesiones desde su tercio defensivo (segundo menor registro del Top 20) y terminan el 39% de sus posesiones en el tercio final de la Juve (tercero entre dichos equipos), comenzamos a entender que el campeón defensor de Italia, en pocas palabras, no presiona el balón de la misma forma que los mejores equipos con juego basado en la posesión.

Por supuesto que lo anterior no es culpa de Cristiano, porque no se ficha a Cristiano Ronaldo para que éste ejerza presión. Ese nunca ha sido su juego. En las últimas ocho campañas, el portugués jamás ha sumado promedio superior a 2.2 balones recuperados o 4.1 intervenciones defensivas totales (recuperaciones, quites, intercepciones, despejes, remates bloqueados, centros bloqueados, duelos aéreos ganados en el tercio defensivo) por cada 90 minutos de juego. Sus promedios de este año (2.1 y 3.2) son cónsonos con las expectativas.

Por supuesto que Lewandowski tampoco es conocido por acumular muchos balones recuperados; aunque el astro del Bayern cuenta con Alphonso Davies, Leon Goretzka y Joshua Kimmich (quienes suman: 29.4 balones recuperados por cada 90 minutos, 4.3 en el tercio final) para que le colaboren en ese aspecto. Mbappé tiene en sus filas a Idrissa Gueye, Rafinha y Marco Verratti (24.0 y 2.5, respectivamente). El artillero del Inter Romelu Lukaku cuenta con Arturo Vidal y Nicoló Barella (13.5, 1.9).

A pesar de ello, Ronaldo no cuenta con muchos "desequilibrantes" natos a su alrededor. Rodrigo Bentancur, Danilo y Matthijs de Ligt (quienes suman: 21.6, 0.6) son sólidos en este aspecto, pero no suben mucho que se diga. Arthur (7.5, 1.1) es capaz de presionar en todos lados de la cancha; sin embargo, ha luchado contra las lesiones durante los últimos tres meses y no ha producido nada en el ataque: el centrocampista brasileño ostentó promedios de 0.46 goles y asistencias por cada 90 minutos en el torneo anterior, cuando vestía la camiseta del Barcelona; en contraste, su promedio para el presente torneo es de apenas 0.10. Independientemente del hecho que Cristiano siga siendo Bianconero para la próxima temporada (queda un año de vigencia en su contrato; y si intentaran venderle no habrían muchos interesados, considerando la actual condición financiera del fútbol mundial), al club le convendría mucho incluir en su nómina a un "agente del caos".

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¡Vaya! Surge un movimiento juvenil

De cierta forma, podríamos considerar el fichaje de Cristiano como el fin previsto de un ciclo. Aproximadamente desde el torneo 2014-15, el plantel de la Juve se ha caracterizado por su madurez: entre los jugadores que sumaron al menos 1,000 minutos de actividad en Serie A en los torneos 2014-15 y 2019-20, solo un promedio de 3.3 tenían edad máxima de 24 años, mientras que 6.8 habían cumplido 30 años o más. Es obvio decir que muchos de estos futbolistas treintañeros mostraron nivel bastante optimo; no obstante, tiene cierto sentido haber dado el golpe contratando a Ronaldo para que éste disfrutara de un último ciclo de glorias antes de hacer volar la nómina en pedazos.

Aunque es cierto que dicho "ciclo glorioso" nunca ha comenzado en realidad; también podemos ver que la Juve no ha esperado hasta la salida de Cristiano para dar inicio al inevitable movimiento juvenil. Durante los últimos dos años, el club ha despachado a varias de sus figuras mayores de 30 años: a saber, el "Pipa" Higuaín, Blaise Matuidi, Mario Mandzukic, Miralem Pjanic y Douglas Costa (cesión); todo al mismo tiempo que incorporaron a los siguientes jugadores:

- Los defensores Matthijs de Ligt (21) y Merih Demiral (23), provenientes de Ajax y Sassuolo, respectivamente.
- Los volantes Federico Chiesa (23), Arthur (23), Weston McKennie (22) y Adrien Rabiot (25); provenientes de la Fiorentina (préstamo con opción a compra), Barcelona, Schalke 044 y PSG.
- El delantero Dejan Kulusevski (20), proveniente del Atalanta.

Una alta cantidad de talentos jóvenes y divertidos, fichados en un ciclo de tres mercados de pases.

Actualmente podemos ver que Pirlo intenta un acto de equilibrismo. Los cuatro jugadores de la Juve con mayor cantidad de minutos acumulados en partidos de liga tienen edades mínimas de 29 años, y eso no incluye a Cristiano ni a un Juan Guillermo Cuadrado que ha mostrado un nivel en constante crecimiento con 32 años a cuestas. El colombiano fue, a mi criterio, el mejor jugador en la cancha durante el partido del martes contra Porto.

Al mismo tiempo, ocho jugadores que actualmente no superan los 24 años se encaminan a sumar más de 1.000 minutos de actividad. Chiesa y Kulusevski son líderes del equipo en oportunidades creadas (McKennie es séptimo), Bentancur y de Ligt ocupan el segundo y cuarto puestos, respectivamente; Demiral ha sido clave en el desplazamiento del balón entre líneas defensivas hacia el mediocampo (con promedio del 93% de pases completados hasta el tercio final), mientras que Arthur, de Ligt y McKennie han brillado a la hora de subir el balón desde mitad de cancha hasta el tercio final.

(Un inciso con respecto a McKennie: la joven figura estadounidense ha sido realmente un hombre versátil a mitad de cancha, no solo a la hora de avanzar el balón y en la ocasional generación de fútbol; sino también ganando el 54% de sus duelos, 60% de los aéreos y 65% de sus quites en el tercio final).

Dybala apenas tiene 27 años y le quedan muchos años en plenitud de condiciones, cuando vuelva a su mejor nivel, y si logra hacerlo. Otras piezas claves, tales como el artillero Álvaro Morata (28 años) y el zaguero Danilo (29) no son precisamente ancianos. El plantel de Pirlo sigue urgido de fichar otro desequilibrante que recupere el balón, aparte de otro goleador que ayude a cubrir el vacío que deje la eventual partida de Ronaldo, pero parece que la Juve cuenta con muchas piezas necesarias para su cambio de filosofía, si decide mantener la paciencia y retener a estos jugadores enrumbados en apropiadas trayectorias hacia la madurez futbolística.

La palabra "paciencia" es un término que algunos mega clubes se han visto obligados a aprender en el último año. En la historia reciente, hablar de la Juve requería entrar en una contradicción, entre un presente positivo y un futuro incierto. Ahora, todo parece indicar que el club turinés se encuentra en el extremo totalmente opuesto. Eso podría resultar en menos trofeos en el futuro cercano, pero quizás les ayude a que su próximo ciclo glorioso coseche mayores frutos.