El gasto que realiza la Premier League en fichajes en comparación con otras ligas europeas es muy superior y una vez más se demostró en el pasado mercado.
¿Cómo podríamos describir el mercado de fichajes de verano de 2026? Básicamente, más de lo mismo. La Premier League derrocha dinero sin reparos, mientras que las otras grandes ligas europeas o bien escatiman en gastos o bien ingresan mucho más de lo que gastan.
No es un fenómeno nuevo; de hecho, estamos tan acostumbrados a ello que hemos perdido la noción de la magnitud real de las cifras. Así que repasemos los datos de Transfermarkt, teniendo en cuenta las salvedades habituales.
Gran parte de esta información no es pública, ya que los clubes a menudo no revelan las cifras exactas; además, influyen las fluctuaciones de divisas y parte del gasto corresponde a compromisos adquiridos la temporada anterior —como la famosa fórmula de "cesión con obligación de compra", que no deja de ser un truco contable—. Aun así, se trata de la base de datos más completa y fiable que existe, y las cifras son tan descomunales que una variación de unas pocas decenas de millones no alteraría significativamente el panorama general.
La máxima categoría del futbol inglés registró un gasto neto de 1,539 millones de euros, un ligero aumento respecto a los 1,516 millones desembolsados la temporada anterior. La Serie A italiana ocupó un lejano segundo lugar con 420 millones de euros, por delante de los 252 millones de LaLiga. ¿Y el resto de las ligas que conforman las llamadas "cinco grandes"? Pues bien, en realidad obtuvieron beneficios: la Bundesliga ingresó 44 millones de euros más de los que gastó, y la Ligue 1 recaudó la impresionante cifra de 740 millones de euros más en concepto de traspasos de los que invirtió en fichajes.
Esta es también una tendencia clara. En las últimas cinco temporadas, el gasto neto de la Premier League se sitúa en 6,400 millones de euros, el de la Serie A en 945 millones y el de LaLiga en 141 millones. Las otras dos ligas presentan un saldo positivo: la Bundesliga con 523 millones y la Ligue 1 con 1,030 millones.
No sorprende que la Premier League gaste más dinero en fichajes que ninguna otra competición. Según el informe ‘Annual Review of Football Finance’ de Deloitte, sus ingresos en la temporada 2024-25 ascendieron a 8.090 millones de euros, una cifra que eclipsa a las de la Bundesliga (4.250 millones), LaLiga (4.100 millones), la Serie A (3.000 millones) y la Ligue 1 (2.200 millones).
Sin embargo, la magnitud del gasto neto en fichajes —especialmente en esta era de normas de sostenibilidad financiera— resulta llamativa. Por ejemplo, la Premier League genera aproximadamente el doble de ingresos que LaLiga; no obstante, su gasto neto fue seis veces mayor este verano y once veces superior a lo largo de los últimos cinco años.
El dato cobra aún más relevancia si se tienen en cuenta otros factores que influyeron durante el pasado verano.
El Chelsea y el Aston Villa estaban sujetos a acuerdos de conciliación con la UEFA tras haber incumplido las normas de sostenibilidad financiera; en consecuencia, ambos clubes debían ajustarse a ciertos límites de gasto en fichajes para evitar multas u otras sanciones. Por su parte, el Everton y el Newcastle corrían el riesgo de infringir esas mismas normas. Los cuatro clubes redujeron considerablemente su gasto: el Chelsea, el Everton y el Aston Villa obtuvieron beneficios en el mercado de fichajes, mientras que el gasto neto del Newcastle se mantuvo en una cifra relativamente contenida de 33.9 millones de euros.
Además, las cifras de ciertas ligas se ven infladas por la presencia de determinados «superclubes» —como el Barcelona y el Real Madrid en LaLiga, o el Bayern y el Paris Saint-Germain en Francia—, auténticas potencias económicas a la altura o por encima del «Big Six» de la Premier League (tradicionalmente formado por Manchester United, Manchester City, Liverpool, Arsenal, Chelsea y Tottenham). Si se excluye al Barcelona y al Real Madrid del panorama español, se pasa de un gasto neto de 252 millones de euros a un beneficio por traspasos de 9 millones. Si se deja de lado al Bayern en Alemania, el beneficio de la liga por traspasos ronda los 100 millones de euros.
En Francia, la situación es algo distinta. Tras el colapso del acuerdo televisivo de la Ligue 1, incluso el PSG —habitualmente dado al gasto desmedido— logró, mediante diversas operaciones, un impresionante beneficio de 182 millones de euros por traspasos. No es exagerado afirmar que la Premier League está financiando en la práctica a la Ligue 1, dado que la casi totalidad del superávit francés en traspasos (740 millones de euros) se debe a que los equipos galos traspasaron jugadores a clubes de la máxima categoría inglesa por 684,8 millones de euros más de lo que recibieron a cambio. (Y esa cifra de ingresos, por cierto, se vio inflada por los traspasos de Omari Kellyman y Deivid Washington del Chelsea al Estrasburgo —dos clubes propiedad de los mismos dueños— por un total conjunto de 22 millones de euros).
La Ligue 1 lleva tiempo teniendo fama de ser una liga exportadora de talento, pero nunca hasta este extremo; esto se debe, en parte, a los recortes presupuestarios en clubes como el Lyon, el Marsella y el Mónaco. El ‘déficit comercial’ de la Premier League con la Bundesliga se sitúa en una cifra más moderada —aunque todavía significativa— de 181 millones de euros. Tanto la Serie A (49.3 millones de euros) como La Liga (32.6 millones de euros) registraron un pequeño ‘superávit comercial’ frente a la Premier League, impulsado en gran medida por la disposición de los clubes italianos a dar oportunidades a jugadores de la Premier League veteranos o poco valorados (Curtis Jones, Manuel Akanji, Donyell Malen, Djed Spence, Trevoh Chalobah, Rasmus Hojlund) y por el músculo financiero de los grandes clubes españoles (que ficharon a jugadores como Marc Cucurella, Anthony Gordon o Rodri).
El gasto neto es, por supuesto, solo una perspectiva desde la cual analizar la salud del deporte. Pero lo que nos indica —que la Premier League gasta mucho más que el resto y, en la práctica, subvenciona a Francia y Alemania— lo hace de manera rotunda y clara.
Ahora bien, ¿es esto sostenible? Esa es una cuestión para otro momento.
