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Al Barcelona se le atraganta el pasillo ante la Real

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Hay fiesta en Barcelona a pesar de la derrota (2:33)

Merino y Sorloth anotaron en el Camp Nou para el Real Sociedad, Robert Lewandowski anotó el gol del descuento al final de partido para comenzar las celebraciones de los campeones de LaLiga. (2:33)

El Barcelona celebró LaLiga olvidándose del futbol. La Real Sociedad se jugaba en el Spotify Camp Nou la cuarta plaza (última con derecho a Champions) y después de homenajear al campeón con el pasillo de honor se llevó una victoria vital para sus intereses, que no pareció agobiar demasiado a la hinchada por más que significase la primera derrota liguera del curso como local.

Ganó la Real entre cánticos de campeones, recuerdos poco amables al Real Madrid y el Espanyol, ánimos que disimulaban más bien poco el mal partido del Barça y hasta la ola. Y entre todo ello, ya de principio, el homenaje a Messi del minuto 10, coreado su nombre durante apenas 15 segundos. Y el Barça campeón, a la suya, sin defender la condición de invicto en el estadio. Como si nada fuera con él.

El equipo vasco se ha convertido en el que más veces ha hecho el pasillo en el estadio azulgrana. Y de las cuatro veces que ha comenzado una jornada homenajeando al Barça ganó en tres y solo perdió en una. En 1979, precisamente el 20 de mayo, felicitó al equipo que cuatro días antes había ganado la primera Recopa de la historia barcelonista en Basilea.Y venció por 1-3. Se repitió el hecho en 1988: El Barça que dirigía Luis Aragonés le ganó, precisamente, a la Real Sociedad la final de Copa (1-0) el 30 de marzo y en su primer partido como local, el 17 de abril, recibió al conjunto donostiarra, al que derrotó por 2-0 con goles de Carrasco y Lineker.

Pasaron tres años hasta que el 12 de mayo de 1991, un día después de ser goleado en Cádiz (4-0), el Barça de Johan Cruyff se proclamó campeón de Liga con cuatro jornadas de antelación gracias a la derrota del Atlético en San Sebastián. Y esa misma Real Sociedad visitó el Camp Nou el 18 de mayo. Hizo el pasillo de rigor a un campeón herido (tres días antes había perdido la final de la Recopa ante el Manchester United y liderada por John Aldridge venció por 1-3.

LA COSTUMBRE

Y para no perder la costumbre repitió al cabo de 32 años. Otra vez enfrentándose a un Barça sin ritmo, sin ansia y sin ganas de mostrar el músculo futbolístico que le ha convertido en campeón de Liga sin discusión.

Si se pudo pensar en la víspera que Xavi daría minutos a los menos habituales para, de alguna manera, demostrar sus opciones de ganarse la titularidad o convencer a cualquier club que quiera negociar su fichaje con el Barça, la equivocación fue absoluta. El entrenador apenas si retocó la alineación y los que jugaron, ya fuera porque se saben intocables, por cansancio o por una mezcla de todo a la vez, mostraron una imagen terriblemente alejada de lo esperado.

Si antes de tomar la medida al partido ya ganaba la Real Sociedad gracias a un error monumental de Koundé, a partir de ese minuto cinco no asomó ni el deseo de rebelión entre los campeones. Dembélé se perdió en su anarquía, Raphinha ni llegó a encontrarse y Lewandowski mezcló una cosa con la otra. Busquets, orgullo de capitán, intentó poner orden en ese desaguisado, pero ni con el acompañamiento de Kessié y De Jong tuvo bastante mientras, atrás, la defensa más segura del campeonato, con Balde jugando en la derecha, no pasó más problemas porque la Real avisó poco. Pero cuando lo hizo, o salvó Ter Stegen... O volvió a marcar.

Y eso ocurrió ya entrada la segunda mitad, cuando ni los cambios de Xavi habían provocado reacción ninguna en su equipo, que acabó marcando con un cabezazo de Lewandowski, su único remate entre palos, en el minuto 89. A partir de ahí, entre gritos de campeones, quiso resolver en tres minutos lo que no había hecho antes.

Y fue imposible, claro. Acabó derrotado, para no perder la costumbre en estas citas con la Real Sociedad. Aunque poco, o nada, pareció importarle entre la euforia y alegría generalizada del Camp Nou.