Flamengo llegó a las semifinales de la CONMEBOL Libertadores 2026 y volvió a colocarse entre los cuatro mejores de América por quinta vez desde 2019. El dato permite dimensionar algo que va bastante más allá de la posibilidad de conquistar otro título: después de siete años, el club brasileño construyó una dinastía que obliga a compararlo con los grandes ciclos históricos de los clubes que marcaron la historia del torneo.
La discusión tiene una dificultad evidente. La Libertadores cambió varias veces de formato, de cantidad de participantes y hasta de estructura de las instancias decisivas, por lo que comparar directamente un equipo de los años sesenta o setenta con uno del fútbol actual puede producir conclusiones engañosas.
Pero también existe una manera de acercarse al problema: tomar períodos concretos de dominio y medir, dentro de cada uno, cuántas participaciones terminaron en semifinales, cuántas en finales y cuántas en títulos.
Ahí aparece un Flamengo especialmente significativo. Desde 2019, el Mengao participó en ocho ediciones consecutivas y llegó a semifinales en cinco: 2019, 2021, 2022, 2025 y 2026.
En las cuatro primeras alcanzó la final y ganó tres de ellas: 2019, 2022 y 2025. La semifinal de 2026 ante Estudiantes todavía está abierta.
En otras palabras, en una ventana de ocho Libertadores, Flamengo ya acumuló cinco presencias entre los cuatro mejores y tres títulos. La edición 2026 puede modificar todavía esas cifras, pero cualquiera sea el desenlace de la serie contra Estudiantes, el período 2019-2026 ya tiene un alcance extraordinario.
Flamengo y el regreso a semifinales después de 38 años que inició una nueva era
La historia reciente de Flamengo resulta todavía más llamativa cuando se observa desde el punto de partida.
El club había conquistado su primera Libertadores en 1981, con el equipo de Zico, y después pasó 38 años sin volver a levantar el máximo trofeo continental.
En ese intervalo tuvo dos apariciones en las semifinales por grupos, en 1982 y 1984, pero recién regresó a esa instancia en 2019. Fueron 35 años entre aquella semifinal de 1984 y la siguiente, ya en la era de Jorge Jesús.
La conquista de Lima ante River Plate –en un partido que perdía hasta los 89 minutos– abrió entonces una etapa completamente diferente.
El Fla llegó a la final nuevamente en 2021, perdió ante Palmeiras, volvió a ser campeón en 2022, atravesó una eliminación en octavos en 2023, alcanzó los cuartos en 2024 y volvió a conquistar la Copa en 2025.
En 2026, como campeón vigente, volvió a ganar su grupo –con 16 puntos sobre 18–, eliminó a Cruzeiro en octavos y a Independiente del Valle en cuartos para instalarse nuevamente en semifinales.
Así le fue a Flamengo en la Libertadores de 2019 a 2026
2019: campeón
2020: octavos de final
2021: finalista
2022: campeón
2023: octavos de final
2024: cuartos de final
2025: campeón
2026: semifinalista, en competencia
Hay un detalle especialmente importante: cada vez que Flamengo llegó a semifinales desde 2019 consiguió avanzar a la final.
¿Cómo se compara Flamengo con las grandes dinastías?
Para determinar qué lugar ocupa este Flamengo dentro de la historia de la Libertadores, conviene evitar una comparación basada exclusivamente en la cantidad de títulos.
Ese criterio favorecería automáticamente a los equipos que dominaron durante períodos breves y prácticamente perfectos, como Independiente entre 1972 y 1975, cuando ganó cuatro ediciones consecutivas, o Estudiantes, entre 1968 y 1970, cuando obtuvo tres títulos seguidos.
Por eso, una comparación más interesante consiste en tomar seis ciclos particularmente significativos y observar cuatro variables: participaciones, títulos, finales y semifinales, además de calcular qué porcentaje de las participaciones de cada período terminó en cada una de esas instancias.
