La novela de Julián Álvarez en Atlético de Madrid parece haber terminado. Al menos, por ahora. El delantero argentino quería irse a Barcelona, pero el club madrileño se negó a reforzar a un rival directo en LaLiga y solo contempló ofertas del exterior.
Julián Álvarez seguirá en Atlético de Madrid, por lo menos hasta el próximo mercado. Y al principio será incómodo para todos. El jugador expresó públicamente su deseo de irse y en privado le reprochó a los directivos las promesas incumplidas.
Los hinchas de Atlético de Madrid le expresaron todo su enojo en la primera oportunidad que tuvieron. Los de Barcelona pidieron en redes por su liberación con la consigna #FreeJulián.
La situación es compleja pero no es inédita. Diego Maradona vivió algo similar en sus últimos años en Napoli. Quizás esa historia pueda servile de guía a Julián.
¿Qué hizo Maradona para poder irse de Napoli?
Noviembre de 1989. Un día después del triunfo 2-1 ante Wettingen para avanzar a los 8vos de la Copa UEFA, Maradona llega al entrenamiento de Napoli. No había jugado, quería irse y tampoco lo dejaban. Está molesto y lo expresa con su genialidad habitual.
Maradona camina mirando el piso. Viste un polo verde y silba con ritmo. Lo acompaña un séquito de periodistas. Diego recita en voz alta una frase memorable: "Il mio capo e Ferlaino, quando lui vuole giocherò" (Mi jefe es Ferlaino -presidente de Napoli-, cuando el quiera jugaré).
Diego atravesaba el peor momento de su relación con Corrado Ferlaino. Como Julián Álvarez, Maradona había pedido ser traspasado. El presidente le había prometido que lo dejaría ir si ganaban la Copa UEFA. Lo hicieron en mayo de 1989, pero la promesa no se cumplió.
Maradona terminó aceptando quedarse. Napoli volvió a ganar la Serie A en 1990. Luego vino el Mundial de Italia, los 15 meses de sanción por doping y recién en 1992, gracias a una intervención de la FIFA, Ferlaino aceptó que Diego siga su carrera en Sevilla, con Bilardo como DT.
¿Qué lecciones le deja a Julián Álvarez para salir de Atlético de Madrid?
La historia de Maradona enseña que no alcanzará con ganar LaLiga. Pasaron casi 40 años y la lógica del fútbol es la misma: los contratos se cumplen y las palabras, a veces, no.
Julián Álvarez podrá cumplir su deseo de jugar en Barcelona en unos meses o años. Antes, deberá volver a rendir al nivel de uno de los mejores delanteros del mundo. Eso no le conseguirá la transferencia que reclama, ya aprendió a desconfiar de esa promesas. Ni los goles ni los títulos garantizarán un final feliz para esta saga. Pero sí puede ayudar a reconstruir algo del vínculo con los hinchas que lo recordarán con cariño cuando, finalmente, se vaya.
La prioridad de Julián debe ser volver a disfrutar, a ser decisivo dentro de la cancha. El fútbol, como lo fue para Maradona, es su única salida. Julián Álvarez y Atlético de Madrid deben tener en claro que esto también pasará.
