En el Camp Nou hace muchas semanas, muchas, que hay optimismo con que Julián jugará en el Spotify Camp Nou la próxima temporada como local
"Si nada raro sucede, si no hay un giro radical de guión, Julián Álvarez jugará en el Barcelona la próxima temporada". Esta frase, siempre entrecomillada, que quede muy claro, la pronunció un trabajador del club catalán el pasado lunes por la tarde durante una conversación con ESPN.
Es de una fuente muy fiable, que habla poco, pero que cuando se pronuncia, no lo hace para marear. No tiene una bola de cristal, es evidente, pero si información como para hacer una aseveración con tanta contundencia.
El discurso no ha cambiado ni con los comunicados del Atlético de Madrid en lo que se reía del interés del Barcelona en Julián ni tampoco debería hacerlo con la entrada del Real Madrid en la carrera por hacerse con el jugador.
En el Camp Nou hace muchas semanas, muchas, que hay optimismo con que Julián jugará en el Spotify Camp Nou la próxima temporada como local. Es más, con la boca pequeña y sin querer hacer mucho ruido, deslizan que tienen un acuerdo cerrado con el atacante argentino.
Y si profundizamos un poco más podemos explicar que la novelita con La Araña está en el punto exacto en que el Barcelona sabía que iba a estar a 10 de junio, con la negativa del Atlético a vender a su jugador diferencial.
Aún sin haberse abierto oficialmente el mercado de fichajes de verano, el Barça sigue su camino. Ya compró sin hacer mucho ruido a Anthony Gordon, del Newcastle, por 70 millones de euros fijos más 10 en variables.
Y con todo, a la espera que oficialmente se le comunique que entra en la regla 1:1 (que le permitiría gastar todo el dinero que le entre en ventas en nuevos fichajes), Deco y Joan Laporta saben que más pronto que tarde deberán arremangarse para traerle a Hansi Flick la 'opción A' en el ataque para sustituir a Robert Lewandowski.
El Barça ya sabía, y ahora lo conoce de manera pública, que el Atlético no venderá a Julián al Madrid. Y entienden desde el Camp Nou que el atacante preferiría también vestir la camiseta blaugrana que la del PSG o Arsenal.
Las cartas están marcadas y en las próximas semanas se deberán ir definiendo los siguientes capítulos que darán desenlace a la novela.
Uno, primero, principal y primordial: Julián deberá hacer un movimiento público que trate no de presionar al Atlético, pero sí de posicionar su deseo público que poder abandonar el club rojiblanco.
Y dos, Laporta deberá mover ficha con un Mateu Alemany que salió por la puerta de atrás del Barcelona por su imposibilidad para convivir con Deco y hoy mira por los intereses del Atlético de Madrid.
Con todo, la propuesta de 100 millones hecha por el Barcelona y no reconocida por el Atlético de manera pública, es insuficiente. Eso ya se sabía. A partir de ahora tocará incrementarla. La oferta, ficticia o no, del Real Madrid parece poner el precio de salida en 150 millones, pero en el Barça intuyen que con algo más de fijo a los 100 de salida, y unos variables interesantes, acabarán convenciendo al Atlético para entrar en una negociación definitiva.