Los períodos que permiten establecer una comparación razonablemente homogénea son Estudiantes 1968-70, Independiente 1972-75, Boca 2000-04, River 2015-19, Palmeiras 2020-24 y Flamengo 2019-26.
No todos tienen exactamente la misma extensión ni pertenecen a una Libertadores idéntica en términos de formato, pero sí permiten observar la concentración de resultados dentro de ciclos reconocibles.
Cada dinastía en la Libertadores, bajo la lupa
La primera conclusión que surge es que los dos grandes ciclos de finales de los sesenta y comienzos de los setenta fueron extraordinarios por su grado de perfección.
Estudiantes disputó las tres ediciones de su período y ganó las tres. Independiente participó en cuatro y conquistó las cuatro. En términos de resultados máximos, son registros difíciles de superar.
El caso de Boca a comienzos del siglo 21 tiene otra característica. El equipo dirigido por Carlos Bianchi conquistó las Libertadores de 2000, 2001 y 2003 y llegó también a la final de 2004, cuando perdió ante Once Caldas.
River ofrece un modelo diferente. El ciclo de Marcelo Gallardo tuvo como punto de partida la Sudamericana 2014, continuó con la Libertadores 2015, volvió a ganar la Copa en 2018 y alcanzó nuevamente la final en 2019.
Y en el fútbol brasileño contemporáneo aparece un antecedente inmediato que resulta imposible ignorar: Palmeiras. El club ganó las Libertadores 2020 y 2021, fue semifinalista en 2022 y 2023, quedó eliminado en octavos en 2024, volvió a ser finalista en 2025 y alcanzó otra semifinal en 2026. Contabiliza seis semifinales en siete participaciones.
El dato sirve para ubicar mejor a Flamengo: la era brasileña actual tiene más de un protagonista, y Palmeiras constituye probablemente el otro gran ciclo de referencia de este período.
Pero Flamengo presenta una concentración de títulos particularmente fuerte: ganó tres de las últimas siete Libertadores completas y puede convertir esa cifra en cuatro de ocho si vuelve a conquistar la Copa en 2026.
Combinación poco habitual: títulos y permanencia de Fla en la Copa
El valor histórico de este Flamengo aparece precisamente en la combinación de dos elementos que no siempre coinciden.
Los equipos de Estudiantes e Independiente tuvieron porcentajes de títulos extraordinarios, pero durante períodos muy breves. Palmeiras acumuló una presencia extraordinaria en las semifinales durante el ciclo dirigido por Abel Ferreira, pero ganó dos títulos en sus primeras dos participaciones y luego no volvió a conquistar la Copa.
Boca y River construyeron ciclos prolongados con múltiples finales y títulos, aunque dentro de ventanas diferentes.
Flamengo consiguió reunir ambas cosas. Desde 2019 ganó tres Libertadores, disputó cuatro finales y alcanzó cinco semifinales. También existe una continuidad que ayuda a explicar esa permanencia. El Fla campeón de 2019 tuvo a Gabriel Barbosa, Bruno Henrique, Giorgian De Arrascaeta, Everton Ribeiro y otros protagonistas que luego formarían parte de distintos capítulos del ciclo.
En 2022 volvió a levantar la Copa con varios de esos nombres y en 2025 fue nuevamente campeón. En 2026, De Arrascaeta y Bruno Henrique continúan siendo piezas relevantes, mientras el plantel incorporó nuevas figuras y pasó por distintos entrenadores. La estructura competitiva sobrevivió a los cambios de nombres y de conducción.
Flamengo y una era que no está atada a nombres de jugadores ni entrenadores
Flamengo consiguió sostenerse como protagonista incluso después de la salida de algunos de los jugadores más emblemáticos de su primera conquista reciente.
Gabriel Barbosa fue decisivo en las finales de 2019 y 2022, pero el equipo no se desvaneció después de su salida. Tampoco quedó atado a un único entrenador: Jorge Jesús condujo al campeón de 2019; Dorival Júnior, al de 2022; Filipe Luís, al de 2025; y Leonardo Jardim asumió el desafío de defender la corona en 2026.
