Esto de llevarse el balón y jugar solo con mis amigos ricos, no es el camino, porque al final, el futbol es de los románticos.
Hola, soy Toño Valle y soy un romántico; y a pesar de que es un término que muchos utilizan como eufemismo de iluso, quiero dejar claro que esto no podría estar más alejado de la realidad. De hecho me da un poco de lástima cuando escucho a gente utilizar esa connotación, y esta semana la palabra fluyó con singular alegría. La razón principal por la que me da lástima cuando buscan usarla como sinónimo de ingenuidad, es porque quienes lo hacen, son los más ingenuos de todos.
Es que perdón, pero si no se han dado cuenta, ser aficionado al futbol es como tal un acto romántico. Porque, discúlpenme todo los “pragmáticos”, pero cuando le dicen a uno “romántico”,¿ustedes creen que es muy lógico dedicarle parte importante de tu vida, a un equipo sobre el cual no tienes ninguna injerencia? Perdónenme, ¿es para ustedes un acto de pragmatismo el discutir por horas decisiones arbitrales de juegos que ya terminaron y que por ende no van a cambiar?
Espero no herir susceptibilidades, pero ese equipo que está constantemente en sus mentes, ese ente que habita en ustedes de tal manera que no pueden concebir una vida donde no esté presente, podría existir perfectamente si alguno de ustedes no estuviera en este mundo. No van a detener algún partido si estás atorado en alguna emergencia. Ese tiempo que le dedicaste en tus ratos libres, a pensar en el duelo del domingo, no servirá de nada y no va a afectar el resultado; y si estás enojado con la manera como jugaron la jornada anterior, siento informarte que no solo no les importa a los “acusados”, ni siquiera saben que existes.
¿Cómo podría atreverse alguien que hace esto, a llamar romántico de manera despectiva a otro compañero de afición?
Entiendo perfectamente que el mundo del futbol necesita de la presencia del dinero. Esa parte la tengo muy clara. Más que iluso me llamaría de otra forma más agresiva si no fuera capaz de entender esa parte. Pero comprendo también que esto no se trata de una industria cualquiera. Sigo esperando el momento en el que algún aficionado presuma y grite abiertamente que la razón por la que apoya a cierto equipo y no a otro, corresponde a la salud financiera que tiene el club de su predilección.
El Manchester United cotiza en la bolsa y hubiera preferido el verdadero fanático ganar la Premier en 2016, a saber que las acciones cotizaron más alto. Me cuesta trabajo creer que el verdadero fanático le perdonaría a un dirigente años sin campeonatos, pero encuentre emoción y orgullo en el “pero si vieras que buen trabajo financiero hizo”.
Pasan los años y no encuentro a alguien que tras la venta de un jugador insignia del equipo aplauda porque “esto le hace bien a los libros de contabilidad, tenía que irse, no pasa nada”. Esperaré sentado, porque no creo que llegue el día en el que alguien se sienta mejor por estar hasta arriba de la clasificación de Deloitte como el equipo con más ingresos, que por recibir el trofeo de la Champions League. Por muy analíticos que muchos quieran verse con tal de apoyar a la Superliga, perdón pero no se los creo.
Como tampoco creo en la bondad de los equipos ingleses para bajarse de un barco (yate de lujo más bien) que se preparaba para partir y llevarse una parte de este deporte a su burbuja donde, cual cadeneros de antro de moda, escogerían bajo sus normas quiénes participan y quiénes no, y donde por cierto tendrían ellos acceso ilimitado simplemente porque así lo acordaron en una mesa. Dinero y poder tuvieron todo que ver en ese repentino cambio de actitud. No apareció una misteriosa rosa blanca en el despacho de algún jeque ni mucho menos. Tampoco creo en la UEFA, en la FIFA y en diferentes ligas europeas. Pero esto de llevarse el balón y jugar solo con mis amigos ricos, no es el camino.
Repito, soy Toño Valle y soy un romántico, lo reconozco antes de que me lo digas, y si me lo dices no lo tomaré como un insulto, no me genera enojo ni tristeza, me genera más tristeza ver a aquellos que huyen del término sin darse cuenta que son uno más. Porque al final el futbol es de los románticos.