Eso permite hablar de algo más profundo: una gran generación puede ganar una Libertadores, pero sostenerse durante ocho ediciones consecutivas en las instancias decisivas requiere una estructura capaz de renovarse.
La continuidad también aparece en las estadísticas históricas. Flamengo alcanzó en 2026 su octava semifinal de Libertadores: 1981, 1982, 1984, 2019, 2021, 2022, 2025 y 2026. Cinco de esas ocho apariciones ocurrieron desde 2019. Desde ese año, solamente Palmeiras tiene más presencias entre los cuatro mejores del torneo.
El 2026 puede cambiar la escala de la comparación de Flamengo
La serie contra Estudiantes agrega una particularidad a la discusión porque Flamengo ya llega con la posibilidad de modificar sus propios registros. Si elimina al equipo argentino, jugará su quinta final en ocho ediciones desde 2019. Si además conquista el máximo trofeo, habrá ganado cuatro de las últimas ocho Libertadores y se convertirá en bicampeón consecutivo, algo que no sucede desde el Palmeiras de 2020 y 2021.
Por eso la edición 2026 puede funcionar como frontera, muralla o bisagra estadística. Si Flamengo llega a la final, aumentará la distancia respecto de la mayoría de los ciclos recientes en cuanto a presencia sostenida en las últimas instancias. Si además vuelve a ser campeón, el período 2019-2026 pasará a reunir cuatro títulos en ocho participaciones, una concentración que lo acercaría todavía más a los ciclos históricos de dominio absoluto.
Libertadores: dónde queda este Flamengo en la historia
Todavía sería apresurado colocar a Flamengo por encima de Independiente, Estudiantes o cualquier otra gran dinastía sobre la base de una única variable. Los cuatro títulos consecutivos de Independiente entre 1972 y 1975 y los tres de Estudiantes entre 1968 y 1970 constituyen registros de una concentración que este Flamengo todavía no igualó.
Pero tampoco alcanza con mirar únicamente esa cifra para explicar lo que está haciendo el equipo brasileño. La historia de la Libertadores está llena de grandes equipos que tuvieron una temporada extraordinaria y de grandes clubes que dominaron durante ciclos breves.
Flamengo está construyendo otra clase de registro: una era extensa, capaz de atravesar diferentes planteles, entrenadores y generaciones de futbolistas sin abandonar la escena principal del continente.
La serie ante Estudiantes será, en ese sentido, algo más que un cruce de semifinales. Puede definir hasta dónde llega el Flamengo de esta época dentro de una discusión que ya dejó de ser hipotética: la comparación con las grandes dinastías de la historia de la Libertadores.
Las otras grandes dinastías en la Libertadores
Estudiantes de La Plata (1968–1970): En este periodo de tres coronaciones consecutivas, el equipo de Osvaldo Zubeldía tuvo una efectividad extraordinaria, viéndose favorecido también por el formato de la época, por el cual el campeón defensor ingresaba directamente en fases avanzadas.
Independiente (1972–1975): El único tetracampeón consecutivo en la historia de la competición. Al igual que Estudiantes, al ser campeón vigente clasificaba directo a la fase de semifinales en las ediciones de 1973, 1974 y 1975.
Boca (2000–2004): Bajo la conducción principal de Carlos Bianchi, Boca disputó 4 finales en 5 años, ganando las ediciones 2000, 2001 y 2003, y siendo subcampeón en 2004.
River (2015–2019): En el ciclo conducido por Marcelo Gallardo, River levantó 2 títulos (2015 y 2018), disputó la final de 2019 y alcanzó las semifinales en 2017.
Palmeiras (2020–2024): Bajo el mando de Abel Ferreira, Palmeiras logró los títulos de 2020 y 2021, manteniendo una regularidad notable, con presencia constante en fases finales.
